Una pareja de jubilados paseando. / ARCHIVO

Fedea aboga por una subida gradual de las pensiones entre un 2,5% y un 11%

Más de la mitad de los beneficiarios, los que cobran menos de 1.000 euros al mes, saldría ganando con esta nueva propuesta que supondría un ahorro de más de 6.000 millones de euros

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Una subida de las pensiones progresiva y selectiva, con un alza entre el 2,5% y el 11% en función de la cuantía de la prestación de los beneficiarios, que permitiría ahorrar más de 6.000 millones de euros a las arcas de la Seguridad Social. Esta es la nueva propuesta de revalorización que defiende Fedea, que considera más «justa» y «solidaria» que la que aprobó el Gobierno, que supondrá un incremento para todas las pensiones del 8,5% el año que viene, en función de la inflación media anual.

Este think tank aboga por «reformular» el nuevo mecanismo de revalorización de las pensiones que vio la luz hace menos de un año, ya que, a su juicio debe ser «asimétrico», es decir, que tenga en cuenta no solo la subida de los precios, sino también la caída de los precios; y, asimismo, debe contar con «válvulas de escape» para situaciones como la actual, donde la inflación está disparada y una subida automática de todas las pensiones puede ser «dañina» para la economía, advierten.

La fundación propone que el mecanismo, en situaciones excepcionales, debe establecer que la revalorización sea gradual, en el sentido de que las pensiones por encima de un determinado umbral entren en el Pacto de Rentas y, al igual que se les pide a los salarios, no recuperen el poder adquisitivo de golpe, sino espaciado en el tiempo.

A la espera de que se reformule esta herramienta automática de revalorización, Fedea propone en concreto que las pensiones mínimas (las que sean inferiores a 800 euros al mes) suban incluso por encima de la inflación, en concreto un 11%; las prestaciones entre 800 y 1.400 euros mensuales tengan un incremento gradual que oscile entre ese 11% y hasta el 2,5%; mientras que las pensiones que superen los 1.400 euros se quedarán con un alza del 2,5%, la misma subida que se ha establecido para los funcionarios.

Con este planteamiento, algo más de la mitad de los nueve millones de pensionistas (un 52,5%) ganarían respecto a la subida prevista para el próximo año: aquellos que tengan una prestación inferior a los 1.000 euros al mes, cuyo incremento oscilaría entre el 8,9% y el 11%. Por el contrario, el 47,5% restante saldría perdiendo respecto a la subida propuesta por el Gobierno, los que más esos casi 2,8 millones de mayores que tienen una nómina de más de 1.400 euros y tendrían un aumento del 2,5%.

El coste de esta medida ascendería a 8.187 millones de euros, lo que supondría un ahorro de 5.000 millones, un ahorro que incluso ascendería a unos 6.225 millones de euros si se contabilizan también las pensiones de las clases pasivas.

Contra la subida de las bases máximas

Además, Fedea ve «razonable» que las pensiones más altas participaran en el posible pacto de rentas que quiere alcanzar el Gobierno con los agentes sociales y uno de los argumentos que utililizan, además de que sería más «justo» y «solidario, es que si se sube solo un 2,5% las prestaciones de las rentas más altas, las bases máximas solo tendrían que subir ese porcentaje. En este sentido, el estudio carga contra el incremento del 8,6% de las cotizaciones máximas, algo que consideran que «va en contra del Pacto de Toledo», ya que al elevar el coste de los salarios altos, obliga a las empresas que los contratan a subir precios para cubrir el aumento de costes, lo que -advierten- tiene un «efecto pernicioso sobre la inflación».

Asimismo, resaltan que una subida generalizada del 8,5% supondrá un aumento de 860 euros anuales para los que perciben una pensión mínima, pero un alza mucho mayor, de 3.350 euros, para los que perciben la pensión máxima. «Es decir, con la subida generalizada, los que tienen la máxima pensión perciben prácticamente cuatro veces más que los que tienen la pensión mínima», denuncian.