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Los retrasos en la Seguridad Social están perjudicando a numerosas personas en las islas. ARCADIO SUÁREZ
Un año tirando de ahorros a la espera de que la Seguridad Social le reconozca su paga de jubilación
Colapso en el INSS

Un año tirando de ahorros a la espera de que la Seguridad Social le reconozca su paga de jubilación

José Manuel Correas solicitó la prestación tras 39 años cotizados en febrero del 2022. Hace un mes recibió un SMS con la confirmación pero aún sigue esperando

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 12 de febrero 2023, 01:00

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El grancanario José Manuel Correas es uno de los ejemplos más claros del matrato que reciben los ciudadanos por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a la hora de tramitar cualquier expediente: citas imposibles de conseguir, falta de atención, teléfonos que se no se contestan y retrasos en la tramitación.

Él, de 67 años, lleva un año esperando a que la Seguridad Social resuelva el expediente de su jubilación y le reconozca el derecho a cobrar la prestación contributiva que le corresponde después de haber trabajado 39 años.

Su caso, al igual que muchas otras personas que dependen de la resolución para tener ingresos, es realmente sangrante. Casi doce meses lleva viviendo de sus ahorros pero, como apunta, hay muchas personas que no tienen la misma suerte. «Me preguntó qué hacen las personas que no tienen de dónde tirar. ¿Ir a Cáritas a comer? Es increíble lo que está ocurriendo. Después de toda una vida de trabajo y que te veas así», indica Correas, que hace un mes recibió un SMS del INSS diciéndole que en breve recibiría una carta en su casa con la resolución para empezar a cobrar. «Espero que se resuelva ya porque esto no tiene nombre», dice.

José Manuel, que fue durante años comercial en una empresa canaria, se maneja perfectamente con los ordenadores. Una ventaja que, como apunta, otros no tienen. Eso le permitió tramitar de forma telemática su petición para conseguir la pensión aunque, con anterioridad, había intentado sin éxito conseguir una cita previa. «Pedí una cita en Gáldar, intentando que alguien me atendiera, pero no fue posible. Después un día me fuí temprano, a las siete de la mañana, a la oficina de Pérez del Toro para conseguir cita pero había unas colas tremendas, con gente que había madrugado muchísimo. Es totalmente tercemundista», asegura José Manuel, que no entiende que un organismo como la Seguridad Social obligue a que todos los trámites se tengan que hacer vía telemática y sin atención presencial.

«Estos temas requieren que haya un interlocutor al que puedas dirigirte no un teléfono que nadie coge y que cuando lo hacen, te dicen una cosa distinta a lo que te dijo el anterior», señala José Manuel, que critíca que para el INSS todo debe ser telemático y sin embargo, cuando ellos resuelven te mandan un SMS para avisarte del envío de una carta por correo convencional. «Si ya lo he hecho todo telemático y tengo el certificado digital, que me lo pongan en mi expediente y lo pueda verificar porque llevo días esperando ya la carta», indica.

«No hay quien siga tu expediente y al que preguntar»

José Manuel sí recibió un aviso telemático a su expediente a los tres meses de haberlo presentado y en el que se le comunicaba que se rechazaba porque tenía tres cuotas impagadas de años atrás, cuando había sido autónomo. Los avisos de estos impagos el INSS los había enviado a la gestoría con la que trabajaba José Manuel hace casi tres décadas y que hace varios años estaba cerrada. «Mandaban avisos al mail de esta gestoría o sea a la nada», apunta. Tras tener conocimiento fue a la Unidad de Recaudación Ejecutiva (URE) y abonó las cuotas debidas «también entre telemáticamente y por teléfono», apunta José Manuel.

Ya con el certificado emitido por la URE de que «no debía nada», después del verano, volvió a solicitar por segunda vez su pensión. Ahí se dio un nuevo fallo: se lo denegaron porque decían que seguía habiendo impago. «Pero si tenía su certificado, ¿cómo era posible? Afortunadamente logré que me llamaran de Tenerife y después hablé con una persona de Las Palmas pero fue otro lío. El problema en el INSS es que nadie tiene el expediente y no se sabe con quien se puede hablar. Cada uno te cuenta una cosa distinta y nadie te dice qué te falta, qué papel tienes que presentar o cómo hacer las cosas», se queja José Manuel, que cuando empezó todo el proceso pensaba que en unos díez días estaría resuelto su expediente.

José Manuel está ahora a la espera de que le llegue la resolución final pero no ve la hora tras un año de retraso sobre el plazo que había previsto. «Hace ya un mes que me han dicho que viene por correo pero aquí no llega nada y no hay ningún teléfono donde consultar nada. La impotencia es terrible. Estamos perdidos totalmente», indica. Este hombre no entiende tanta demora cuando la administración supuestamente está interconectada entre sí y maneja toda la información. «Si ven que está todo al día no sé qué problema tienen para dar el visto bueno y autorizar el pago de la prestación»», se pregunta.

José Manuel aboga porque se tomen medidas y cambie el trato que reciben los ciudadanos. «Lo del INSS es inexplicable. Hablamos de muchas personas de más de 65 años que no tienen ordenador o no se manejan y no tienen a quién recurrir», indica José Manuel, que reconoce que este año ha sido muy «duro». «No entiendo recibir este maltrato tras 39 años cotizados y con todo al día», lamenta.

«Mal no, lo siguiente. Todo es desinformación»

Paola (nombre ficticio) es otro de los ejemplos de los retrasos que sufre la tramitación de expedientes en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

Desde el 29 de marzo está esperando a que el INSS tramite su petición de Ingreso Mínimo Vital (IMV) para recibir una ayuda de unos 500 euros. En su caso, ha podido aguantar hasta aquí gracias a su pareja, que tiene trabajo y la ayuda pero esta desesperada.

Paola tuvo varios trabajos vinculados al diseño primero y después a la hostelería hasta que en agosto del 2020 se quedó sin trabajo. Aunque ha tratado de buscar un nuevo empleo no le ha salido nada. Necesita el IMV como sostén para seguir tirando hasta que encuentre un nuevo trabajo pero la ayuda no acaba de llegar. Incluso se ha llegado a plantear regresar a su ciudad de origen pero su pareja es canaria y no quiere marcharse. «No sé si finalmente tendré que tomar la decisión porque estar sin ingresos es muy duro», indica. Mientras tanto sigue formándose.

Paola formalizó la petición del IMV en la propia oficina del SEPE y allí le confirmaron que cumplía con todos los requisitos para recibirla. Sin embargo, el pasado 28 de junio le llegó denegada. Ese mismo día presentó un escrito de reclamación ante la administración y presentó de nuevo las declaraciones de la Renta de los años anteriores. Como los meses pasaban sin respuesta el 22 de noviembre Paola presentó un segundo escrito ante el retraso de respuesta a su solicitud. Pese a ese paso la respuesta sigue sin llegar y Paola se desespera.

«No hay a quien preguntar y cuando consigues que alguien te coja el teléfono nadie sabe nada. Mal no, lo siguiente. Hay una falta de información absoluta. No sé cómo un organismo público puede funcionar tan mal», indica Paola, que en breve cumplirá un año esperando por el IMV y sin respuesta.

Como crítica, te dicen que el sistema funciona con cita previa pero no hay manera de lograr una y si se acude a la oficina de forma presencial a lograrlo se entregan los números a los primeros y no hay manera.

Paola asegura que conoce a más personas en su situación.

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