El gerente del restaurante El Poncho, con las facturas en las que se ve el 'bestial' incremento. / COBER

«En dos meses he pasado de pagar 959 euros de luz a 2.587 en mi restaurante»

Álvaro Jiménez, gerente del Restaurante El Poncho, ha experimando un aumento de su factura de casi un 200%. «El alza de la electricidad nos está amargando pero solo queda aguantarse»

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El negocio de la hostelería, dominado en su mayoría por pequeños autónomos y uno de los más castigados por la covid, es uno de los que más sufre la subida de la luz. En un principio se apuntó que el encarecimiento de la electricidad se iba a traducir de media en un repunte de las facturas en el sector del 50%. Sin embargo, las previsiones se han quedado muy cortas. La realidad apunta a incrementos de casi un 200%.

Este es el caso de Álvaro Jiménez, gerente del restaurante El Poncho, en Playa del Inglés, que ha pasado en dos meses de pagar por la luz 959,59 euros a un total de 2.587,29. Una cantidad que impacta de lleno en sus escasos márgenes, tras 18 meses de covid y unas pérdidas acumuladas de 300.000 euros en el último año a consecuencia del confinamiento y las restricciones y que ha podido soportar, hasta la fecha, gracias a un préstamo ICO.

«Parece que no nos dejan salir del hoyo», indica Álvaro, que explica que el consumo de electricidad en el sector de la hostelería y la restauración no tiene nada que ver con el de un hogar. «El consumo en un restaurante es lineal y muy parecido tanto si hay clientes como si no porque los aparatos hay que tenerlos puestos y en marcha aunque no haya nadie. ¿O acaso cuando venga un cliente a comer o a tomar un café le tengo que pedir que espere media hora que voy a enchufar la cafetera o a calentar la plancha?», se pregunta este autónomo que lleva cuatro años con su negocio.

Álvaro Jiménez: «La subida de la luz nos tiene amargados pero no podemos hacer nada. Toca aguantarse y seguir»

Álvaro reconoce que el mes pasado tuvo más consumo de luz pero en ningún caso, ese pico justifica la «bestial subida» de 1.500 euros más al mes. Según explica, en su restaurante hay una serie de aparatos que tienen que estar permanentemente enchufados como el aire acondicionado, el horno, las cámaras de frío y congelación (con motores grandes), la cafetera y un mueble calientaplatos, que es una resistencia que funciona unas 12 horas al día y que, en sus palabras, «consume mucha energía». «Tener 200 comensales o diez, el consumo de energía es prácticamente el mismo», indica Álvaro, que señala que la factura de la luz impedirá que pueda destinar ese dinero a mejoras en el local, como el cambio de vajilla o la renovación de la mantelería. «Además de ganar menos tengo que retrasar decisiones en este sentido. Además, como la evolución de la luz es imprevisible, porque unos días sube y otros días baja, tienes que estar preparado para lo que pueda venir, que es imposible preverlo con tiempo», indica.

Pese a la subida de la luz y que se suma a otros incrementos, como el de la materia prima, como el aguacate, la carne o el pescado, Álvaro Jiménez no prevé aumentar los precios de la carta. «No puedo arriesgarme a subir los precios tal y como está la cosa. Es una estrategia arriesgada que me puede llevar a perder clientes, así que lo que toca es aguantarse y soportar lo que venga. Sería contraproducente», indica Álvaro.

Este autónomo se queja de que al colectivo «no le dejan salir del hoyo». «Estuvimos tres meses cerrados por el confinamiento y pagando todo, porque aunque tengas personal en ERTE hay que pagar los seguros sociales. Hemos sobrevivido como hemos podido y ahora sube la luz, la materia prima y todo, y nosotros aguantando», señala Álvaro, que confía en que la última temporada del año sea buena a nivel turístico para empezar a facturar y salir del bache de la covid.

En una situación similar se encuentra Pedro González (nombre ficticio ya que prefiere mantenerse en el anonimato), que es propietario de una cafetería en un centro comercial de la capital grancanaria. En su caso, el aumento de la factura de la luz en el último año ha sido de un 100%, lo que supone que ha pasado de pagar 500 euros al mes a 1.000.

Según indica, su aumento se debe al incremento que ha experimentado el kilowatio hora, que ha pasado entre julio y agosto de 0,098 a 0,20 céntimos. «Es como la tormenta perfecta. Sube la luz, sube la materia prima y ahora también van a subir el salario mínimo interprofesional (SMI), que también tenemos que asumirlo nosotros y todo después de 18 meses de covid, de cierre y restricciones que han hundido la facturación», indica Pedro.

Asegura que «no tira la toalla» por las inversiones realizadas y porque «hay que tratar de tirar del carro», ya que en su negocio, además de él tiene trabajando a miembros de la familia. «La hostelería es muy sacrificada. Para obtener una rentabilidad del 5% hay que matarse. Uno se hace autónomo para tener un sueldo, llegar a final de mes y vivir y ya está pero que nadie piense que así va a ahorrar y poder destinar el dinero a otras inversiones», señala este hombre que también lleva cuatro años con su negocio.

Sobre la posibilidad de subir el precio de la carta, lo rechaza , al igual que Álvaro Jiménez por las consecuencias que tendría para el negocio. «No puedo subir precios porque podría perder clientela. Ahora toca apechugar, absorber esa subida de costes y trabajar más horas uno mismo», indica Pedro, que indica que si hasta ahora venía trabajando una media de 10-12 horas diarias, ahora tendrá que hacer 14 ó 16 horas al día. «Si suben los costes y bajan las ventas uno tiene que trabajar más horas y tener un mínimo de descanso para no enloquecer», manifiesta Pedro, que señala que el autónomo no tiene derecho a nada. «Solo nos toca llorar y poco más cuando nos estamos dejando la piel», indica.

Respecto a la subida del SMI, Pedro critica que la medida sea igual para el pequeño empresario que para los grandes. «Los convenios colectivos están hechos para las grandes corporaciones no para el pequeño autónomo», manifiesta.

Finalmente, confía en que en los próximos meses la situación vaya mejorando y aumente la facturación, para poder salir de las pérdidas que le ha acarreado la covid.