El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. / efe

Las cotizaciones de las rentas altas se elevarán cada año por encima de la inflación

Escrivá planea una regla automática que eleve las bases máximas en un porcentaje adicional a los precios durante las próximas tres décadas

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, desveló este lunes cuáles son los planes que maneja de cara a la subida de las bases máximas de cotización para las próximas tres décadas, una de las dos medidas que están encima de la mesa del diálogo social y que han de aprobarse antes de que termine el año, tal y como se ha pactado con Bruselas. Su objetivo es que las cuotas de los trabajadores que más ganan, que están topadas, se vayan incrementado por encima de la inflación.

Es decir, cada año la cuotas que pagan a la Seguridad Social en torno a un 1,1 millones de trabajadores –los mejor pagados– se irán elevando en un porcentaje adicional al IPC medio del año anterior. Y ese extra de subida es el que el ministro pretende pactar con sindicatos y patronal en estos dos meses y medio que faltan para que termine el año.

A juicio de Escrivá, las bases máximas tienen que subir con la inflación anual como sucede con las pensiones. «Siempre hemos añadido la inflación en cada momento. Siempre se ha transmitido así», apuntó, aunque se trata de una norma no escrita que tampoco puede decirse que sea conocida. Es por ello que el ministro, durante la rueda de prensa en la que presentó los Presupuestos de su departamento, se mostró muy sorprendido por la reacción que generó en la CEOE el alza del 8,6% de las bases máximas que se fija en las cuentas, similar a ese 8,5% que se revalorizarán las pensiones. La patronal envió un duro comunicado en el que calificó esta decisión del Gobierno de «inadmisible» e «impresentable».

«No estamos sorprendiendo a nadie», se defendió el expresidente de la Autoridad Fiscal (Airef), que calificó las críticas de la patronal de «injustas» y «selectivas». Un poco más comedido, Borja Suárez, su secretario de Estado de Seguridad Social, reconoció que «quizá hemos dado por hecho algo que parecía evidente».

Alza de las pensiones máximas

Pero precisamente para que nadie pueda llevarse las manos a la cabeza ante los futuros incrementos, lo que busca el Gobierno es establecer un mecanismo automático de subida de las bases máximas a semejanza del de las pensiones, que incluya la subida media del IPC y un porcentaje extra que es el que pretende negociar con los agentes sociales y que podría fijarse para los próximos 25 o 30 años. «Queremos romper con ese pasado de sorpresas continuadas en las bases máximas, queremos que esté parametrizado en todos sus elementos. Aquí lo que falta es una regla y eso es lo que estamos tratando de corregir», recalcó Escrivá, que en otros momentos había defendido que su plan era hacer este destope de forma «muy suave y gradual» para acercarse a los 60.000 euros anuales hacia 2050. Una cuantía, no obstante, que ahora ya no está tan alejada, puesto que la nueva subida eleva las bases máximas hasta los 53.940 euros brutos anuales.

En cualquier caso, el ministro descartó un incremento adicional para 2023. «En el diálogo social estamos hablando de a largo plazo. En ningún caso está previsto que este mecanismo empiece en 2023. Tenemos que decidir cuándo empezaría esta senda», precisó. El Ministerio estima que la subida del 8,6% para 2023 elevará las cuotas de cerca de 1,1 millones de ocupados en más de 120 euros al mes:más de 100 euros a cargo de la empresa, mientras que los 20 euros restantes los asumirá el trabajador.

En paralelo, Gobierno y agentes sociales tendrán que pactar los incrementos de las pensiones máximas, que subirán aunque «en un porcentaje similar, pero no el mismo que lo que suban las bases», puntualizó el ministro, que advirtió que será importante además «jugar» con la sostenibilidad del sistema.

Culpa a la guerra del déficit

Porque lograr el equilibrio de las cuentas de laSeguridad Social sigue siendo la gran asignatura pendiente. Así, pese a que el Gobierno había prometido dejar a cero el déficit del sistema de pensiones a final de legislatura, finalmente se ha tenido que conformar con reducirlo al 0,5%, en torno a unos 7.000 millones de desfase entre ingresos y gastos.

Y eso pese a las millonarias transferencias que se hacen ya desde el Estado para pagar los gastos que no son propios. Escrivá culpó de este incumplimiento a la guerra y a la escalada de la inflación. «Nadie había anticipado la guerra de Ucrania y el efecto que iba a tener sobre los precios, la energía y el nivel general de la inflación», señaló.