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El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en la sede del Ministerio de Economía Virginia Carrasco

Carlos Cuerpo

Ministro de Economía, Comercio y Empresa

«No sería un fracaso no tener Presupuesto para 2024, hay que avanzar rápido al de 2025»

Confía en que España mejore su productividad con empresas más grandes que son «más competitivas» y «pagan mejores salarios»

Sábado, 24 de febrero 2024, 23:53

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Dice no sentirse ningún extraño en la mesa del Consejo de Ministros, a pesar de ser la última incorporación -tomó en enero el relevo de Nadia Calviño- y de tener un perfil mucho más técnico y menos político que sus colegas de La Moncloa. Perfecto conocedor de los pasillos del Ministerio de Economía, Carlos Cuerpo (Badajoz, 1980) se ha hecho con las riendas del departamento que conoce al dedillo con un mantra más allá de sostener un crecimiento económico que va bien este año: la productividad, «como el resto de países europeos».

–Tras dos meses, ¿cómo se siente en el Consejo de Ministros?

–Estoy aprendiendo muchísimo porque hay perfiles complementarios al mío e intento siempre aprender de todo el mundo. Algunos ministros, por ejemplo, tienen experiencia en la política local y ese es un bagaje interesantísimo y que a mí me permite aprender y añadir nuevas aptitudes. Estoy encantado.

–La relación entre su antecesora, Nadia Calviño, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no acabó precisamente bien...

–Hay que ser conscientes de que las posiciones de los ministros no tienen porqué ser coincidentes al 100%. Aquí la ventaja de posiciones diferenciadas es hallar un punto de encuentro porque normalmente en este proceso de negociación lo que sale como resultado es un producto equilibrado. Y así fue con la reforma del subsidio por desempleo.

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–¿Cómo ha iniciado la economía este año 2024?

–Déjeme que empiece por cómo terminamos el año anterior cuando cerramos 2023, con un crecimiento del 2,5%, cinco veces más que la zona euro. Este dato es importante porque ya nos posiciona en un muy buen punto de partida para 2024. Hay un efecto arrastre que ya tenemos. No se está frenando la actividad con los datos que manejamos de las seis primeras semanas de este año.

–¿Mantienen, por tanto, sus previsiones, muchas veces cuestionadas por otros organismos?

–No tenemos pensado en el corto plazo cambiar nuestro 2% de crecimiento para 2024. De hecho, los últimos analistas que han revisado sus previsiones ya a la luz de los últimos datos de 2023 las están también actualizando al alza, así como la Comisión, que revisaba a todos a la baja excepto a España.

–¿Hasta cuándo puede aguantar la economía sin unos Presupuestos Generales?

–El esfuerzo para la elaboración de los Presupuestos y la concentración en este tema es total. Seguimos trabajando para tener unos Presupuestos para 2024 y a la vez habrá que empezar a trabajar también pensando ya en los Presupuestos del año 2025 porque son dos ciclos presupuestarios que con el tiempo que hubo de Gobierno en funciones casi que se nos van solapando. Hay que avanzar de manera rápida y eso es lo que estamos haciendo con las negociaciones.

Evolución en 2024

«Mantenemos la previsión de crecer un 2%, no se está frenando la actividad en el inicio del año»

–¿Sería un fracaso no tener Presupuestos en 2024?

–No, al contrario. El sistema está preparado para que se prorroguen en caso de no conseguir un acuerdo pero debemos ser optimistas y trabajar para ello. Hemos estado en circunstancias anteriores con un presupuestos prorrogados, pero creo que tenerlos es una señal muy positiva porque son la herramienta principal de política económica y presupuestaria de un país, más allá de que el sistema esté preparado para que exista una prórroga en circunstancias excepcionales. Pero ahora estamos en unas circunstancias ordinarias.

–Si trabajan de forma casi paralela para los de este año y el próximo, ¿habrá grandes cambios entre ambas cuentas públicas?

–Los del año 2025 vendrán una vez que aprobemos los de 2024. La importancia de 2025 tiene que ver con el enfoque de medio plazo que nos viene desde Europa con la implementación de las reglas fiscales. Tendremos que mirar con un enfoque de cuatro a siete años. Por eso trabajamos para ver cómo se configurarán estas estrategias que además conllevarán reformas estructurales a medio plazo.

–Ese crecimiento depende de la llegada de fondos europeos. ¿Por qué hay tanto retraso?

–Hay una tensión entre gastar rápido y gastar bien en términos de auditoría o control. Y es ahí es donde tenemos que encontrar el equilibrio perfecto. Hay que relativizar esa imagen de que los fondos no están llegando porque no es así. Estamos a mitad de partido: se han convocado ya más de 60.000 millones y se han ejecutado en torno a unos 35.000 millones de euros.

