El ministro de Economía, José Luis Escrivá. / R. C. /Vídeo: E. P.

La OCDE advierte: la reforma de Escrivá no cubrirá las pensiones del 'baby boom'

El organismo ve riesgo en el envejecimiento de la población y recomienda sumar al Mecanismo de Equidad Intergeneracional más años de trabajo para asegurar la sostenibilidad del sistema

Clara Alba
CLARA ALBA

Mayores cotizaciones, trabajar más años y, si no, asumir pensiones más bajas. Son las tres opciones que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ve como únicas viables para asegurar la sostenibilidad del sistema en los países que forman parte del organismo. Y España vuelve a ser foco de preocupación ante un envejecimiento poblacional que «se acelera ahora a un ritmo mucho más rápido».

Hay que tomar medidas. Según los datos del organismo, y bajo el sistema actual, en España habrá 78,4 personas de más de 65 años por cada 100 en edad de cotizar, frente a la media de 52,7 de la OCDE. Solo nos supera Japón (80,7) y Corea del Sur (78,8).

Además, el organismo recuerda en su informe 'Pensiones de un vistazo' que los ingresos de los mayores de 65 años equivalen en torno al 96% de los ingresos medios del total de la población, lo que supone ocho puntos porcentuales más que en la media de la OCDE. Es más, la ratio ha crecido en 11 puntos respecto al año 2000 (los ingresos de los mayores han crecido a una mayor ratio que los de los demás).

Ante este escenario, la recomendación es firme: hay que elevar la edad efectiva de jubilación a la vez que se incrementa la edad legal, en este caso hasta los 67 años. Y, en una lectura más detallada del documento, considera insuficiente para cubir las pensiones del 'baby boom' el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) aprobado en la primera pata de la reforma impulsada por José Luis Escrivá.

Insuficiente

Aunque reconoce que la reforma planteada «ayudará a mitigar el impacto financiero de la jubilación de esta generación, advierte de que el nuevo mecanismo -que eleva en 0,6 puntos las cotizaciones en 10 años- apenas recaudará un 2,3% del PIB para 2032. El problema es que las previsiones apuntan a que la revalorización ligada a la inflación también pactada con recientemente, implicará un incremento del gasto que llegará al 1,4% del PIB en 2030 y al 2,6% anual en 2050. Es decir: el MEI no bastarán para compensar ese incremento del gasto.

Y es en este punto en el que el 'think tank' de los países más ricos echa mano de la calculadora para justificar su recomendación de adoptar otras medidas como trabajar más años o ampliar el cálculo de las pensiones. «La mayoría de los países tienen en cuenta los salarios de toda la carrera profesional para calcular la pensión y en la Unión Europea solo Francia, Eslovenia y España usan 25 años o menos», indica.

Esta posibilidad ha generado fuerte polémica en el último año, después de que el ministro Escrivá planteara a principios de año la posibilidad de alargar a 35 años el periodo que el sistema público tendría en cuenta para calcular el importe de la pensión, desde los 24 años actuales -25 años en 2022- y frente a los 15 que contaban antes de la reforma de las pensiones de 2011.

Esta modificación del cálculo es precisamente uno de los compromisos que el Gobierno mantiene con Bruselas dentro del Plan de Recuperación que da acceso a los fondos europeos. Eso sí, en ningún momento se ha fijado un número de años concreto a la espera de un difícil pacto con los agentes sociales en 2022, especialmente por la firme oposición de los sindicatos a esta medida.

La OCDE recuerda, en este sentido, que las medidas para asegurar la pensión pública en el momento de la jubilación son todavía demasiado «laxas» en España, recordando que para obtener una pensión completa un trabajador de 65 años puede retirarse en 2027 si ha cotizado 38,5 años, mientras que en otros países del entorno como Alemania son necesarios 45 años.

El organismo hace un llamamiento a todos los países poniendo de ejemplo, precisamente, lo que ha ocurrido en España en los últimos años para advertir de que una política a largo plazo en pensiones «requiere de un amplio consenso político antes de su implementación». En este punto, critica duramente la anterior reforma de Mariano Rajoy que introdujo el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) en 2013, para evidenciar que, sin ese consenso necesario, las medidas pueden resultar insostenibles, «lo que debilita la confianza».

Aunque la OCDE aboga por los mecanismos de ajuste automático, reconoce que esta medida implementada por el PP se tradujo en una «reducción constante» de las prestaciones en términos reales.

Jóvenes y pandemia

En el informe, el organismo con sede en París también hace un repaso del impacto de la pandemia en los sistemas de pensiones. Recuerda que los gobiernos han hecho un notable esfuerzo en estos casi dos años de crisis para mantener a salvo las prestaciones, así que el impacto del coronavirus en las pensiones de las próximas generaciones no será contundente, pero se acabará notando por las peores condiciones que perciben los más jóvenes a la hora de buscar un empleo.

Hay que recordar que muchos de ellos han desarrollado su edad laboral en medio de dos fuertes crisis. Y ahora, «las perspectivas profesionales de esas generaciones han empeorado», generando un efecto dominó que se notará cuando se jubilen. El documento no solo se refiere a los jóvenes que están a la espera de encontrar un trabajo -retrasando su incorporación al mercado laboral-, sino también a aquellos que ya lo están haciendo y pueden verse afectados por la disminución de ingresos derivados del impacto de la crisis en sectores como la hostelería o el comercio.