Fuerteventura es uno de los destinos preferidos de los canarios en Semana Santa. Este año no podrá ser. / C7

Las restricciones hunden las reservas de Fuerteventura y Lanzarote en un 40% para esta Semana Santa

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Las islas que tradicionalmente son los destinos más demandados por los canarios para pasar la Semana Santa, como son Lanzarote, Fuerteventura y las llamadas islas verdes -La Gomera, La Palma y El Hierro- son las que más han sufrido por las restricciones impuestas a la movilidad del Gobierno de Canarias.

Este año no habrá 'operación salida' ni éxodo de grancanarios hacia Fuerteventura y Lanzarote o de tinerfeños a La Gomera.

Los distintos complejos alojativos -hoteles y apartamentos- que siguen abiertos en estas islas han registrado en la última semana una caída de las cancelaciones que oscila entre un 30% y un 40%. Así lo indican distintas fuertes consultadas en esas islas y que se quejan de la pérdida de un época de un año que les hubiera servido «para coger un poco de aire», tras un año de cero turístico casi total.

El presidente de la patronal de Fuerteventura (Asofuer), Antonio Hormiga, indica que las restricciones se han traducido en «cientos de cancelaciones». «Se anticipaba una ocupación digna en villas, casas rurales, apartamentos pero con las PCR no ha dejado de haber cancelaciones en los últimos días. La situación es fatal», indica Hormiga, que apunta que de cara a Semana Santa algunos complejos decidieron reabrir sus puertas, que ahora volverán a cerrar.

Esas restricciones para viajar benefician 'sin querer' a las dos islas capitalinas. La dificultad pa de sus residentes de irse fuera les lleva a quedarse y moverse por su isla. El presidente de la Federación de Empresarios y Hostelería de Las Palmas (FEHT), José María Mañaricúa, recalca que las restricciones perjudican más a las islas no capitalinas que a las capitalinas, que registrarán mayores y mejores niveles de ocupación sin que estos sean aún «óptimos ni suficientes».

Según sus estimaciones, la ocupación media en Gran Canaria-teniendo en cuenta que solo está abierto un reducido número de complejos- rondará el 40%. Este porcentaje podría subir en algunos complejos hasta el 60% entre el Jueves Santo y el domingo 4 de abril, para luego volver a caer. «Se sacará a personal del ERTE para esos días, para reforzar el servicio, y después de vuelta al ERTE», lamenta Mañaricúa, que destaca que en todo abril, la ocupación no llega a un 25%.

El consejero del grupo Lopesan y presidente de IFA Hotels, Santiago de Armas, realiza la misma previsión que Mañaricúa. Según explica, la reducida ocupación no solo es fruto de las restricciones a la movilidad de los canarios sino también de las nuevas medidas impuestas en Alemania y el Reino Unido y que se ha traducido en una caída de las reservas de turistas de ambos países en los últimos días. «La situación en Europa también está reduciendo las previsiones que había para Semana Santa. Hay poco turismo extranjero pero lo poco que hay se ha perdido», señala Armas.

Fuentes de la cadena RIU confirman la escasez de turismo extranjeros y nacionales estos días.

La ocupación en los cinco hoteles que tienen abiertos actualmente en Canarias -dos en Gran Canaria, dos en Tenerife y uno en Fuerteventura- tendrán esta Semana Santa una ocupación que oscilará entre un 60% y un 70%. Los clientes son, en su mayoría locales y luego hay algún visitante de Europa del Este y de Alemania. Del Reino Unido no tienen a nadie.

El director general de Be Cordial Hotels & Resorts, Nicolás Villalobos, destaca que esta Semana Santa serán los turistas locales los que vuelvan a animar los hoteles y elevar las ocupaciones, aunque los niveles van a estar por debajo del 40%. Según estima, los cuatro días fuertes, de Jueves Santo a domingo, la ocupación será del 40%. En el conjunto de Semana Santa rondará un 20% y la media del mes de marzo está en el 10%. «Es un desastre», indica Villalobos, que llama a las autoridades a acelerar la vacunación para lograr que se reactive el sector lo antes posible. «Tienen que tomar medidas para ir más rápido. No solo se trata de reactivar la economía sino de salvar vidas humanas. No es admisible lo que ocurre», indica.