El vicepresidente del BCE Luis De Guindos. / Efe

El BCE reconoce que el alto nivel de inflación puede ser más duradero de lo previsto

Su vicepresidente del organismo, Luis De Guindos, advierte de la «incertidumbre» que generan los precios #al alza de la energía

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

El alza de precios de la zona euro podría no desaparecer en el corto plazo. Lo reconoció este jueves el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien afirmó que el alto nivel de inflación «quizás no sea tan transitorio» como preveía el organismo. Según el boletín económico que publicó este jueves la institución, se espera que los precios se mantengan en 2022, con el 3,2%, y que se estabilicen por debajo del 2% -el umbral de referencia que guía las decisiones del BCE- en 2023.

En un coloquio organizado por el banco suizo UBS, De Guindos advirtió de que los riesgos de que la inflación siga disparada «están sesgados al alza». El economista español añadió que es fundamental evitar efectos de segunda ronda, vinculados al aumento de salarios y pensiones en el contexto actual, marcado por la incertidumbre de los precios de la energía.

A medio plazo, eso sí, De Guindos confía en que se resuelvan los problemas de oferta. El informe económico del BCE también dibuja un panorama optimista, con la paulatina desaparición de los cuellos de botella en las cadenas de suministro -un problema que ha encarecido los precios y ha lastrado la actividad del sector manufacturero, entre otros-.

En el horizonte se ven, en cambio, otra serie de riesgos que pueden afectar a la economía europea. Entre otros, el efecto de las nuevas variantes del covid y las nuevas restricciones que algunos países han puesto en marcha para frenar la pandemia «podrían lastrar la economía de forma más duradera».

Entre los signos más esperanzadores, el BCE apunta a un crecimiento económico que repuntará con fuerza este año -con un aumento del PIB del 4,2%- y que alcanzará niveles previos a la pandemia. El organismo advierte que, pese a todo, las medidas fiscales específicas y favorables al crecimiento «deben seguir complementando a la política monetaria», por lo que mantendrá la flexibilidad y descarta subir los tipos en 2022.

El propio vicepresidente del BCE subrayó este jueves que la institución cuenta con flexibilidad para calibrar sus políticas, una herramienta que puede ayudar también a enfrentar futuras crisis.