Contribuyentes haciendo la declaración de la renta. / europa press

Los trabajadores en ERTE con menores sueldos, los peor parados en la declaración

El sobrecoste fiscal supera los 200 euros en algunas comunidades para ingresos de hasta 18.000 euros anuales

CLARA ALBA Madrid

No cabe duda. La nueva campaña de la renta 2020 tiene como máximo protagonista el impacto en la declaración de medidas como los ERTE para luchar contra la crisis. La sorpresa llega cuando se analiza la diferencia de tributación entre perceptores de rentas del trabajo por comunidades autónomas, según hayan estado o no en ERTE. Y los empleados con menores salarios, de entre 14.000 y 18.000 euros anuales, serán los principales damnificados con un sobrecoste fiscal de más de 200 euros de media.

Así lo calculan los expertos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), el órgano especializado del Consejo General de Economistas de España, que sitúan a Cataluña y Madrid en los extremos para unos ingresos de 18.000 euros, con 342 y 115 euros, respectivamente, que tendrán que pagar de más si se compara con la retención que se les habría aplicado con un solo pagador (su empresa).

Lo primero que hay que tener claro es que los cobros de los los pagos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en función de su cuantía, no han sido objeto de retención, o esta ha sido mínima. En consecuencia, si en todo el año se obtienen ingresos del trabajo superiores a 14.000 euros, de los que más de 1.500 euros hayan sido satisfechos por el SEPE, el trabajador estará obligado a hacer la declaración y, por tanto, prepararse por si tiene que pagar por la parte de los ingresos que no han tenido retención.

El cálculo también sale 'a pagar' al fisco para los trabajadores en ERTE con sueldos todavía más bajos, de 16.000 euros anuales. En este caso, la diferencia oscila entre los 145 euros en Cataluña y los 5,21 euros en Madrid, Canarias y La Rioja.

«Esto se produce porque en ese intervalo de rentas se aplica la reducción por rendimientos de trabajo, que produce una gran progresividad, que se corrige por el reglamento para el cálculo de retenciones», indican los expertos. «Eso hace que los contribuyentes con esas rentas, en general, tributen menos cuando tienen un solo pagador, al no tener que presentar declaración», añaden.

La escena por comunidades autónomas comienza a variar para tramos de ingresos superiores. Por ejemplo, para los trabajadores con salarios de 20.000 euros anuales, REAF calcula que los trabajadores en Cataluña pagarán 172,70 euros más si han estado en ERTE que si no. Aragón sería la siguiente región en el ranking con 56,10 euros más, seguida de Baleares (44,63 euros más), Asturias (34,7 euros más), Extremadura (21,60 euros más) y Murcia (20,04 euros más).

Para ingresos de 21.000 euros, y desde la retención inicial estimada (la aplicada por la empresa) de 2.562 euros, un empleado en ERTE en Cataluña pagará 173,46 euros más que otro que no lo haya estado. La diferencia es de 61,54 euros en Aragón, de 43 en Baleares o de 35 euros a pagar de más en Asturias.

Sin embargo, para estos empleados con mayores ingresos hay comunidades en las que incluso el efecto de los ERTE es beneficioso. Por ejemplo, para un empleado que viva en Madrid, el ahorro calculado es de 75 euros frente a lo que tendría que haber pagado si solo hubiese tenido retención de su empresa (y, por lo tanto, no estar obligado a hacer la declaración).