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La revolución de la IA se abre paso en España

La revolución de la IA se abre paso en España

La inteligencia artificial cala de manera imparable en el tejido social, sanitario y empresarial y ya forma parte de numerosas formaciones y másteres universitarios

Rodrigo Alonso

Lunes, 9 de octubre 2023, 23:25

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La gran revolución de la industria 4.0 se va cocinando a fuego lento, pero de manera imparable. De acuerdo con los datos más recientes del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (dependiente del Ministerio de Economía), el 11,8% de las empresas nacionales utilizaron la inteligencia artificial (IA) en sus negocios en 2022, cerca de cuatro puntos por encima de los resultados registrados el año anterior. Y todo indica que la adopción ha aumentado en 2023; al menos, atendiendo al gran estallido de popularidad de ChatGPT y al buen puñado de acciones destinadas a la gobernanza de la tecnología que se están desarrollando en España.

Como ocurre en el resto de países de nuestro entorno, hay una gran diferencia en los usos de la tecnología en función del tipo de negocio. La delantera, con diferencia, es para las empresas de la información y las telecomunicaciones, con más de un 40% de adopción de estos nuevos desarrollos. «Han sido los grandes habilitadores de la tecnología y, al final, son empresas de datos. Cuando cuentas con grandes cantidades de información tienes muchas posibilidades de aprovechar la inteligencia artificial», explica Nuria Oliver, ingeniera de Telecomunicaciones y experta en IA que, a lo largo de su carrera, ha trabajado para empresas como Telefónica o Microsoft.

Por su parte, Sergio Álvarez, director ejecutivo de SciTheWorld, centro de excelencia en el despliegue de IA que ha trabajado para el Banco Santander, el BBVA o JP Morgan, destaca el empleo de la tecnología en el ámbito financiero: «Los grandes bancos españoles la utilizan para todo. Se puede emplear en el 'back office' (para agilizar el trabajo de la empresa y la toma de decisiones), la gestión de riesgos o el descubrimiento de lavado de dinero. También se utiliza bastante para la inversión».

Las pequeñas y medianas empresas, que son mayoría en España, siguen sin terminar de subirse al carro. Solo el 4,6% de las que cuentan con menos de diez empleados le da algún uso a la tecnología. No obstante, el porcentaje de implantación, como ocurre con las grandes, sigue creciendo. «A pesar de que la IA no esté especialmente extendida en ellas, sí que son punteras en el uso de herramientas destinadas al procesamiento del lenguaje natural; por ejemplo, mediante el empleo de aplicaciones que transforman el audio en texto», señala Nuria Oliver. Evidentemente, no en todas las regiones el uso es el mismo. A la cabeza están las empresas de Madrid, con un 16,8% de uso de la IA. Por detrás: la Comunidad Valenciana (14,1%), Aragón (12,7%) y Cataluña (12,3%).

Los emprendedores se mueven

Durante los últimos años el número de empresas emergentes que emplean inteligencia artificial ha ido en aumento. «La revolución de la IA se está sintiendo con intensidad en el sector emprendedor, donde están surgiendo proyectos que buscan aprovechar el potencial y la capacidad de esta tecnología», señala Paloma Castellano, directora de Wayra Madrid, la principal iniciativa de innovación abierta de Telefónica. Destacan firmas como Idoven, que ha creado la primera plataforma de cardiología como servicio del mundo basada en IA para identificar y clasificar pacientes a gran escala. También Voicemod, que lidera el mercado de la modulación vocal para entretenimiento, o Indya, firma que recurre a los algoritmos para personalizar la nutrición de deportistas.

Además, como apunta José del Barrio, director del fondo de inversión Samaipata, en el país ya había buenas iniciativas antes de la llegada de ChatGPT. El futuro es prometedor: «Estamos convencidos de la oportunidad para construir grandes compañías en los próximos años». Sin embargo, el empresario tiene claro que los proyectos que quieran triunfar «se enfrentarán a un gran reto de diferenciación del que pocos saldrán con éxito».

Emprender nunca es fácil. Y en España no hay las mismas ayudas que en otras grandes economías. Ni privadas ni públicas. La Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), anunciada por el Gobierno en 2020, aseguró un presupuesto de 600 millones de euros a repartir hasta 2023 con el fin de apoyar la innovación y la gobernanza de la tecnología. Esto es, aproximadamente, un 0,05% del PIB nacional. No obstante es menos de lo que se está invirtiendo en países como Italia (0,14%), Alemania (0,14%) o Francia (0,06%), de acuerdo con un estudio del BBVA.

A pesar de la diferencia en dotación de recursos, el país ya suma unos cuantos hitos que pueden marcar, y para bien, el futuro de la tecnología en nuestro país. Si nada se tuerce, y los planes de la Comisión Europea se cumplen, la Ley de Inteligencia Artificial será finalmente aprobada antes de finales de año. Y lo hará bajo la presidencia española. El Gobierno también pondrá en marcha la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, que tendrá su sede física en La Coruña y estará en funcionamiento dentro de dos meses. Su misión será velar por el buen uso de la tecnología.

El reto de la formación

Formar a un profesional en inteligencia artificial (IA) que tenga conocimientos profundos sobre la tecnología y que, además, cuente con la capacidad de liderar empresas es otro de los grandes retos a los que el país debe hacer frente. Aunque bien es cierto que España no está en una mala posición a nivel académico.

«Hay un montón de sitios que ofrecen una formación de gran calidad. La Politécnica de Madrid, la de Barcelona y la Universidad de Granada tienen programas desde 1989 o 1990. Hay media docena larga de másteres en IA, dos oficiales», explica a este diario Ulises Cortés, catedrático de Inteligencia Artificial en la Universidad Politécnica de Cataluña.

A pesar de ello, Enrique Serrano, director ejecutivo de la empresa dedicada a la digitalización Tinámica, remarca, entre otras cosas, la gran falta de profesionales especializados en IA que hay en el país respecto a otros estados: «Tenemos una brecha actualmente de unas 2.000 posiciones por día en varios puestos que no se cubren. Eso hace que el crecimiento en el país sea mucho más lento».

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