Imagen del muelle Reina Sofía, ayer, repleto de plataformas petrolíferas. / ARCADIO SUÁREZ

La Luz se prepara para un nuevo boom en la reparación de plataformas 'offshore'

El sector se reactiva a nivel mundial por el alza del precio del crudo y la demanda. El alquiler por día de estos buques pasa de los 200.000 euros de 2021 a 400.000 este año

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

La búsqueda de petróleo en alta mar se ha reactivado de nuevo. El aumento de la demanda mundial de crudo y la guerra de Ucrania tiran al alza de los precios y vuelven a hacer rentable la extracción en aguas profundas. El mundo avanza hacia su descarbonización pero hasta que se alcance, en ese período transitorio, el crudo seguirá siendo el combustible 'estrella'.

El cambio de situación provoca que muchas plataformas que han estado paradas durante años, tras la crisis de 2015, esperando tiempos mejores en distintos puertos del mundo, como Las Palmas, estén recibiendo contratos para iniciar las prospecciones y la extracción de crudo y de gas, que es un combustible al alza.

Se prevé que en los próximos meses serán sometidas a trabajos de reactivación las siete plataformas que han estado hibernando durante años en el muelle Reina Sofía, algo que acometerá el potente sector naval de Canarias, integrado por Astican y Repnaval, apoyados en numerosos talleres del puerto. En el Reina Sofía hay otras dos que ya están siendo sometidas a trabajo de puesta a punto. Además de estos trabajos, los astilleros de La Luz se preparan para atender a lo largo del año la llegada de plataformas petrolíferas que están trabajando en la zona y que requieren de reparaciones y mantenimiento.

La Luz está en la zona de influencia del 'triángulo dorado'

El saber hacer de las empresas del puerto, el reconocimiento internacional que se han ganado durante años y la proximidad a la zona donde operan estas plataformas anticipa un 2023 muy activo en el sector naval de La Luz.

La consultora Westwood Global Energy Group califica como «triángulo dorado» el área que discurre en el Atlántico entre México, Brasil y África, donde se está concentrando la extracción de crudo en aguas profundas con los grandes buques perforadores y que es la zona de influencia de Las Palmas.

Un dato que pone en evidencia la reactivación del 'offshore' es el alza del precio de los contratos. En 2019 una plataforma se alquilaba por 200.000 euros al día, este año ha subido hasta los 400.000 y se prevé que en 2025 se supere el medio millón de euros. Además los armadores, que tras la crisis de los últimos años están tocados, están pidiendo por adelantado a las empresas petroleras un 80% del coste de reativación y se está pagando.

La Luz ofrece numerosas ventajas para atraer a los armadores

Un añadido que tiene Las Palmas y que permite a este puerto jugar con ventaja en este reactivación del 'offshore' es que la empresa Kongsberg (antigua Rolls Royce Marine y que opera en La Luz asociada con Astican) cuenta en el recinto portuario con un depósito de más de 60 'thrusters' (propulsores de las plataformas) que son necesarias tanto para los buques 'offshore' que se van a reactivar como los que operan en la zona. «O se instalan en Las Palmas o se enviarán a otra parte del mundo con personal canario involucrado para su colocación», indica el presidente de Astican, Germán Suárez, que se muestra muy optimista con la marcha del sector naval este año en La Luz.

Los astilleros y talleres de Las Palmas esperan además un volumen de trabajo elevado de todo tipo de buques, tal y como ha ocurrido en 2022, que ha sido un año «muy positivo». «Podemos estar ante un buen ciclo», indica Suárez.

Aunque el precio del flete del contenedor ha descendido este año respecto a 2022 debido al parón de la actividad en China por la celebración del Nuevo Año del país, se prevé que sigan altos. La carencia de buques en el mercado y que, a priori, no parece que se vaya a solucionar, ya que los armadores están a la espera de saber cuál es el combustible más recomendable para construir nuevos buques, tensiona los precios. En este contexto, los armadores optan por puertos de reparación con costes más altos pero próximos a la zona en la que trabajan para acortar los días de varada y tenerlos el menor tiempo posible inactivos. «Lo importante aquí es el coste de oportunidad y no tener el barco parado con fletes elevados», señala.