El ministro José Luis Escrivá, hoy en el Congreso. / Foto: e.p. | Vídeo: ep

Escrivá salva el primer escollo de su reforma de las pensiones en el Congreso

El ministro, que no tiene aún asegurado el apoyo final de los grupos parlamentarios, dice que el mecanismo de ajuste intergeneracional se activará solo si hace falta y por unos años

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La primera fase de la reforma de las pensiones diseñada por el ministro José Luis Escrivá –que vuelve a revalorizar las pensiones con el IPC– ha pasado su primer examen en el Congreso y seguirá su curso de tramitación. El PP se quedó hoy solo después de que el Parlamento rechazara por mayoría la enmienda a la totalidad presentada a una reforma que –apuntaron– «no es la que el país necesita, sino una patada hacia adelante». Solo Vox otorgó su apoyo a esta enmienda, mientras que Ciudadanos se abstuvo, por lo que consiguió 194 votos en contra, 143 a favor y 11 abstenciones.

Sin embargo, este pleno sí sirvió para evidenciar que a día de hoy Escrivá no cuenta con los apoyos suficientes para que su reforma vea la luz en el Congreso antes de final de año, tal y como se comprometieron, ya que la mayor parte de fuerzas políticas criticaron tanto el contenido, por haberse hecho «por fascículos» y estar «incompleta», como las formas, al presentar vía enmiendas temas complejos como el nuevo mecanismo de equidad que –según prometió el ministro– solo se activará si hace falta y por unos años.

Así, pese a que ERC fue el único partido que se posicionó abiertamente en contra del acuerdo alcanzado en el seno del Pacto de Toledo, PP y Vox, que sí dieron su sí al texto, no parecen estar ahora por la labor de apoyar este primer bloque de medidas, Ciudadanos anunció enmiendas parciales e incluso socios de gobierno como PNV, Bildu o Compromís mostraron sus recelos. Tampoco puede darse por hecho el respaldo de Unidas Podemos, que, a la espera de conocer el nuevo factor de sostenibilidad, advirtió que no tolerará «ni un solo euro de recortes».

Y el ministro lo sabe. Por eso ha pedido a los sindicatos UGT y CC OO que se reúnan con todos los grupos políticos y traten de mediar, defendiendo el acuerdo alcanzado en la mesa del diálogo social para facilitar una tramitación que se prevé será muy compleja, ya que por ahora la mayor parte de fuerzas no quieren votar a favor porque realmente no conocen bien el contenido, según confirmaron algunas fuentes a este periódico, que apuntaron que los partidos políticos exigen saber cómo será el nuevo mecanismo de equidad intergeneracional o la reforma del RETA.

Es más, incluso el ministerio se dirigió un día antes del pleno a los sindicatos para pedirles que contactaran con las fuerzas parlamentarias para que no fueran especialmente beligerantes contra Escrivá en la sesión de hoy.

Eso sí, la mayoría de grupos políticos se cebaron contra la enmienda a la totalidad del PP. «Están errando el tiro», les advirtió la diputada del PSOE, Mercè Perea, quien señaló que el propio Mariano Rajoy «metió en un cajón» la reforma de pensiones que hizo en 2013 y en el año 18 le hizo una «enmienda a la totalidad» por ser «insostenible, social, económica y políticamente».

En esta misma se manifestó el portavoz del PNV, Iñigo Barandiaran, que acusó al PP de «volver al pasado», en vista de que en la convención defendieron de nuevo la reforma de 2013 que esta nueva norma pretende derogar. «Se equivocan, creemos que no están actuando correctamente», señaló el político vasco.

Una reforma de país

Escrivá, por su parte, defendió con fuerza cada una de las medidas que conforman este primer bloque y que pone punto final a la reforma del PP que, según apuntó, suponía en veinte años una pérdida acumulada de poder adquisitivo del 40% de la pensión. «Esta no es una reforma de partido, ni siquiera de Gobierno, es una reforma de país», sostuvo.

Asimismo, el ministro quiso calmar un poco las aguas y, a raíz de la polémica en la que se ha visto envuelto esta semana, enfatizó que «el sistema ha de impulsar el alargamiento de las carreras laborales solo de quienes quieran seguir trabajando» y para ello esta norma recoge diversos incentivos. También quiso tranquilizar sobre el nuevo mecanismo de equidad intergeneracional, asegurando que será «contingente», es decir, que se activará solo si la evolución de los ingresos y gastos del sistema así lo requiere, y circunscrito a los años en los que el sistema soportará más presión demográfica.