La pensión se recortaría más de un 8% si se amplían a 35 los años para calcularla

El Banco de España estima un efecto neutro si se descartan los seis peores años, aunque perjudicaría a la mitad de los nuevos jubilados

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Ampliar el periodo de cálculo de la pensión de 25 a 35 años cotizados supondría un recorte en la prestación de los nuevos jubilados del 8,2%, pero su cuantía media no cambiaría si se permitiera descartar los peores seis años, según advierte el Banco de España en un informe publicado este miércoles, precisamente cuando se acaba de iniciar la negociación de la segunda fase de la reforma del sistema en la que se debe acordar antes de final de 2022 un aumento del periodo de cómputo, tal y como está comprometido con Bruselas.

Por norma general, esta medida conlleva una merma en la nómina de los mayores. «La pensión inicial media es una función monótonamente decreciente del número de años considerados para el cálculo de la base reguladora», recalca el supervisor en dicho informe. De hecho, la reforma de 2011 que implicó un aumento de 15 a 25 años ha provocado ya una caída de las pensiones del 5%, que se sumaría a ese 8,2% en caso de que, tal y como insta la Comisión Europea, se elevara hasta los 35, según la estimación que hace el organismo público. No obstante, no parece que vaya a suceder, ya que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha dado marcha atrás en su determinación inicial y se comprometió el pasado lunes a que el Gobierno «en ningún caso» ampliará a 35 años el periodo de cálculo. Sí admitió, en cambio, que «puede tener sentido aumentar el periodo de cómputo, pero a su vez elegir los mejores, y a su vez descartar las lagunas». Se tratará de una reforma de «pequeños ajustes para mejorar la equidad del sistema», según sus propias palabras.

Los 29 mejores años

Esta fórmula reduciría las prestaciones más altas mientras que elevaría las más bajas

No resulta baladí cuáles son esos «pequeños ajustes», puesto que dependiendo de cómo se retoque, la pensión crecerá, mermará o se mantendrá tal cual. Este es el objetivo que tiene el Ejecutivo: que la reforma tenga un efecto «neutro» a nivel presupuestario –según reiteró Escrivá– pero que ofrezca una «nueva fórmula más justa» para las nuevas carreras laborales, puesto que para uno de cada tres ocupados los mejores años de cotización ya no son los últimos, como sí sucedía anteriormente.

Caída más suave

Así, la idea que ronda ahora al ministro es ampliar el periodo de cómputo pero, al mismo tiempo, incluir otros elementos como excluir un cierto número de años y mejorar el sistema de cobertura de la lagunas de cotización (periodos en los que no se cotiza por no estar empleado). Esta fórmula de «simultanear la ampliación del periodo de cálculo a 35 años con el descarte de los años más desfavorables permitiría suavizar la caída de la pensión inicial media, al tiempo que reduciría la heteregoneidad de las pensiones entre individuos», explica el Banco de España.

El informe realiza una simulación de cuál sería el impacto de tomar en consideración los 29 años más favorables dentro de los 35 años previos a la jubilación. El resultado es que la pensión media sería prácticamente similar a la actual. Sin embargo, el Banco de España destaca que tendría unos «efectos heterogéneos» entre trabajadores. Así, más de la mitad de los nuevos jubilados verían su pensión reducida respecto a la norma actual, lo que impactaría en mayor medida en los que tengan pensiones más altas, mientras que esta fórmula sí beneficiaría a las pensiones más bajas (las que están por debajo de la mediana) y redundaría, así, en una «menor desigualdad».