El parqué de la Bolsa de Madrid en la última sesión de 2020 / EFE

La Bolsa se impone como activo favorito para invertir en 2021

Los analistas confían en las farmacéuticas, las renovables y las infraestructuras, pero son escépticos con el Ibex-35

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

La pandemia ha marcado la evolución de los mercados en 2020. Y, como avanza Philipp Vorndran, de Flossbach von Storch, el coronavirus seguirá manteniendo ocupados a los inversores en 2021, incluso tras el anuncio de las vacunas de Pfizer, Moderna o AstraZeneca. Mientras no se extienda la inmunización, advierte Álvaro Sanmartín, de MCH Investment Strategies, «será imposible recuperar los niveles de actividad previos a la crisis». Tampoco descarta que pueda haber más parones económicos fruto de nuevas restricciones para controlar los contagios. Y, por eso, Vorndran avisa de que «es bastante posible que regrese el nerviosismo a los mercados».

También puede haber volatilidad, como avanza Rosa Duce, de Deutsche Bank, alrededor de los planes de recuperación de Estados Unidos y de Europa, sobre todo de esta última, por la posibilidad de que surjan dificultades en su implementación. Además, Luis Fernando Coello, de Banca March, recuerda que otro foco de atención estará en las nuevas relaciones que la Casa Blanca establezca con China.

Es un contexto aún con incógnitas y que Richard Dunbar, de Aberdeen, aconseja abordar con carteras equilibradas, ponderando bien riesgo y activos defensivos, y siendo selectivos.

Comenzando por el riesgo, la Bolsa sigue siendo favorita como inversión. Coello argumenta que al principio de un nuevo ciclo, como nos encontramos ahora, históricamente el comportamiento de la renta variable es mejor. Y anticipa que «esta situación se acrecentará a medida que se produzca la recuperación de beneficios empresariales en 2021». A favor de la renta variable Vorndran argumenta que si bien las buenas compañías proporcionarán una rentabilidad por dividendo del 5%, los bonos de Gobiernos ofrecen interés nulo. Aunque Duce avisa de que la rentabilidad será modesta, porque Wall Street parte de niveles récord.

Dilema con las áreas geográficas

Por geografías, Duce cree que si bien a EE UU le puede favorecer una mejor realidad económica, Wall Street está más caro. Y, en cuanto al Viejo Continente, si bien sufre mayor debilidad, se espera un fuerte rebote económico. Duce apunta que el crecimiento y la política fiscal y monetaria favorecerán a las dos regiones, aunque en ambos casos con incertidumbres, tanto por las dudas sobre el margen de maniobra que tendrá el nuevo presidente Biden, como por la capacidad que demuestren los países europeos de ejecutar la reconstrucción. Quizás, sintetiza Duce, Europa tiene más margen de recuperación, pero si Estados Unidos no sube, tampoco lo harán las plazas europeas.

La apuesta de Tressis por farmacéuticas y tecnológicas provoca una indirecta preferencia por Wall Street, donde están más presentes. Coello coincide: «En el S&P 500 el sector tecnológico pesa un 27%, mientras que en el Stoxx 600 apenas representa un 7,6%. Por ello, seguimos prefiriendo EE UU sobre Europa».

En Goldman Sachs explican que si los activos estadounidenses aún no recogen del todo el crecimiento del país, creen que la rotación hacia valores cíclicos propiciará la recuperación de Europa y de los mercados del norte de Asia, como Japón, China o Corea. Los emergentes gustan. Álvaro Cabeza, de UBS AM, muestra su preferencia por estos mercados, que pueden sacar partido de la tregua en la guerra comercial. Aquí subyace un consenso: entre los emergentes, brilla Asia. «Claramente Asia emergente, con China a la cabeza, es la región del mundo que ha hecho una mejor gestión de la pandemia», argumenta Sanmartín. Norman Villamin, de UBP, para preferir China, se apoya en que en 2021 el país pasará de la recuperación a la expansión, mientras que Europa y EE UU aún tratan de estabilizar su recuperación.

