El grupo IAG defiende la realización de PCR para evitar cuarentenas, facilitar la movilidad de los pasajeros y reactivar la economía. / CARRASCO

Iberia facilitará la PCR a los pasajeros que viajen de la península a Canarias

Vueling permite todo tipo de cambios en sus reservas sin coste, incluso ceder el vuelo a una tercera persona para incentivar los viajes

SILVIA FERNÁNDEZ las palmas de gran canaria.

Las aerolíneas Iberia e Iberia Express ofrecerán a los pasajeros que viajen de península a Canarias la posibilidad de realizarse pruebas PCR -estándar o rápida- o test de antígenos a un precio reducido. Las islas exigirán cualquier de estas dos pruebas a partir del 14 de noviembre para poder hospedarse en un establecimiento turístico de las islas.

Las dos aerolíneas, que forman parte del grupo IAG, ofrecían ya esta posibilidad a los viajeros que fueran a países donde se exigían cuarentenas, como Alemania, y desde esta semana es posible para los pasajeros de Canarias, según informan fuentes de la aerolínea.

Iberia tiene un acuerdo con la clínica Quirón Prevención y pone a disposición de los viajeros un teléfono de contacto y un mail en el que solicitar cita para hacerse la prueba. En el caso de las PCR el coste es de 98 euros, un 20% menos del precio del mercado.

El sector aéreo apoya la realización de test y PCR para facilitar la movilidad y recuperar la economía. Rechazan las cuarentenas

El presidente ejecutivo de Iberia, Luis Gallego, defendía ayer en línea con la recomendación de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) los test antes del vuelo para facilitar la movilidad y recuperar la economía. Según dijo ayer, teniendo en cuenta que «la mayor parte» d las personas «están sanas» no tiene ningún sentido las cuarentenas.

Por otro lado, Vueling, otra compañía del grupo IAG, permite desde ayer a sus clientes modificar la reserva y cambiar de fecha, de destino o, incluso, ceder el vuelo a una tercera persona que ellos elijan sin necesidad de presentar un justificante y, por este último motivo, el cliente recibirá un bono del 100% del importe total del vuelo para utilizar en Vueling durante los próximos 18 meses. El cliente tiene hasta 48 horas antes del vuelo para poder realizar los cambios.

Y mientras las aerolíneas españolas toman medidas para reactivar los viajes, el sector hotelero de Canarias acusa el golpe del confinamiento decretado en Inglaterra para el mes de noviembre -que podría extenderse en función de la evolución de la pandemia- y se prepara para un cierre «casi absoluto». Hay cadenas, como Cordial, RIU, Lopesan o Gloria Palace, que siguen empeñadas en mantener establecimientos abiertos como imagen al exterior y para poder atender a los pocos turistas que llegan y a la población local pero muchas otras se preparan para el cierre.

«Todo depende de cómo evolucione la próxima semana, si hay reservas de Alemania y de los mercados que siguen abiertos como Suecia y Holanda o se mantiene todo parado como hasta ahora», indican fuentes del sector, que advierten que si la situación persiste «sin turistas» será inevitable cerrar.

Las grandes cadenas que han aguantado estoicamente desde junio-julio, cuando decidieron reabrir tras el estado de alarma, prevén «un ajuste» de los establecimientos abiertos si no hay mejoría mientras que los que tienen claro el cierre son los complejos que reabrieron la semana pasada confiados en la vuelta de los británicos, tras salir las Islas Canarias de su lista negra.

«La reactivación de las reservas, la vuelta a operaciones de las aerolíneas y turoperadores y el repunte de la conectividad llevaron a pensar que habría negocio y animó varias aperturas pero fue todo un espejismo», señalan fuentes del sector.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT), José María Mañaricúa, afirma que pese al voluntarismo y las ganas del sector por abrir y volver a la actividad «se está imponiendo la realidad pandémica». «Solo en julio y agosto hemos tenido unos datos decentes gracias a la población local y para los pocos hoteles que estaban abiertos. El resto han sido bajas ocupaciones, hoteles en números rojos y en pérdidas, sin posibilidad de abrir nuevos y con muchas posibilidades de cerrar los que estamos abiertos», señala. Afirma que, de haberse mantenido el turismo británico, habría permitido que los complejos abiertos mantuvieran sus números «para no perder grandes cantidades de dinero pero nada más». «Hubiéramos salvado el 30% de ocupación», añade.