Entrevista a Luis Ibarra

«Totisa tiene un gran proyecto para el gas y espero que salga»

19/09/2019

El BOE publicó ayer su nombramiento como nuevo presidente del Puerto de Las Palmas y ya se encuentra en Gijón en el encuentro anual de Puertos del Estado con las Autoridades Portuarias para el reparto del Fondo de Compensación Interportuario.

— Vuelve al Puerto ocho meses después de haberse ido. ¿Cuáles son sus prioridades en esta segunda etapa?

— La primera prioridad es ver cómo está el proceso de conversión de la Sociedad de Estiba (Sagep) en un Centro Portuario de Empleo (CPE), como obliga el decreto de liberalización del sector. Hay de plazo hasta mayo de 2020. Esa etapa no se ha cerrado aún en la Autoridad Portuaria de Las Palmas y no voy a dejarlo para última hora sino que voy a hacerlo con tranquilidad. La estiba necesita una hoja de ruta para ganar la confianza de nuevos operadores y recuperar el tráfico de MSC. Hay sectores donde nos hemos consolidado, como los cruceros y en reparaciones navales. El puerto de La Luz es un referente en el sector internacional y ahora tenemos que trabajar para ganar espacio para las tres empresas que lo están solicitando: Astican, Repnaval e Hidramar, pero hay que trabajar conjuntamente con la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias para fomentar todo el tema de la formación y adecuarla a lo que demandan las empresas del Puerto.

— ¿Prevé viajar a Ginebra a reunirse con MSC para parar la sangría del tráfico de trasbordo en Opcsa?

— La primera reunión será con el sector de la estiba y después veré a los responsables de MSC y Opcsa en Las Palmas. Tras esto me reuniré, tan pronto como sea posible, con los directivos en Ginebra.

— Desde Opcsa y MSC se insiste en que La Luz es un puerto caro, que pierde competitividad frente a los competidores y de ahí, la pérdida de movimientos. ¿Hay margen para bajar tarifas y costes?

— Es verdad que cuando entré en 2011 el puerto tenía una situación complicada en la estiba. Mantenía una deuda elevada conla Autoridad Portuaria, había una plantilla de estibadores excesiva y existía un enfrentamiento entre las empresas. Ese problema se solventó pero ahora tenemos uno de costes. La apertura de nuevos puertos internacionales está apartando al puerto de Las Palmas, fundamentalmente porque aquí no hay un sector exportador. Aquí la operativa se limita al tránsito y la importación, lo que encrece los costes. Hoy no tenemos un puerto endeudado. Al contrario su economía es sana por el trabajo que se hizo en los últimos años, y ahora hay que reducir costes. De un lado, la Autoridad Portuaria va a seguir bajando los coeficientes de las tasas. Para ello necesitamos una Ley de Presupuestos que no ha sido posible en los últimos dos años e iniciar un expediente de reducción del precio del suelo. En esto tenemos que ir de la mano de la Autoridad Portuaria de Tenerife, que también está perdiendo tráfico. En cuanto al coste de los estibadores, se deben garantizar sus derechos pero debe haber una operativa más equilibrada y que dé más garantías a las empresas que utilizan nuestro puerto.

— Los empresarios del Puerto ya han dicho que no le van a dar margen, ni los cien días de gracia, puesto que tiene experiencia previa. ¿Le asusta el reto?

— Entiendo que no me den margen y obviamente, estoy más asustado que la otra vez. Ahora la estiba vuelve a ser el punto de partida, al igual que en 2011. Entonces por una dinámica del propio puerto de Las Palmas y ahora, por una mayor competencia a nivel global, que nos está expulsando del mercado y que obliga a revisar los costes.

— Hay una parte de la comunidad portuaria que no ha acogido su vuelta con tanto entusiasmo. ¿Tratará de mejorar esas relaciones?

— Voy a intentar mantener reuniones con todos. La puerta siempre está abierta. En la anterior empresa hubo ya alguna empresa, no voy a dar los nombres, que incluso presentó alguna querella contra mi personalmente y yo intenté ayudarles. Voy a seguir así. El mundo portuario es muy competitivo y visceral. Siempre he tratado de trabajar para toda la comunidad portuaria pero puedo entender que hubiera alguien que pensara que el presidente no estaba en todos los sitios. El presidente es de todos y voy a intentar reconducir las relaciones de aquello en lo que me pude haber confundido.

