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Sede del Credit Suisse en Zurich. R. C.
Credit Suisse, el gran banco que hace temblar ahora a Europa

Credit Suisse, el gran banco que hace temblar ahora a Europa

La entidad helvética, de carácter sistémico lleva años arrastrando problemas por la salida de depósitos y las dudas reconocidas en sus resultados contables

Miércoles, 15 de marzo 2023, 18:18

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El volátil diccionario de crisis económicas acaba de incorporar un nuevo término que ahorradores e inversores tendrán que apuntar: Credit Suisse. ¿Es el Leman Brothers (otro concepto que permanece en la retina de los ciudadanos) de 2023? Es la pregunta que corre como la pólvora por los mercados de todo el mundo tras dejarse sus acciones un 24% en la Bolsa este miércoles -ha llegado a desplomarse un 30%- y haber pedido ayuda al gobierno suizo.

No es un banco más. Ni una pequeña entidad financiera ubicada a 9.000 kilómetros de Europa, como el destronado Silicon Valley Bank de California. Es un grupo sistémico: un pilar de las finanzas en Europa, pero con ramificaciones en todo el mundo. Es tan grande como para no dejarlo caer, pero también como para no poder asumir el coste de un gran rescate público. Por lo pronto, la entidad ha solicitado ayuda al gobierno helvético, aunque sea en forma de declaración pública de apoyo, para calmar al mercado.

La situación de Credit Suisse no es nueva. Arrastra graves problemas que se han mantenido bajo tierra durante meses, apareciendo y desapareciendo de los focos informativos. Solo el año pasado perdió hasta 7.400 millones de euros. El año de la subida exponencial de tipos de interés en el que la banca mejoró sus resultados. En este ejercicio, hay que sumar 'controversias' en su contabilidad financiera con la autoridad financiera de EE UU. Esas 'controversias' son técnicamente una «debilidad material» en el control interno de su información contable. En otras palabras, dudas sobre la veracidad de sus resultados.

El banco ha comunicado que está desarrollando un plan para subsanar estos problemas y también para fortalecer su marco de control y riesgo. En sus últimas cuentas anuales la entidad refleja que en diciembre de 2022 la FED les comunicó dos deficiencias en su plan específico de 2021 y les requirió un plan de resolución que deben entregar antes de mayo de 2023. Pero su primer accionista, la entidad saudí SNB, se ha negado a aportar más capital en caso de que Credit Suisse lo necesite. Argumenta la que no puede superar el tope regulatorio del 10% del accionariado, pero la lectura del mercado es más sencilla: no quieren poner más dinero encima de la mesa.

Por lo pronto, el Banco Central Europeo ha comenzado una ronda de contacto con las entidades bajo su vigilancia para interrogarles sobre su exposición al banco suizo. Insisten en que no hay efecto contagio, aunque buena parte de las casas de inversión ya recomiendan ir reduciendo posiciones en el sector bancario, en general.

La radiografía de Credit Suisse muestra unos activos (créditos o préstamos) cercanos a los 550.000 millones de euros (datos a cierre de 2022) y unos depósitos por valor de unos 240.000 millones. Esa cifra es muy inferior a los casi 400.000 millones que tenía en 2021 en ahorros depositados, lo que evidencia la progresiva salida de fondos de sus clientes que ha drenado su situación financiera en los últimos años. De hecho, el grupo tuvo que vender una gran cantidad de activos para reembolsarlos, debilitando con ello su posición.

Aunque su verdadera joya son los activos bajo gestión (fondos de inversión, planes de pensiones, etc.), con más de 1,3 billones de euros. Ahí la cifra ya sí que es relevante, porque sus ramificaciones llegan a todo tipo de países y productos de inversión que tienen contratados los inversores, incluidos los españoles.

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