M. Cecilio

La OCDE advierte de que la inflación media se disparará al 8,1% en España

El organismo vuelve a recortar las previsiones de crecimiento en casi un punto y medio por los precios, hasta el 4,1% este año y 2,2% en 2023

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

Hasta ahora había cierto consenso entre los diferentes organismos económicos sobre que la inflación se iría moderando en la segunda mitad del año. Sin embargo, la OCDE echa abajo toda esperanza y apunta a que los precios en España terminarán 2022 con una tasa media de nada menos que del 8,1%, cinco puntos más que lo previsto anteriormente. Es una cifra similar a la que marcó el IPC en el mes de mayo (8,5%) después de haber descendido desde el récord del 9,8% de marzo, según los últimos datos del INE.

En su nuevo Informe de Perspectivas Económicas (Economic Outlook) publicado este miércoles calculan que la inflación española será una de las más altas de la eurozona: Francia terminará el año con un nivel de precios medio del 5,2%, Alemania del 7,2%, Italia del 6,3% y Portugal del 6,3%. Así, el IPC español cerrará el año, según la OCDE, muy por encima de las previsiones del Gobierno (alrededor del 6%) e incluso de las del Banco de España (7,5%). Además, éste no es un problema puntual y coyuntural, sino que el año que viene los precios seguirán en el 4,8%, cuando en diciembre, antes de que estallara la guerra en Ucrania, la organización preveía una inflación estabilizada en el 1,5% en 2023 en España.

Y este aumento de precios no solo viene dado por el alza de los productos energéticos, sino que la OCDE revela en su informe que la inflación subyacente –la que no tiene en cuenta los precios de la energía ni los alimentos frescos– registrará una media este año del 4,5%. Además, la organización cree que esta tasa se mantendrá inmutable en ese nivel tan alto el año que viene.

La organización con sede en París aporta un rayo de luz: considera que el acuerdo de España y Portugal con Bruselas para limitar el precio del gas en el mercado mayorista (la excepción ibérica) «puede ayudar a contener» el IPC de nuestro país, aunque reconoce que seguirá marcando una tasa «muy elevada» en 2023. Esta medida está aún pendiente del visto bueno final de Bruselas para su entrada en vigor.

El tirón del turismo

El informe señala que la confianza empresarial y el consumo de las familias está «deteriorado» en España a causa de la alta inflación, y que tanto la industria manufacturera como los servicios se están ralentizando desde marzo. Eso sí, asegura que la mayor afluencia de turistas extranjeros, ya alcanzando en marzo el 84% del gasto que registraron al año anterior, lo que permitirá una recuperación más rápida de lo esperado del sector. Esto unido al impulso de la inversión pública gracias a los fondos europeos serán los dos grandes motores de crecimiento sobre los que se asentará la economía española.

La elevada inflación afectará por tanto al PIB, que la organización calcula que se desacelere tras el rebote de 2021. Calcula que la economía crecerá este año solo un 4,1% y un 2,2% el que viene, por debajo de las previsiones del Gobierno (4,3% y 3,5%, respectivamente), lo que apoya la hipótesis de estanflación de la que alertaba esta misma semana el Banco Mundial. Asimismo, significará que España no recuperá el PIB prepandemia hasta 2024, un año más tarde de lo previsto por los organismos económicos hasta ahora.

La eurozona, muy tocada

Pese a ello, España seguirá creciendo por encima de la media de los países que componen la eurozona, mucho más afectados por sus relaciones comerciales con Rusia y cuyo PIB avanzará de media un 2,6% en 2022 y un 1,6% en 2023. En cualquier caso, la guerra ha afectado profundamente a España: sin ella la OCDE pronosticaba un salto del 5,5% este año y un 3,8% el que viene.

Todo ello debido a que el aumento de la incertidumbre y la alta inflación supondrá un recorte de la demanda y del consumo privado, que solo crecerá un 0,1% en 2022 tras haber avanzado un 4,6% el año pasado debido a que las familias deberán destinar más recursos a la compra de productos básicos y podrían retener una parte importante de sus ahorros por precaución.

Como una de la pocas buenas noticias, el mercado laboral. La OCDE celebra que el porcentaje de contratos indefinidos haya pasado del 10% al 48%. Calcula que la tasa de paro termine el año en el 13,6%, mientras que el año que viene subirá al 13,9%, datos bastante por encima de los cálculos del Gobierno (12,8% y 11,7%, respectivamente). Su propuesta es que la inflación se traslade lo menos posible a los salarios para que no se caiga en una «espiral inflacionista» y recomienda a los agentes sociales un pacto de rentas para que empleados y empresas compartan la carga de la crisis de la inflación.