— Endesa ha recurrido la resolución del Puerto de no ir a un concurso para la planta de gas y primar el proyecto de Totisa Holdings. ¿No hubiera sido más conveniente sacarlo a concurso?

— El tema del gas se venía hablando de hacía mucho tiempo y era difícil conseguir inversiones. Después de un gran esfuerzo y de muchas empresas que pasaron por el Puerto apareció Totisa, que me consta que tienen un proyecto interesante porque no solo apuesta por el bunkering sino también por la desconexión de los barcos cuando están en el puerto, como va a exigir Europa. Creo que se ha judicializado en exceso. Es difícil que Disa y Endesa retiren los proyectos pero no me gustaría que se paralizase el proyecto. Es un proyecto que va a dar un salto de calidad y no tendrá ningún puerto africano en nuestro entorno. Nosotros vamos a poner todo el empeño en que siga adelante.

— Ha estado fuera del Puerto ocho meses en los que el cargo ha estado ocupado por Juan José Cardona. ¿Ha habido mucho cambio respecto a lo que dejó?

— Quiero agradecer a Cardona porque ha mantenido una línea de continuidad. Los proyectos en el Puerto son a largo y medio plazo y lo que me encuentro ahora venían ya de mi época, como el hub de coches, elgas, el proyecto Puerto-Ciudad... Se ha continuado con el esfuerzo comercial y ahí Cardona ha tenido gran capacidad. El grano era un tema complicado pero la semana próxima hay nueva reunión con empresarios de Brasil y ratifica la idea que teníamos, que en el futuro de este puerto tiene mucho que ver con la logística y la comunicación con Sudamérica y África occidental. Quiero aprovechar estas líneas para agradecer a Cardona la labor de continuidad que ha realizado.

— El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha dicho que fue un alivio para él que se marchara de la institución insular. ¿También lo fue para usted?

— Para mí no ha sido un alivio. Las necesidades de Gran Canaria son tremendas y hay muchos problemas que resolver. Yo tenía ganas de trabajar en el Cabildo pero la relación no ha sido buena. Por su parte tampoco se abrió ninguna vía de diálogo y al final, ha sido una relación complicada. Irme me dio pena porque dejo compañeros con los que trabajé mucho en campaña y hay muchas cosas que hacer. Irte es una sensación agridulce. Quieres estar en el Cabildo pero luego te preguntas donde puedes aportar más. Y en el Cabido, con una relación con el presidente que no es buena, era difícil.

— También lo acusó de no mirar de frente...

— No lo comparto. Siempre he dicho lo que pensaba y de frente. Dije que no estaba de acuerdo con el proyecto de Nueva Canarias del tren, que está pendiente de unos estudios de viabilidad que esperan que se realicen con profundidad y honestidad. Tampoco comparto la forma de gestionar que tiene del Cabildo ni la compra de los terrenos de Amurga, cuyos intereses son otros a los de la reforestación. Mis declaraciones entonces fueron el inicio de una relación difícil. En cualquier caso, ya no vale la pena seguir polemizando. Solo desearle mucha suerte porque Gran Canaria necesita que el dinero que está en las cuentas corrientes del Cabildo sea gestionado de forma eficiente.

— ¿Podrían las fricciones del Cabildo provocar una ruptura en el Gobierno de Canarias?

— Creo que no tiene por qué ser. El Gobierno de Canarias tiene una labor importante. En cuanto al Cabildo de Gran Canaria, el PSOE ha hecho todo lo posible y seguirá haciéndolo por mejorar las relaciones.

Da por concluido entonces el capítulo de enfrentamiento con Morales.

— Por supuesto. Eso ya le toca a otros. En cualquier caso tengo que decir que, tras la firma del acuerdo de Gobierno en el mes de julio, que para mí no era el óptimo, fui absolutamente leal para tratar de mantener el acuerdo.