Bruselas demanda ya cambios en el mecanismo clave de las pensiones

Escrivá admite que la nueva herramienta que sustituye al factor de sostenibilidad genera «dudas» y trata de convencer a la CE de su eficacia, aunque si no lo modificará

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

El mecanismo de equidad intergeneracional (MEI) que se aprobó hace escasos meses para sustituir al derogado factor de sostenibilidad (FS) está en la cuerda floja cuando ni siquiera ha entrado en vigor. La Comisión Europea recela de su eficacia y demanda cambios en su diseño, ya que duda de que el impacto económico que generará sea el equivalente al que tendría el factor de sostenibilidad creado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Así lo reconoció este martes el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, durante una entrevista en Onda Cero.

«Tenemos con la Comisión alguna discrepancia técnica en cómo está diseñado el MEI. Es el único punto en el que, a nivel técnico, la Comisión ha planteado que le gustaría seguir evaluando», señaló Escrivá, quien, no obstante, deja la puerta abierta a realizar modificaciones si fuera necesario para recibir el visto bueno de Bruselas, puesto que están en juego parte de los fondos europeos.

La «discusión técnica» que mantienen –según el propio ministro admitió– tiene que ver con el tipo de regla que es y los efectos que provoca en el sistema, ya que el pacto al que la CE había llegado con el Gobierno socialista para permitirle derogar el FS es que fuera similar. Esto significa que el nuevo mecanismo, que supone una subida de las cotizaciones de los trabajadores de 0,6 puntos para los próximos diez años, debe recaudar unas seis décimas del PIB, que era lo que se iba a moderar el gasto con el factor de sostenibilidad, que vinculaba las pensiones de los nuevos jubilados con la esperanza media de vida, lo que podía suponer un recorte del 20% para los más jóvenes, según estimaciones de Escrivá. «Era extraordinariamente lesivo», recalcó.

El ministro confía en que los ahorros que genere este extra de recaudación durante una década sea equivalente, pero en cualquier caso se escuda en que en 2032 tienen que volver a reevaluar. Si ese dinero que se ha almacenado en el fondo de reserva de las pensiones es suficiente para neutralizar el factor de sostenibilidad y aliviar la tensión que puede haber en el sistema en las próximas décadas, no habría que hacer más. Pero si es insuficiente, el Ejecutivo de turno tendrá que tomar medidas adicionales, según se establece en la medida. Y esto es lo que no convence a la Comisión Europea, que demanda una regla automática pura, a semejanza del FS, y no semiautomática.

«La Comisión nos dice que hay que sustituirlo por otra regla que también sea automática», apuntó el expresidente de la Airef, que considera que el MEI es «más fiable» y «puede funcionar». En cualquier caso, el ministro señaló que están intentando convencer a Bruselas de las bondades de la nueva regla y confía en que se pongan de acuerdo en estos poco más de tres meses que quedan hasta final de año, que es cuando la Comisión dictaminará si avala esta medida o no.

Estas dudas de Bruselas se suman a las de los sindicatos, quien, pese a haber pactado con Escrivá esta herramienta de ajuste hace menos de un año, reclaman ahora que esa subida de cotización de seis décimas que entrará en vigor en enero se amplíe ya por más tiempo y no finalice en 2032.

Los hombres de negro

Este debate se suscita precisamente cuando los hombres de negro de Bruselas están estos días en Madrid evaluando los distintos elementos del componente 30 para el plan de recuperación. Concretamente, deben emitir su dictamen sobre las medidas del primer trimestre: los planes de pensiones de empleo y el nuevo modelo de cotización para los autónomos. Escrivá no tiene ninguna duda de que se ha cumplido «ampliamente» con el compromiso y darán su aprobación para un nuevo desembolso de fondos europeos.