Parqué de la Bolsa de Madrid / EFE

El Ibex-35 minimiza sus ganancias al cierre

La rentabilidad del bono español a diez años se mantiene en mínimos históricos, poco por encima del 0%

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

El selectivo español redujo al mínimo sus ascensos: al cierre se anotaba un 0,09%, para dar un último cambio en los 8.235,3 puntos. En el resto del Viejo Continente, comportamiento mixto. Así, el Ftse Mib de Milán cerró en negativo, con un recorte del 0,38%, mientras que el Cac 40 francés se dejó un 0,25%. Pero el Dax alemán cerró en verde, con una subida de alrededor de medio punto porcentual y el Ftse 100 británico sumó un 0,08%.

Sobre todas las Bolsas europeas pesó la incertidumbre sobre la recta final de las conversaciones sobre el Brexit. También, las que rodean a la reunión del Banco Central Europeo que se celebra este jueves. Y, además, las pérdidas con las que arrancaba la Bolsa de Nueva York: al término de la sesión europea, el Dow Jones se dejaba un 0,09%, el S&P 500 perdía un 0,16% y el Nasdaq bajaba cerca de un 0,4%.

El Ibex-35 contó con la complicidad de algunos de los grandes valores para esquivar el rojo. Así, Repsol, con su ascenso del 2,98%, fue el segundo valor más rentable del día tras Grifols (3,19%). Mientras tanto, Telefónica se anotó un 2,53%. Y entre los mejores del día también se colaron Acerinox, IAG, Acciona y ACS, que se apuntaron más de dos puntos porcentuales. Inmediatamente después se situaron CaixaBank y Bankia, que avanzaron un 1,64% y un 1,54%, respectivamente.

Pero en contra del selectivo jugaron Amadeus y PharmaMar, que retrocedieron un 2,90% y un 2,61%. Además, Santander, Siemens Gamesa, Naturgy y Ferrovial, que perdieron más de un punto porcentual. Sabadell, por su parte, se dejó prácticamente un 1%.

En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono español a diez años cayó hasta el 0,02%, un nuevo mínimo histórico, al borde de entrar en terreno negativo por primera vez en la historia. De hecho, la curva española está en negativo hasta los nueve años de duración.

La rentabilidad del bono español a diez años comenzó el año 2020 rondando el 0,47%. Y marcó su nivel más alto del ejercicio en el 1,23%, coincidiendo con lo peor de la crisis económica provocada por la pandemia, cuando se esperaba un incremento del gasto público y una reducción de los ingresos. La decisiva intervención de los bancos centrales lograron corregir de manera muy relevante esta subida de los intereses, que se han reducido al mínimo en todas las geografías. Tal es así que el bono portugués a diez años ya está en terreno negativo: al término de la sesión de este miércoles se situaba en el -0,02%.