Ignacio Sánchez Galán, a su llegada a la Audiencia Nacional. / EFE

Galán endosa a su jefe de Seguridad la responsabilidad de los contratos con Villarejo

El presidente de Iberdrola declara al juez que Antonio Asenjo, también investigado, tenía «autonomía total» y que no conoció los servicios del comisario jubilado pese a los 13 años de encargos

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, descargó este martes toda la responsabilidad de los servicios de seguridad y espionaje contratados al comisario José Manuel Villarejo en quien fuera su jefe de Seguridad, Antonio Asenjo, también investigado en esta pieza separada de la 'operación Tándem'. Galán negó conocer al policía –«ni ordené, ni autoricé, ni conocí nada de este señor», dijo– y se presentó incluso como víctima de un complot sin ofrecer más detalles. 

El empresario, que compareció en calidad de investigado por espacio de dos horas en el juzgado de la Audiencia Nacional, declaró que Asenjo tenía «autonomía total» para realizar estos encargos. No obstante, señaló que éste nunca comunicó a sus superiores esta contratación, que calificó incluso de fraudulenta si, tal y como creen los investigadores, se escondieron los términos del acuerdo y la figura de Villarejo bajo la mercantil Casesa para no levantar sospechas.

Precisamente, el auto de citación de Galán por los delitos de cohecho, falsedad documental y contra la intimidad mencionaba que Asenjo reconoció ante el juez instructor, Manuel García Castellón, haber manipulado los conceptos de las facturas, ocultando el contenido de los trabajos y la intervención del entonces comisario en activo. Las facturas se tramitaron como cuenta sin pedido, «contraviniendo» el protocolo del grupo, subrayó la resolución. Asenjo declaró que algunos informes llegaron a Galán, pero afirmó que éste desconocía que Cenyt fuera de Villarejo.

Antes de la declaración del presidente de la eléctrica, la compañía hizo público un comunicado para reforzar la imagen ante el daño reputacional que ha supuesto esta causa: «Ignacio Sánchez Galán ha logrado, por fin, ser recibido por el juez tras pedirlo desde hace meses y con el fin de poder defenderse de las calumnias de las que se le acusa y denunciar que fue Iberdrola la espiada por una tercera persona, cuyas intenciones es hacerse con la compañía propiedad de sus casi cuatrocientos mil accionistas», rezaba la nota.

Ya en la sala, el investigado comenzó respondiendo al juez que «jamás» trató con el comisario, al que no conoció hasta que vio en la televisión antes de su detención en noviembre de 2017. Es decir, que en los 13 años de relación entre Iberdrola y Cenyt, 2004-2017, bajo los cuales se facturaron 17 trabajos por 1,1 millones de euros, nunca supo nada de la figura de Villarejo y su condición de agente en activo. «En Iberdrola tenemos a 19.000 proveedores que emplean a 400.000 personas», defendió. 

«Lo he dicho 17 veces»

El interrogatorio comenzó con buenas formas. El juez le avanzó que no pretendía «ir a pillarle en nada», pero luego el tono se fue endureciendo, sobre todo en las respuestas que ofrecía al fiscal anticorrupción Miguel Serrano. «Jamás ordené contratar al señor Villarejo. Lo he dicho 17 veces», señaló rotundo el investigado, según las fuentes consultadas. García Castellón le leyó algunos fragmentos de las transcripciones de conversaciones intervenidas entre Villarejo y Asenjo. El jefe de seguridad de Iberdrola le dice al policía en una ocasión que «cuándo le va a dar más», porque los informes que hace son «como una droga» para su jefe, al que llama «el señorito». Preguntado por ello, Sánchez Galán rechazó comentar conversaciones en las que, dijo, él no interviene y añadió que le hacía «gracia» la terminología usada por los interlocutores.

Parte de la acusación a Galán se sostiene en el testimonio de José Antonio del Olmo, exdirector de Control de Funciones de Iberdrola. El investigado declaró ayer que si éste no hubiera firmado esas facturas nunca se hubieran pagado y le atribuyó responsabilidad en estos hechos.

Del mismo modo, interrogado sobre si solicitó que se espiara al presidente de ACS, Florentino Pérez, y al entonces jefe de Endesa, Manuel Pizarro, Galán lo negó tajantemente para apostillar que le parece una práctica «deplorable e inadmisible» y añadir que él mismo la ha sufrido, aunque no dio más detalles.

Antes que Sánchez Galán ha declarado Fernando Bécker, quien admitió ante el instructor que validó las facturas de la compañía eléctrica a las empresas del comisario, pero sin saber quién era éste ni de qué trataban realmente esos encargos. Una declaración similar a la realizada ayer por Rafael Orbegozo, exjefe de Gabinete de Presidencia.