Antonio Arbelo, en la estación de servicio de su propiedad en El Doctoral, da las claves del sector. / Juan carlos alonso

«Las gasolineras no somos petroleras. La mayoría somos pymes y autónomos con márgenes bajos»

Antonio Arbelo, propietario de una estación de servicio en Gran Canaria, asegura que el Gobierno «les está llevando a un desfiladero» con la bonificación. «Gobierno y petroleras se han lavado las manos y han cogido la solución fácil: desviar el problema al eslabón más débil, nosotros», indica

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Antonio Arbelo gestiona junto a sus hermanos la gasolinera BP El Taro de El Doctoral (Gran Canaria), que fue fundada hace más de 20 años por su padre. Tras su fallecimiento hoy son sus hijos los que gestionan un negocio que cada vez va a menos debido a los altos precios que alcanza el combustible. Ellos son un ejemplo de cómo está integrado el sector, en el que la mayoría de los propietarios de las estaciones de servicio de las islas son pequeñas pymes, empresas familiares o autónomos que, en régimen de propiedad (abanderados), subarrendamiento o franquicia, venden combustible para una petrolera que marca los precios de referencia. Las gasolineras pueden variar ese precio en función de sus ventas, la competencia y su ubicación, entre otros, pero el margen es limitado y ronda como máximo entre los cinco y los seis céntimos por litro. De ahí hacia abajo.

«Siempre se nos apunta con el dedo cuando suben los precios pero lo que la gente no sabe es que esos precios vienen establecidos por las petroleras y que los márgenes son bajos, ni por asomo son los 20 céntimos que ahora tenemos que adelantar», indica Antonio, que explica que las ganancias de las gasolineras suben en función de los litros que venden, de ahí que cuanto más barato este el combustible más ganan. El sector estima que la media de margen oscila entre los 5 y los 6 céntimos por litro, aunque incluso puede ser inferior en el caso en el que la gasolinera está subarrendada por la petrolera y quien la lleva se dedica únicamente a la gestión.

«La gente no entiende que nosotros ganamos con la gasolina baja porque vendemos más litros. Los precios altos nos perjudican»

Como explica Arbelo, cuando un conductor acude a la gasolinera y reposta 20 euros, ahora le entran 14 litros cuando antes eran 22 ó 23. «A nosotros nos interesan precios baratos porque vendemos más litros. Tenemos un margen fijo por litro vendido. Cuanto más caro menos vendemos», explica este propietario que, al igual que el resto del sector, muestra su incertidumbre por lo que puede pasar este viernes con al entrada en vigor de la bonificación. A rbelo no está en contra de la medida pero considera que se ha hecho con «absoluto desconocimiento» respecto a cómo funciona el sector de las estaciones de servicio. «La medida ha recaído en el escalón más débil que no tiene capacidad ni músculo financiero para aguantar el adelanto de esos 20 céntimos. Nosotros vamos a pagar las cubas al mayorista al mismo precio pero vamos a cobrar menos al cliente», indica este empresario que asegura que muchas estaciones de servicio van a tener que buscar recursos financieros ajenos (financiación bancaria) para poder hacerse cargo de la bonificación y financiar al Gobierno, al carecer de tesorería para afrontarlo. Los dos años de covid y la caída de las ventas en más de un 50% al desaparecer el turismo ha hecho mella en las cuentas de estas empresas. Además, esa financiación generará unos intereses que nadie les va a pagar. Arbelo no descarta que en Canarias se pueda ir a algún cierre temporal como se han anunciado en la península al no poder hacer frente a la medida y no descarta que en el sector se puedan producir despidos. «Desde que empezaron a subir los precios el beneficio no ha hecho otra cosa que caer y ahora le añadimos esta norma que es muy agresiva para nosotros», indica.

Se estima que una gasolinera mediana tenga que adelantar entre 18.000 y 20.000 euros al mes por la bonificiación y una grande, entre 60.000 y 80.000 euros. El anuncio de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, de que desde el viernes podrá pedir el anticipio de ese dinero y de que se empezará a pagar desde la próxima semana no ha servido para tranquilizar al sector. «La administración tampoco está preparada para afrontar esto y en este tiempo, hasta que llegue el dinero, tenemos que seguir acarreando con los gastos fijos de personal, de luz, de mantenimiento y todo esto va en detrimento de nuestro negocio. Hemos sufrido mucho pero vamos a sufrir más», señala.

A juicio de Arbelo, la solución mas eficaz y sin perjuicio para nadie hubiera sido bajar el impuesto de los combustibles. «De lo que paga el cliente, el producto final, más del 50% son impuestos, lo lógico hubiera sido reducir impuestos o un acuerdo con las petroleras. Aquí los dos grandes actores se han lavado las manos y nos lo han desviado a nosotros, al eslabón más débil de la cadena, que vamos a tener graves problemas», afirma.

Como apunta, las petroleras donde ganan dinero es en la extracción y el refino. «Ellos tienen capacidad y músculo financiero, nosotros no», concluye.