El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. / archivo

Lagunas del plan de Escrivá para impulsar el ahorro privado en las empresas

El tope a las comisiones y el poder público en la política de inversión de los nuevos planes de empleo se concretarán en los próximos meses

Clara Alba
CLARA ALBA

El Gobierno ha dado un importante paso esta semana para sacar adelante una de las medidas estrella de José Luis Escrivá para impulsar el ahorro privado en las empresas. El Ejecutivo ha aprobado el anteproyecto que regulará la creación de los fondos de pensiones de promoción pública y de los planes simplificados con los que se aspira a que los dos millones de partícipes actuales se conviertan en diez millones en la próxima década. Un ambicioso objetivo a tenor de la evolución que en 35 años de regulación han tenido los planes de empleo en España:apenas un 10% de los trabajadores están cubiertos con este tipo de vehículos. Yla mayoría pertenece a la administración pública o a grandes empresas. Los pocos autónomos que deciden apostar por complementar su pensión pública optan, de forma casi mayoritaria, por los planes del sistema individual. La intención del Gobierno es que esos planes se puedan traspasar a colectivos de forma sencilla y dando prioridad a la negociación sectorial para que, cuando así se decida, el plan de empleo acordado se establezca en todas las empresas del sector. Y aquí llega la primera laguna a la que los expertos apuntan, al considerar que será difícil que las empresas estén dispuestas a asumir la obligatoriedad que podría imponer la negociación colectiva para ofrecer estos productos a sus empleados. Los empresarios han llegado a hablar incluso de «inconstitucionalidad», pero el Gobierno confía en que «igual que las empresas respetan unos niveles salariales, respetarán también que una parte del salario vaya a un determinado plan sectorial». «Hay tiempo para la negociación», añaden fuentes del Ministerio de Seguridad Social.

Partiendo de la base de que hay que ser optimistas con el esfuerzo de Escrivá para impulsar los planes de empleo, aún quedan otros interrogantes que se irán despejando en los próximos meses. Entre otros, el del coste de los planes que se pongan en marcha. El ministro defiende que las elevadas comisiones de los planes individuales (de media del 1,04% frente al 0,21% de los planes de empleo) han impedido un mayor desarrollo del sistema complementario a la pensión pública. La idea inicial era establecer una comisión máxima del 0,5% para los nuevos vehículos (0,4% de gestión y 0,1% de depósito) pero, finalmente el tope se decidirá en el concurso público para seleccionar a las entidades gestoras.

Según la patronal, tampoco gusta del todo la fórmula escogida para controlar los fondos. El Gobierno no esconde que su objetivo es que los activos bajo gestión acaben convirtiéndose «en una fuente de financiación privada de las inversiones para la transición energética y digital». Y, al ser un plan de promoción pública, tendrá derecho a aportar su visión sobre las políticas de inversión. El temor es que la independencia de las gestoras se vea comprometida en este sentido. El plan contará con una Comisión de Control Especial de 17 miembros, nueve designados por el Ministerio, cuatro a propuesta de los sindicatos y otros cuatro de las patronales. Pero la elección de todos ellos dependerá de la Comisión Promotora, formada por nueve miembros del Ejecutivo.

También quedan por pulir detalles sobre la incursión de los autónomos en el plan. El Gobierno ha querido hacer un guiño fiscal al colectivo, que podrá acceder a una desgravación de 5.750 euros al año (1.500 euros por aportaciones a planes individuales y 4.250 euros al plan colectivo).

La duda es que, según el anteproyecto, serán las asociaciones las que promuevan los planes. ¿Podrán adherirse los no asociados sin pagar la correspondiente cuota mensual?Preocupa, además, la fórmula para sus aportaciones teniendo en cuenta que sus ingresos tienden a ser más irregulares que los de los asalariados. Y también echan en falta un llamamiento a la formación. Según un reciente estudio de Caser, el 65% de las pymes de hasta 50 empleados ni siquiera ha oído hablar de los planes de empleo. Y solo un 3% tiene contratado uno (10% en el caso de los autónomos).

¿Cuánto de tu sueldo destinarías a un plan de pensiones?

Fuentes del Ministerio de Seguridad Social reconocen que las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV)vascas –donde se permite que un convenio sectorial obligue a las empresas a aportar dinero a la EPSVacordada– son en España el espejo en el que mirarse para impulsar estos planes de pensiones colectivos. En cuanto a su fiscalidad, un ahorrador puede aportar hasta 5.000 euros al año a estos vehículos y, en caso de que el empresario aporte a una EPSV de empleo, el máximo conjunto es de 12.000 euros anuales, incluyendo las individuales. En España, a partir del próximo año, el máximo será de hasta 10.000 euros que se deducirán del IRPF (8.500 por empleo y 1.500 por las aportaciones a individuales), mientras que el límite para los autónomos será de 5.750 euros.

Desde su implantación en el País Vasco, el porcentaje de asalariados cubiertos por EPSV asciende al 48%, según datos de Inverco, frente al 10%que apenas representan los planes de empleo en el resto del país. «El de la EPSVes un modelo inspirador para nosotros», indican desde el Ministerio. Es, sin duda, el ejemplo de éxito más cercano. Pero también gusta, con muchas similitudes, el modelo británico. Desde 2012 los empresarios están obligados por ley a inscribir en un plan de pensiones a todos sus empleados con salarios de más de 10.000 libras anuales.

Sistema semiobligatorio

El trabajador, que puede solicitar su salida del sistema cuando quiera, destina un 8% de su sueldo 'pensionable' a un plan de pensiones de empleo. De ese porcentaje, un 3% lo aporta la empresa, un 4% el propio trabajador y otro 1%el Estado con deducciones fiscales a las aportaciones.

El éxito del sistema, con comisiones máximas del 0,75% es arrollador. Más de 10 millones de trabajadores se han incorporado a este modelo desde 2012, según un reciente estudio de Unespa. Yapenas un 9% lo ha abandonado.

Los expertos destacan además los cambios que han experimentado los hábitos de ahorro en la población británica, especialmente entre los más jóvenes. Según datos del Ministerio de Trabajo británico recogidos en diversos estudios de las patronales del sector, un 68% de los trabajadores de entre 22 y 29 años aporta a planes privados y de empresa. Antes de la reforma, solo lo hacía un 24%.