Reducir la jornada laboral

«Hay que conseguir que sea compatible con tener empresas más competitivas y productivas»

–El PIB crece, pero no lo hace la productividad, el talón de Aquiles de la economía española.

–Tenemos una excelente ventana de oportunidad para aprovechar las condiciones de ser más competitivos y productivos. Tenemos que apoyarnos en evidencia empírica y en el análisis de cuáles son esos obstáculos que impiden que España o que Europa tenga unos niveles de productividad en línea con Estados Unidos. Y de ese análisis aprovecharemos la creación del Consejo Nacional de Productividad.

–¿Cómo van a aterrizar las medidas prácticas de ese Consejo?

–Una de las actuaciones que vamos a realizar para mejorar pasa por tener empresas más grandes, que son más competitivas.

–¿Pero cómo consigue España tener empresas más grandes?

–Las empresas más grandes son más productivas y más competitivas, acceden mejor a los mercados exteriores y van a estar más preparadas para la transición verde y digital. Pagan mejores salarios y atraen mejor capital humano. España tiene que ser capaz de hacer crecer esa demografía y que el tamaño medio de nuestras empresas esté más en línea con otros países europeos.

–Uno de los puntos del acuerdo de Gobierno de coalición insiste en reducir la jornada laboral. ¿Está preparada España para hacerlo con una productividad como la que tenemos?

–La reducción de la jornada laboral es una evidencia empírica en las últimas décadas. Se está produciendo no sólo en España sino en la mayor parte de los países avanzados. Lo que hay que conseguir es que este proceso sea compatible con tener empresas más competitivas y productivas. Es decir, que hay que generarlo en un contexto de suficiente flexibilidad en la negociación bilateral de empresas y trabajadores. Eso va a ser compatible.

Gobierno de coalición

«El resultado es un producto equilibrado aunque las posiciones no coincidan al 100%»

–Y todo ello en un contexto de mayor digitalización y con los avisos que ya está dando la inteligencia artificial.

–Estamos en un momento que muchos analistas llaman de cambio de ciclo por el impacto que va a tener la inteligencia artificial en el mercado de trabajo. Y aquí tenemos que intentar ser líderes también en la aportación que va a tener la propia inteligencia artificial a nuestras pymes y a nuestros sistema productivo.

–¿Cómo se lleva con los banqueros, con quienes se reunió en sus primeros días de ministro?

–Tenemos una relación excelente. Una de las primeras cosas que hice al llegar al cargo fue reunirme con ellos para tener una discusión franca y abierta sobre los grandes temas de interés común que tenemos sobre la mesa. Por ejemplo, la implementación de la segunda parte del plan de recuperación, con 83.000 millones de euros de préstamos de la ComisiónEuropea que vamos a canalizar a través del sector financiero aprovechando su granularidad. O también con la inclusión financiera. Hay ahí un 'win-win' en nuestra relación y ellos son conscientes de que la cooperación es muy buena.

–En ese buen ambiente, ¿le pidieron que retirara el impuesto extraordinario a la banca?

–Hoy nadie discute que la introducción de los gravámenes ha sido positiva tanto porque han contribuido a la financiación del escudo social como porque ha quedado claro que era compatible con la solvencia del sector y una situación de beneficios récord. Ahora, cualquier modificación necesitará de tramitación parlamentaria y a corto plazo no hay prevista en ninguna modificación. Cuando se tome la decisión, si es que se toma, de darle un carácter permanente, pues evidentemente habría que conjugarlo con la propia estructura y la propia implementación o calibración de la figura.

Fondos europeos

«Hay una tensión entre gastar rápido y gastar bien en términos de auditoría o control»

–Algunos de los grandes bancos trasladaron su sede social fuera de Cataluña con el 1-O. ¿Se les va a obligar a volver?

–El marco en el que nos movemos es el de la Unión Europea, con libre establecimiento de empresas. Aquí se traslada con la Ley de Sociedades de Capital, que determina las condiciones a cumplir para que una empresa se establezca en un territorio u otro. Lo importante es que esas condiciones sigan manteniéndose constantes para dar certidumbre. Y en este caso, eso no va a cambiar.

–¿El Estado debe entrar en el capital de empresas estratégicas como ha decidido hacer en Telefónica? ¿Cómo lo justifica?

–España participa del debate abierto en las instituciones europeas para mantener un equilibrio que garantice la autonomía y la permanencia de empresas estratégicas, como está señalando la Comisión Europea. La entrada en el capital de Telefónica está en línea con los países de nuestro entorno. Esta operación se ha desarrollado en un marco regulatorio muy claro y que pretendemos sea referencia internacional en la materia, un marco que encuentra el equilibrio adecuado entre proteger nuestros intereses estratégicos en sectores particularmente sensibles, y a la vez ser un marco estable, predecible, para seguir atrayendo la inversión extranjera.

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