Los cuellos en la cadena de suministro mundial lejos de resolverse en la primera parte de 2022 se están complicando por la variante ómicron. / ARCADIO SUÁREZ

La sexta ola mantendrá los fletes altos y los retrasos en la llegada de mercancías

El puerto de Las Palmas empieza a notar los efectos de la ómicron. Las bajas entre los estibadores retrasan la salida de buques, sobre todo en fin de semana. Las navieras reducen la capacidad de carga entre península y Canarias al subir el chárter de los barcos

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Los cuellos de botella que se produjeron tras la erupción de la pandemia en la cadena de suministro y que todo apuntaba que empezarían a resolverse en el primer trimestre de este año, se mantendrán durante largo tiempo a consecuencia de la aparición de la variante ómicron y la sexta ola de la covid.

El efecto ha empezado a notarse en algunos puertos de China. En el país asiático se están aplicando políticas de 'cero covid' con la implantación de pruebas de detección a todos los agentes que participan en el transporte marítimo -incluidos los propios camioneros antes de la recogida de los contenedores- y cierres de puertos al detectarse positivos, lo que deriva en más retrasos y congestión de la terminales.

En la costa oeste de Estados Unidos sigue había congestión en los puertos con barcos a la espera de cargar y descargar mientras que las demoras se dejan sentir ya en Europa, cuyos puertos también están 'tocados' por la covid y las bajas entre sus trabajadores. Además el continente sufre las consecuencias del invierno, que añade más complicaciones al transporte. «La situación se está poniendo muy fea de nuevo», indicaban ayer fuentes de una destacada naviera del puerto de Las Palmas.

Según señalan, los efectos de esta sexta ola, que llegan cuando no se habían resuelto los anteriores, se van a traducir en fletes elevados durante más tiempo y acumulación de los retrasos en la llegada de mercancías a La Luz, que se sufren desde hace meses y que se han hecho evidentes esta Navidad. «La situación mejorará pero que nadie espere que los fletes van a volver a bajar al nivel en el que estaban. Se irá a fletes menos caros pero altos», indican estas fuentes. Como consecuencia, los precios de los bienes de consumo importados seguirán más caros que hace un año en las islas.

El contenedor con Asia se encareció en 2021 un 1.000% y pasó de costar unos 2.000 euros a unos 15.000. A finales del pasado año la escalada alcista de los precios se detuvo pero, como apuntan estas fuentes, se mantuvieron en un nivel alto. Ni subieron ni bajaron y se prevé que esos precios altos se mantengan en los próximos meses. Mucho producto viene fabricado de China pero la gran mayoría se produce en Europa con componentes del país asiático, con lo que los atascos en la producción y comercialización seguirán en los próximos meses. El resto del tráfico internacional también sufre la subida de los fletes aunque no es tan abultada.

La Luz también empieza a notar los efectos de la variante ómicron en su mano de obra portuaria. Según apuntan estas fuentes, la plantilla de estibadores suma varias bajas por covid y la labor de estiba y desestiba de los barcos se está viendo afectada sobre todo los fines de semana, lo que provoca retrasos en la salida de los buques. «Es complicado conseguir manos en el Centro Portuario de Empleo (CPE) de La Luz, al igual que en el resto de los puertos, y el cuello de botella se estrecha», indican estas fuentes.

Estas fuentes advierten de los cambios que tendrá que introducir en los próximos meses y años la industria marítima para reducir las emisiones contaminantes y que, aseguran, se traducirán en un encarecimiento de los costes del transporte. «Los fletes van a seguir altos años», indican.

Según explican, los barcos tendrán que introducir cambios en la maquinaría y en su operativa, navegan con menos carga y a menor velocidad para cumplir con la reducción de emisiones, lo que inevitablemente se traducirá en alza de costes. «Las empresas deben cambiar la mentalidad. Deben pensar en tener un buen volumen de 'stock' porque ahora no hay certezas. También tiene que acercar puntos de producción al mercado», indican.

Sube el precio del chárter, baja la capacidad de carga

La subida que han sufrido las navieras que hacen el tráfico entre península y Canarias a la hora de chartear un barco -como consecuencia de la demanda que hay de buques ante el colapso de los puertos- les ha llevado a buscar embarcaciones con menor número de teus reduciendo la capacidad de carga. Las navieras tratan de ajustar costes aunque una demanda que se mantiene estable y que desde que estalló la covid se ha visto reducida por el parón turístico.

Según indican fuentes cercanas, las navieras que antes charteaba barcos de entre 1.000 y 1.200 contenedores han cambiado a buques de entre 800 y 900 contenedores.

«De un precio de 10.000 euros al día han pasado a 38.000 o 40.000 euros al día, así que han cambiado los barcos por otros de menor capacidad para reducir sus costes y pagar 28.000», indican estas fuentes.

En semanas con un tráfico 'normal' no hay problemas. Estos surgen en períodos de crecimiento de la demanda, como las navidades, donde la capacidad de carga de los barcos no cubría todas las peticiones. «Así se dieron situaciones de oferta y demanda puras. El que pagaba metía su mercancía, el que no, tenía que esperar», señalan estas fuentes.

El encarecimiento que han sufrido las navieras al chartear sus barcos se tradujo también en un aumento de los fletes en 2021. Los alzas no han tenido que ver con los experimentados con Asia o el mercado internacional pero el repunte se nota: un contenedores que antes de la covid costaba de media 800-900 euros se ha encarecido hasta los 1.200-1.300 euros.