Imagen del interior de la Bolsa de Madrid / EFE

El Ibex-35 cierra 2020 siendo el peor de Europa con una caída del 15,45%

La banca y el turismo lastran al índice, que acaba un 30% por encima de mínimos gracias a las vacunas y los bancos centrales

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

El año fue amargo. También para la Bolsa. Y más para el Ibex-35, que cayó un 15,45%, para cerrar en los 8.073,7 enteros, en su mayor descenso desde 2010. En Europa, sólo el Ftse 100 británico (-14,34%) tuvo una caída parecida, ya que el Cac 40 francés limitó su descenso a poco más de un 7% e incluso el Dax alemán terminó con una nada despreciable ganancia del 3% y en cotas récord.

El cierre de año para el selectivo, con todo, implica un rebote del 32% respecto a los mínimos de 6.100 puntos que marcó en marzo, tras el inicio del confinamiento. Pero supone una pérdida del 20% desde los máximos que había alcanzado en febrero sobre los 10.000 enteros: antes de la globalización de la covid, el año parecía no pintar mal.

El virus ha tenido un impacto muy severo en el país y ello quedó reflejado en su Bolsa. Diego Morín, de IG, atribuye la peor evolución del Ibex-35 a su composición, con un peso relevante de bancos y empresas ligadas al turismo, los sectores más castigados. Nuria Álvarez, de Renta 4, añade que, si bien en los momentos de mayor tensión cayó todo, fueron éstos los sectores que sufrieron más. Así se reflejó en la 'photo finish' del año. Sabadell e IAG despidieron 2020 con pérdidas de más de un 60%. Y Bankinter y el Santander, con caídas de un 30%. Algo mejor cerraron CaixaBank (-21,82%) y Bankia (-14,35%), protagonistas de la fusión del año. Y BBVA (-14,42%), que no consiguió la integración del Sabadell.

Entre los más bajistas se contaron otros grandes valores, como Telefónica (-42,70%) o Repsol (-35,33%). A propósito de la petrolera, en un 2020 lleno de insólitos, el mercado asistió a la caída del precio del barril de West Texas a terreno negativo por primera vez en la historia: fue el 20 de abril cuando llegó a cotizar en los prácticamente 40 dólares negativos. La paralización económica hundió tanto la demanda de crudo que el stock llegó a superar la capacidad de almacenamiento y quienes tenían contratos de futuro comprados prefirieron pagar para deshacerse de ellos.

Insólito y extremo

El fatídico 2020, además de fenómenos inéditos, fue pródigo en extremismos. Así, las voluminosas caídas de bancos y compañías turísticas convivieron con fuertes ascensos de empresas ligadas a las renovables, como Solaria (247,65%) o Siemens Gamesa (112,20%); a la farmacia, como PharmaMar (66,56%); así como compañías de tradicional perfil defensivo, como Cellnex (37,48%) o Iberdrola (35,29%).

Pero el sector ganador de la pandemia fue el tecnológico, lo que pone de relieve el hecho de que el Nasdaq terminara el año con subidas de más de un 40%. Los otros indicadores estadounidenses, el S&P 500 y el Dow Jones, cerraron 2020 en máximos históricos. Buen balance también en Asia: el CSI 300 chino sumó un 27% y el Nikkei japonés recuperó niveles de hace tres décadas.

Que fue un año de extremos también se comprueba al mirar el gráfico que dibujó el Ibex-35. En 2020, sufrió su mayor caída diaria de la historia: fue el 12 de marzo, cuando bajó un 14%. También asistió a un desplome histórico en un mes, el de marzo, cuando bajó un 22%, coincidiendo con lo peor de la pandemia y de las medidas de confinamiento para frenar su expansión que supusieron, en la práctica, poner a las economías en una situación de hibernación inédita. A cambio, noviembre fue un mes récord en subidas, al sumar un 25%, gracias al éxito de la ciencia en la generación de varias vacunas contra la covid-19 que antes del fin de 2020 se estaban inyectando, y al triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones americanas.

Estos elementos abortaron los temores renovados que alentó la segunda ola de la pandemia en octubre. En diciembre el Ibex también flaqueó y apenas pudo cerrar en tablas. Para Pedro del Pozo, de Mutualidad de la Abogacía, esto fue así porque los índices «limpiaron la sobrecompra y el recalentamiento arrastrado desde comienzos de noviembre». Además, cotizó el nuevo repunte de contagios y su nueva cepa y tensiones luego resueltas sobre el 'brexit' y el plan fiscal adicional que terminó aprobándose en EE UU.

Los bancos centrales, clave

Pese a las diferencias, a 31 de diciembre, todos los índices estaban por encima de mínimos. Y lejos del pánico de la primavera. Como apunta Álvarez, ello se debe a los bancos centrales que pusieron toda la carne en el asador y de manera más temprana que en crisis previas. La Reserva Federal de EE UU bajó los tipos de interés al 0% a una velocidad récord. Y el Banco Central Europeo puso en marcha un plan de emergencia contra la pandemia. Con ello, según datos de Mirabaud AM, sus balances ya representan el 29% del PIB mundial. A ello hay que sumar, como destaca Félix López, de Atl Capital, el esfuerzo inédito realizado por los gobiernos para sostener empleos, rentas y empresas, tanto en solitario como de forma mancomunada: uno de los grandes hitos de 2020 es el acuerdo en la UE para poner en marcha un plan de recuperación común.

De la tensión en la deuda al diez años con interés negativo

Ha pasado más desapercibida, pero su evolución también ha sido muy destacada. La deuda pública se tensionó fuertemente en los primeros momentos de la pandemia por la incertidumbre que despertaba y por las perspectivas del deterioro fiscal: hacer frente al coronavirus implicaría una fuerte caída de los ingresos -por la parálisis de la actividad- y un aumento de los gastos -para contrarrestar sus consecuencias sociales-. Además, en lo peor de la crisis también llegó a haber problemas de liquidez en ciertos segmentos de la renta fija.

Pero todo se revirtió en el momento en que los bancos centrales se comprometieron a dar un apoyo incondicional -no sin alguna metedura de pata, como la de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, que llegó a decir que su institución no estaba para contener las primas de riesgo-. Se enmendó el error, el BCE lanzó un programa de emergencia que se ha ampliado ya dos veces, el interés del bono español, como muchos otros, está en el 0% y el Tesoro ya ha realizado su primera subasta a ese plazo a tipos negativos.