El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. / EFE

Escrivá incentivará la jubilación parcial para reducir gradualmente las horas de trabajo

El ministro critica que en España, a diferencia de otros países europeos, se trabaja «hasta el último día a jornada completa», algo que pretende cambiar el año que viene

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Cuando aún se está negociando la segunda fase de la reforma de las pensiones que ha de estar lista antes de que termine el año, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ya está pensando en cuáles serán los siguientes cambios que se propone acometer: impulsar la jubilación parcial y activa con nuevos incentivos, dos modalidades que tienen muy poco peso en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos.

Su próximo reto es, una vez que se haya completado la reforma de las pensiones, sentarse de nuevo el año que viene con los agentes sociales para «dar una vuelta» a la jubilación parcial, aquella que permite a los trabajadores a partir de los 60 años compatibilizar su trabajo con el cobro de una pensión, así como mejorar la jubilación activa, gracias a la cual los autónomos pueden combinar su actividad con la pensión.

En concreto, el ministro señaló este lunes, durante la jornada 'El futuro de las pensiones' organizada por el diario 65ymás, que «probablemente tenga sentido» que la salida del mercado de trabajo se haga de «forma gradual», es decir, que los trabajadores sénior vayan reduciendo el número de horas progresivamente hasta que llegue el momento de la jubilación completa, tal y como ocurre en algunos países europeos.

Así, criticó que «en España el número de horas trabajadas es la misma se tengan 55, 65 o más años», ya que «las personas que se jubilan trabajan hasta el último día a jornada completa y después saltan a no trabajar nada». Por ello, el expresidente de la Autoridad Fiscal, (Airef) avanzó que su intención es, al igual que se ha hecho recientemente con la jubilación demorada, crear incentivos para impulsar la jubilación parcial, ya que reconoció que «probablemente no tengamos bien diseñados los incentivos en esa transición de un nivel a otro».

Con estos nuevos incentivos, Escrivá pretende seguir aumentando la tasa de actividad de los mayores de 60 años, algo que considera sigue siendo un reto, pese a que se ha elevado 4 puntos porcentuales en la franja de los 60 a 64 años y 2,5 puntos de los 65 a los 69 años. Sin embargo, la tasa de empleo sénior de España sigue estando muy por debajo de la media europea: un 42% frente al 60% y registra los índices más bajos de crecimiento de la población empleada mayor de 55 años, según un informe publicado este lunes por la Fundación Mapfre.

Ampliación de los años

En cualquier caso, antes de mejorar la jubilación parcial, Escrivá tiene aún «dos elementos pendientes» que cerrar antes de que termine el año. Por un lado, la ampliación de los años para calcular la pensión, que ya ha dicho que «se moverá muy poco» de los 25 años que hay actualmente, y que incorporará otros dos elementos: la posibilidad de descartarse los peores años de la carrera laboral y la eliminación de las lagunas de cotización, ya que «desde la crisis financiera ya no hay carreras tan claras y son más volátiles». Con esta medida el ministro reconoció que no servirá para mejorar la sostenibilidad del sistema, sino que pretende mejorar su equidad.

La segunda cuestión que deben cerrar entes de que acabe diciembre será un aumento «de forma gradual y suave» de la base máxima de cotización y, simultáneamente, de la pensión máxima. Escrivá admitió que esta reforma desde el punto de vista de largo plazo es neutral en el gasto, pero destacó que tiene la «virtualidad» de que, como primero se recauda y después se reconoce la pensión, tiende a generar mayores ingresos en las décadas de los 30 y 40, que es donde «tenemos más tensión», señaló.