El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg. / efe

Hacienda intentará un guiño fiscal para pactar un mayor gasto en Defensa

Sin reforma impositiva a la vista, Montero estudia algún gesto para evitar que la negociación con los socios de coalición acabe por enquistarse

Clara Alba
CLARA ALBA

La negociación de los Presupuestos para 2023 anticipa un duro tira y afloja entre los socios de Gobierno a cuenta de las medidas para afrontar la actual crisis. No solo se trata de lidiar con la subida de precios energéticos, sino también con el nuevo escenario geopolítico ante la incertidumbre sobre el devenir de la guerra en Ucrania.

El ala socialista del Ejecutivo ya ha dejado claro que el aumento del gasto militar es imprescindible para cumplir el compromiso marcado con la OTAN de alcanzar el 2%del PIBen 2030.

En concreto, y dentro de la Actualización del Programa de Estabilidad remitido en abril a Bruselas, el Gobierno ya recoge un aumento del presupuesto en Defensa de dos décimas de PIB para el próximo año.

Serían en total unos 2.500 millones de euros que se sumarán a los 10.000 millones asignados al Ministerio de Defensa para este año y que, según consta en el documento, se repartirán entre remuneración de asalariados, consumos intermedios y formación bruta de capital. La idea es que para los siguientes ejercicios se vaya incorporando un gasto adicional de una décima de PIB, tanto en 2024 como en 2025.

El informe anual de 2021 de la OTAN, que el 29 de junio celebra el inicio de su cumbre en Madrid, elevaba a 12.208 millones de euros el gasto militar de España el pasado año. La diferencia con la cifra aparecida en los Presupuestos es que esta sumaría otras partidas fuera del Ministerio. En todo caso, para cumplir con el compromiso de la Alianza, y según sus propias estadísticas, el Gobierno debería invertir al menos otros 12.000 millones al año para cumplir.

Unidas Podemos y los tradicionales aliados de legislatura ya han mostrado su firme rechazo a la medida. Pero son conscientes de que el Gobierno la venderá como un compromiso imposible de desatender. Así que la idea de los socios de coalición es plantar batalla a ese incremento del gasto militar. Pero más que para frenar los Presupuestos –lo que obligaría a extender los actuales a 2023–, para conseguir a cambio sacar adelante alguna de sus reivindicaciones de los últimos tiempos.

En este punto resurge el debate sobre la reforma fiscal que hasta hace solo unos meses era la gran promesa del acuerdo de coalición. Ytambién del Gobierno con la Comisión Europea. Pero el estallido de la guerra y su impacto económico dejó el texto en un cajón. El mensaje parece claro:'Si el gasto en defensa se incrementará sí o sí y no hay reforma fiscal, al menos saquemos adelante alguna de nuestras propuestas'.

Beneficios en el foco

El PSOE es consciente de lo difícil que se pueden poner las negociaciones. Así que ya ha abierto la puerta a algunas medidas como, por ejemplo, aplicar en los Presupuestos un nuevo recargo a las grandes energéticas y petroleras para que asuman parte del impacto del alza de la energía si se considera que sus elevados beneficios son injustificados.

La ministra del ramo, María Jesús Montero, también parece favorable a introducir la rebaja del IVA de los productos de higiene femenina, que finalmente quedó fuera de la ley del aborto impulsada por la ministra de Igualdad, Irene Montero.