David Macià, de Crédit Andorrà AM, resuelve el dilema geográfico afirmando que la recuperación de los precios ha llevado a unas valoraciones ya holgadas, con lo que no sirve invertir en índices, sino en acciones concretas.

¿Qué hacer con el Ibex-35?

Respecto a la bolsa española, que se quedó muy rezagada en 2020, Jorge González, de Tressis, explica que seguirá infraponderándola. No ve atractivo el Ibex-35 por el peso de banca y construcción. «Aunque la elección de Biden puede ayudar a las compañías españolas de infraestructuras, aún hay que ver si el presidente va a tener que gobernar con un Congreso dividido», añade González. Desde Abante, Ángel Olea explica que su apuesta por España no es significativa: se limita al peso que el país tiene en los índices europeos y globales.

Pero Pedro del Pozo, de Mutualidad de la Abogacía, cree que al Ibex-35 le favorece la elevada presencia de compañías con alta rentabilidad por dividendo y que ahora están baratas. Enumera Repsol, Telefónica, Naturgy, Enagás o Endesa. Y a otras cíclicas, como ACS, Acerinox o Mapfre.

También Tressis menciona valores españoles atractivos: Cellnex, Solaria, Fluidra, Iberdrola, Rovi, Viscofán, Grifols y ACS. En Dunas Capital creen que Aena, pese a su penalización, Amadeus, Logista o Gestamp seguirán siendo ganadoras a largo plazo, por lo que o bien las mantienen en cartera o las incorporan.

¿Qué hacer por sectores?

Coello explica que en esta fase del ciclo sectores como el industrial, el consumo discrecional, el financiero o las materias primas lo hacen mejor. Entre todos, Coello destaca el industrial que «es el mejor posicionado en la actualidad por su fuerte participación en la economía sostenible». Duce pone el foco en las infraestructuras, no sólo las convencionales, sino las que tienen que ver con las energías limpias, objeto de los planes de estímulo. Olea recomienda a sus clientes tomar posiciones con un 10% de su patrimonio en un fondo alternativo, de private equity, que su gestora firma junto a Mapfre y que invierte también en infraestructuras.

Industriales e infraestructuras se unen a otras preferencias, como la tecnología, ganadora de la crisis, aunque ha subido mucho en 2020; así como el farmacéutico, sanidad y temáticas ligadas al envejecimiento; además de compañías de consumo básico. Coello resume su estrategia: «Optamos por una combinación de sectores con crecimiento estructural de largo plazo (tecnología, consumo digital y salud), temáticas vinculadas a los nuevos planes de estímulo que centramos en la economía verde y la transición energética, así como sectores con un componente más cíclico, como industriales».

Fondos de acciones selectivos por sectores y cuidado con los de renta fija

Si con la deuda conviene la inversión a través de fondos, ésta es una vía también aconsejable para otros activos. Los expertos de Tressis comparten su apuesta, que incluiría, en renta variable, fondos del sector consumo y sostenibles (que incluyen muchas empresas de salud y tecnología en EE UU), algún producto emergente defensivo y, en Bolsa europea, algún fondo que no tenga bancos, ni compañías energéticas o materiales. En renta fija, se inclina por fondos europeos con duración y productos globales con la divisa cubierta.

Víctor Alvargonzález, de Nextep, comenta, sobre los fondos de renta fija, que en 2021 hay que vigilar los comentarios de los bancos centrales, que sugerirán una paulatina vuelta a la normalidad, lo que implicará que los que han sido ganadores los últimos años se conviertan en los perdedores. En cuanto a los productos de Bolsa, anticipa que los tecnológicos pueden perder algo de ventaja, pero no llama a deshacer posiciones, sino a dar entrada a negocios 'offline' teniendo cuidado de evitar empresas que han perdido el tren de la modernidad y a las que la normalidad no les va a sacar de sus problemas. Esto significa que los fondos 'value', que invierten en empresas muy abaratadas, pueden ser una oportunidad, pero con precaución.

