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La presidenta del BCE, Christine Lagarde. Reuters
La inflación en la zona euro se mantiene en el 5,3% y activa las alarmas del BCE

La inflación en la zona euro se mantiene en el 5,3% y activa las alarmas del BCE

Los precios detienen su moderación y dejan espacio para una nueva subida de los tipos de interés

Clara Alba

Madrid

Jueves, 31 de agosto 2023, 11:20

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Nuevo desafío para el Banco Central Europeo (BCE) de cara a su próxima reunión de septiembre. El organismo monetario vuelve a encontrarse con el complejo escenario de una economía que lleva tiempo dando señales de debilidad y una inflación difícil de doblegar a pesar del actual ciclo de subidas de los tipos de interés.

La propia Christine Lagarde, presidenta de la institución, ha dejado claro que sus decisiones de tipos se moverán reunión a reunión y según los datos macro que se vayan conociendo. Y los de la evolución de precios no invitan al optimismo para aquellos que esperaban una pausa en las subidas. En concreto, la inflación de la zona euro se mantuvo invariable en agosto en el 5,3%, dos décimas peor de lo esperado por el mercado. Es decir, el IPC frena en seco su reciente moderación, a pesar de que ese 5,3% sigue siendo el menor encarecimiento de los precios desde enero de 2022.

Por su parte, y según el dato adelantado de Eurostat, la inflación subyacente -que no tiene en cuenta para su cálculo ni los alimentos frescos ni la energía- sí ha registrado un descenso significativo, al situarse también en el 5,3%, desde el 5,5% de julio.

El dato del IPC general -que será confirmado a mediados de septiembre- supone un auténtico mazazo para el BCE, que ve con impotencia como la rápida subida de los tipos de interés (que en apenas un año han pasado del 0% al 4,25% actual) no se está trasladando a la velocidad que quisieran a la economía. De hecho, sigue muy lejos del objetivo de la institución, establecido en el 2% a medio plazo, por lo que una nueva subida de los tipos de interés, actualmente en el 4,25%, no se puede descartar.

España lidera la moderación

España sigue estando entre los países con menor inflación, del 2,4% en agosto desde el 2,1% de julio. Hace unos días, el INE registraba un aumento de los precios al 2,6%, una diferencia que se genera porque Bruselas emplea datos armonizados para evitar distorsiones en la comparativa entre los distintos países miembros.

En todo caso, ambas estadísticas reflejan un ligero repunte del IPC en el país, en un mes marcado por el aumento de la demanda a raíz del récord del turismo y, sobre todo, por el encarecimiento experimentado por los precios de la energía.

En el resto de la región, Eslovaquia lideró la subida de precios, con un fuerte repunte del 9,6%, seguida de Croacia (8,5%), Austria (7,6%) y Alemania (6,4%). Preocupa especialmente la locomotora de Europa, por su peso en la economía y también por su influencia en las decisiones del BCE.

«La nueva caída del PMI y de las encuestas Ifo en Alemania en agosto (dos de los mejores termómetros de la actividad económica) confirman que este país sigue teniendo grandes dificultades para salir del modo de recesión/estancamiento de los tres últimos trimestres», explica Gilles Moëc, economista jefe de la gestora de fondos AXA Investment Managers.

Con este telón de fondo, el organismo tendrá que medir al milímetro sus próximos movimientos para evitar que su lucha contra la inflación acabe por complicar la recuperación de algunas economías como la del país germano.

La propia Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo del BCE, dejó claro ayer que «una política monetaria suficientemente restrictiva es fundamental para que la inflación vuelva al objetivo del 2%». Schnabel resaltó el deterioro constante del sentimiento económico, con una caída de la actividad manufacturera a niveles más propios de recesiones profundas, que se ha extendido gradualmente al sector de servicios. Aunque descarta una posible recesión, sí reconoce que la economía de la zona euro marcha peor de lo esperado.

«Lo que realmente preocupa al BCE es que el precio de los servicios haya aumentado alrededor de un 5,5%», explican los analistas de la gestora DWS. «Un factor clave son los salarios. La cuestión para el BCE es si la ralentización económica que estamos experimentando es ya suficiente para mantener los salarios bajo control en el futuro, pero los datos conocidos el jueves hacen que una subida de los tipos de interés en la próxima reunión del BCE sea una opción muy probable», añaden.

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