Casi 200.000 empleos destruidos en un buen enero aunque con más paro

La reforma laboral empieza a surtir efecto e impulsa la contratación indefinida a máximos, aunque el mercado laboral no logra cambiar la tendencia y aumentan ligeramente el número de trabajadores en ERTE

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

El año 2022 no ha logrado cambiar la tendencia que arrastra el mercado laboral español desde hace décadas en sus primeros compases y enero, debido al fin de la campaña navideña, ha vuelto a ser un mal mes para el empleo, puesto que se han destruido casi 200.000 empleos, el paro ha subido en más de 17.000 personas y repuntan ligeramente los trabajadores en ERTE después de once meses consecutivos de caídas, según los datos publicados este miércoles por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social.

Sin embargo, puede decirse que el mercado de trabajo continúa por la buena senda e incluso que se trata de «uno de los mejores eneros de la historia», según presumió el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, ya que el impacto negativo de un mes caracterizado por su estacionalidad ha sido menor de lo habitual e incluso de lo esperado. Así, el incremento del paro ha sido el más moderado de toda la serie histórica para este mes, en el que la media de repunte del desempleo supera los 100.000 en los últimos años. De igual forma, la reducción de afiliados es más comedida que los cuatro años precedentes y se sitúa lejos de los casi 250.000 que se perdieron en 2021, y eso pese a que España está aún inmersa en plena sexta ola de la pandemia de la covid-19.

Por eso, desde el Gobierno han incidido en destacar que se trata de unos «datos muy buenos», que vienen a respaldar la «situación muy pujante» que está viviendo el mercado de trabajo. Así lo destacó este miércoles el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, en declaraciones a Telecinco, que resaltó además que se trata de «empleo de calidad», por los sectores de valor en los que se ha generado y con menos temporalidad.

Y es que la reforma laboral que se aprobará previsiblemente hoy en el Congreso ya está empezando a desplegar sus efectos en su primer mes de entrada en vigor y pese a que las empresas tienen tres meses de plazo para adaptarse a la nueva norma. La contratación indefinida se ha disparado a máximos al firmarse un total de 238.672 contratos fijos en enero, el doble que un año atrás, lo que representa el 15% de todas las nuevas contrataciones, frente al 9,1% que se registraba de media durante la vigencia de la reforma laboral de 2012.

El hecho de que por primera vez en España un 15% de los nuevos empleos sean indefinidos se debe «sin lugar a dudas» a la reforma laboral, precisó la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Y para corroborarlo, Pérez Rey explicó que, al contrario de lo que es habitual, la gran mayoría de estos contratos estables son iniciales, más de 160.000, el 67% del total, mientras que apenas 6.500 proceden de transformaciones de contratos temporales derivados de la acción de la Inspección de Trabajo, que en enero no ha sido «tan importante» como en meses precedentes, apuntó. «Es una inversión de la tendencia de lo que ha sido frecuente, un claro revulsivo hacia la contratación indefinida que esperamos que sea el inicio», señaló, sacando pecho de estos «magníficos datos», unos datos «esperanzadores».

Mejor que antes de la pandemia

En cualquier caso, la Seguridad Social corta con un largo periodo de casi un año en el que, con la única excepción del mes de agosto, sumaba cada mes nuevos afiliados y desciende en 197.750 cotizantes medios en términos desestacionalizados hasta los 19.627.161. No obstante, sigue estando ya en un nivel muy por encima al que tenía antes de que estallara la pandemia, con 376.000 ocupados más.

Es cierto que aquí habría que descontar a los más de 105.000 trabajadores que aún continúan en ERTE, así como a otros 108.000 autónomos que están con la actividad restringida y acogidos, por tanto, al cese de actividad, pero aún así se superaría en más de 160.000 afiliados el nivel prepandemia. Y es que en el último año se han logrado crear casi 800.000 puestos, lo que supone un crecimiento del 4,24%, muy por encima del PIB y el mayor incremento en seis meses.

Paralelamente, el paro se incrementó en enero en 17.173 personas después de diez meses consecutivos de recortes, un alza, sí, como es habitual en este mes marcadamente estacional, pero muy inferior a la de cualquier ejercicio precedente. La cara amarga es que todos los afectados han sido mujeres, mientras que el paro masculino se ha reducido. Cabe destacar además el récord que se anota el desempleo en este último año al haberse rebajado en más de 841.000, con lo que la cifra total se sitúa en la actualidad en los 3.123.078.

La sexta ola también ha impactado en el número de trabajadores en ERTE, que han aumentado en más de 2.500 hasta los 105.043 a cierre de enero. De ellos algo más de la mitad tiene una suspensión total de empleo, mientras el resto trabaja parcialmente. En cualquier caso, son 820.000 personas menos en ERTE que hace un año y una disminución de más de tres millones respecto al momento más agudo de la pandemia. Esto supone que más del 97% de los trabajadores que estuvieron protegidos por este mecanismo ya se han reincorporado.