En todo caso, Alvargonzález estaría sobreponderado en acciones, con una excepción: se mantendría al margen de los fondos de Bolsa española, que cree que se quedará a la cola de los mercados europeos, aunque ocasionalmente registre repuntes por el peso de la banca, que seguirá sus fusiones.

Oportunidades en renta fija

La preferencia por la Bolsa no implica abandono de otros activos. Así, si la deuda de Gobiernos da rentabilidad nula o negativa, en Tressis contemplan tomar posiciones en ella, para que actúe como protección ante eventos de volatilidad. Además, consideran que aún se puede ganar algo vía revalorización del precio de los bonos. Gilles Seurat, de La Françáise AM, precisa que la inversión en deuda soberana americana es una alternativa posible si el crecimiento o la vacuna decepcionan.

La opción mínimamente rentable que queda es la de la deuda corporativa. En Tressis optan por el crédito de más calidad, una vez que las agencias de rating ya han limpiado esta categoría de los nombres débiles. En Dunas Capital recuerdan que aún hay bonos privados que pagan entre el 1,3% y el 2,5% anual, por encima de los bonos de Gobiernos, y que gozan de una situación financiera razonable. Lo ideal sería escoger compañías que sean claves para sus respectivos países por su carácter estratégico o por prestar servicios esenciales.

Seurat AM presenta otras opciones más sofisticadas: la deuda subordinada de los bancos sigue ofreciendo valor, pero señala que las mayores oportunidades están en la deuda emergente en divisa fuerte, para evitar el riesgo de tipo de cambio. Pero Norman Villamin, de UBP, opta por los bonos chinos en moneda local.

Además, los expertos creen interesante incorporar a la cartera una pizca de oro. Para que actúe como cobertura y porque hay fundamentales que justifican su subida de precio.

El inmobiliario ofrecerá oportunidades, pero con paciencia

Una de las reacciones más destacables tras el anuncio de las vacunas fue el repunte de los activos inmobiliarios cotizados. Gilles Seurat, de La Française, destaca el ascenso de firmas francesas como Unibal o Klepierre. Pero el inversor, además de optar por acciones del sector, puede plantearse comprar activos inmobiliarios físicos. En los últimos meses, el INE recoge una recuperación irregular de las compraventas de viviendas (de bajar más de un 50% interanual en mayo han pasado a recortar apenas un 1,1% en septiembre y para volver a bajar a dos dígitos en octubre). Al tiempo, también se ha producido una caída de precios que, en las capitales, según Tinsa, roza el 3% desde el estallido de la pandemia, pero que la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias eleva al 5% y otras fuentes incluso al 10%. Si bien también hay quien opina que en 2020 los precios han estado contenidos y será en 2021 cuando bajen de verdad.

Por eso, pese a los ajustes que se han producido, aún puede ser pronto para comprar. Ferrán Font, de pisos.com, cree que 2021 puede ser un buen año para estar atento al surgimiento de oportunidades, puesto que anticipa que muchos propietarios van a verse obligados a bajar los precios para poder vender su inmueble si la operación les urge. Pero añade que si el objeto de la inversión es el alquiler, hay que ser consciente de que la capacidad de pago de los inquilinos puede deteriorarse por el aumento del paro. Las rentas ya están bajando, lo que hace prever que la rentabilidad del alquiler se reducirá.

A juicio de Fernando Rodríguez de Acuña, de la consultora RR Acuña, el mejor momento para entrar en el mercado será el segundo trimestre, sobre todo en vivienda turística, cuando se observe una cierta estabilización en España y en los mercados emisores de visitantes, como Francia, Países Bajos, Alemania y el Reino Unido. Este experto considera que la campaña de verano de 2021 será mejor que la de 2020, pero sin alcanzar la normalización, por lo que el alquiler en la costa puede estar funcionando ya a medio gas.

En las primeras residencias, recomienda esperar algo más: si bien a lo largo de 2021 el precio de los pisos puede caer más, el mercado del alquiler no se recuperará rápido. Las cicatrices de la crisis en el empleo seguirán estando presentes y buscar retornos vía revalorización del activo llevará aún cierto tiempo.