Dos jubilados pasean junto a una playa. / ARCHIVO

Retrasar la jubilación perjudica a la salud

Un estudio de Fedea concluye que postergar un año la salida del mercado laboral aumenta significativamente el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Retrasar la edad legal de jubilación, una medida que están poniendo en marcha la mayor parte de países y que sigue siendo objeto de debate en la actualidad, tiene efectos adversos en la salud de los trabajadores. Es más, posponer un año la salida del mercado laboral aumenta «significativamente» el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años. Así lo advierte un estudio publicado este lunes por Fedea en el que investiga los efectos de la reforma de las pensiones de 1967, que modificó la edad de jubilación anticipada en España y endureció el acceso al retiro.

Concretamente, el estudio evalúa el impacto de la edad en el último empleo sobre el riesgo de morir en diferentes tramos de edad y concluye que retrasar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años en 5 puntos porcentuales, lo que equivale a un aumento relativo del 50%.

El riesgo se concentra especialmente en las ocupaciones físicamente más exigentes y las sujetas a un mayor nivel de estrés emocional y mental, y es mucho menor para los individuos que tienen acceso a mecanismos de jubilación parcial que les permiten reducir sus horas de trabajo a partir de determinada edad.

Más específicamente, el aumento de la mortalidad es mayor para aquellos que trabajaban en sectores con una alta intensidad de accidentes laborales. Asimismo, Fedea destaca que el estrés mental y social que experimentan los individuos antes de la jubilación también influye. Así, retrasar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años en 5,3 puntos porcentuales para las personas con trabajos de alta carga psicosocial, mientras que esta cifra se reduce a 3,6 puntos porcentuales para las personas con trabajos de baja carga psicosocial.

Los autores demuestran además que sólo las personas que trabajan en sectores de baja autovaloración tienen más probabilidades de morir cuando se enfrentan a un retraso de un año en la salida del trabajo. Por último, señalan que alargar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir en 6,6 puntos porcentuales para los trabajadores de cuello azul (obreros) y solo 3,2 puntos para el resto.

Es por ello que, en un momento en el que la prolongación de las vidas laborales puede ser un instrumento imprescindible para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, desde Fedea piden reflexionar sobre la necesidad de diseñar «con cuidado» los detalles de las políticas de jubilación, atendiendo a sus posibles efectos sobre la salud de los trabajadores. Así, esta organización apuesta por tener en cuenta el grado de exigencia física, emocional y mental de las distintas ocupaciones a la hora de fijar las edades mínimas y legales de jubilación, que -advierten- no pueden ser iguales para todos, así como introducir con carácter general mecanismos flexibles de jubilación parcial que permitan a los trabajadores modular sus horas de trabajo en la parte final de su carrera laboral.