Fernando Valdés en su despacho. / J. R. Ladra

«España no será quien pida el cierre de fronteras, no se lo puede permitir»

Cree que las restricciones entre comunidades durarán todo el estado de alarma y fija el verano como el «inicio de la recuperación» del sector

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

En el peor año de la historia del turismo, el ministerio y la secretaría de Estado del ramo han tomado un papel protagonista que hasta ahora nunca habían tenido. El turismo era esa parte de la economía que iba sola, que siempre daba alegrías y que consiguió que en 2019 llegaran 84 millones de visitantes extranjeros que se gastaron más de 92.000 millones en nuestro país.

El secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés (Madrid, 1975), reconoce en esta entrevista que hasta 2023 no se volverá a alcanzar esas cifras, pero confía en que el verano sea el punto de inflexión desde el que se inicie la recuperación de un sector que lleva prácticamente doce meses cerrado y que aglutina la mayor parte de los ERTE vigentes.

–El turismo ha sido el sector que más se ha desplomado. ¿Nos creíamos invencibles y la crisis ha pillado con el pie cambiado?

–El turismo mostraba algunas señales para empezar a pensar en una transformación de modelo. La crisis de 2008 fue de demanda por la disminución de la capacidad de gasto de los españoles, lo que también afectó al turismo. Han entrado nuevos jugadores como las plataformas tecnológicas y actores que van a cambiar la conversación: la sostenibilidad, la calidad o el posicionamiento de marca, y todo ello se ha acelerado con la covid.Lo peor ha sido la extensión de la crisis, ha durado mucho, prácticamente como un cierre patronal, como si todo un sector cierra doce meses.

–¿Puede ser entonces esta crisis una oportunidad para adelantar todo el cambio?

–Dicen que todas las crisis son momentos de oportunidad. Aquí hay dos elementos a poner en valor. Primero, España no ha perdido competitividad en todo este año de crisis, pero es verdad que tenemos un potencial amplísimo de crecer. Nuestro sector tiene que seguir siendo no solo motor de la oferta económica sino también distribución riqueza en todo el territorio, apuesta por turismo más diversificado. Nadie diría que nos alegramos de haber sufrido esto porque ha sido horrible, pero sí es verdad que estamos haciendo lo posible porque España salga de la crisis no solo con la mayor parte del empleo preservado, sino también con un proyecto del turismo que vamos a ofrecer a mundo en los próximos 30 años.

–¿Y pensáis que este nuevo modelo se va a poder diversificar hacia no solo sol y playa sino hacia un turismo más urbano o gastronómico?

–Necesariamente sí. Y se va a desarrollar también por el turismo experiencial, que se desarrolla en destinos de costa pero también en interior. Y para el turismo de largo radio, que está más tiempo con nosotros y mayor valor añadido, van a apostar por un viaje más experiencial. Y España tiene en ello un campo amplísimo que mejorar: ecoturismo, patrimonial, enoturismo… la oferta es tan amplia que el que venga al sol y playa, que seguirá siendo pilar, también se le conseguirá dar mucho más.

–A pesar de que los ERTE siguen vigentes hay empresas de la talla de NH o Pullmantur que ya han anunciado ERE. ¿Habrá avalancha de despidos?

–Estamos trabajando para que no sea así. El modelo de ERTE se ha demostrado útil. En el peor momento de la crisis hasta un millón de trabajadores del sector turístico estuvieron protegidos por los ERTE y ahora la hostelería y turismo son los que más trabajadores mantienen. Las medidas se han ido acompasando a la evolución de la pandemia. Al principio estuvimos enfocados en la liquidez y ahora hemos aprobado 7.000 millones de ayudas directas que van a los sectores y a las regiones más afectadas. Estamos proyectando el verano como el inicio de la recuperación. Ya vemos el final del túnel y el último esfuerzo es que los ERTE no se conviertan en ERE. Además, el sector turístico es especialmente reactivo a la demanda, es inmediato. Será un sector que rápidamente saque a los trabajadores del ERTE y los devuelva al mercado laboral.

–La CEOE se queja de que los ERTE prohíben despedir. ¿Se reformarán el 31 de mayo?

–La cláusula de no despido tiene que ver precisamente con el sistema porque los ERTE de fuerza mayor están pensados para preservar el mercado laboral. Pero el propio esquema permite adaptaciones y tiene flexibilidad para no obligar al empleador a esa decisión de cerrar por no poder despedir a algunos. Los ERTE van a continuar mientras duren los efectos de la pandemia pero hay que encontrar fórmulas que permitan flexibilizar la capacidad del empresario en la recuperación de esa población.

–Sobre las ayudas directas, 7.000 millones es mucho dinero, pero ¿cree que con el desplome del sector es suficiente?

–Sabíamos que las ayudas directas eran necesarias si se extendían los efectos de la covid. 7.000 millones siendo la cadena del sector turística una de las principales beneficiarias es mucho. Canarias y Baleares van a recibir 2.000 millones, allí es donde el sector turístico es más potente. Las ayudas llegan en un momento excepcional para evitar la pérdida de solvencia que pueda hacer peligrar la viabilidad del negocio y que los ERTE se conviertan en ERE.

–¿Y qué opina del debate sobre el reparto entre comunidades?

–El reparto hay que entenderlo no tanto en los términos de riqueza de la comunidad autónoma, como en el caso de Madrid, sino cuál ha sido la afectación de la crisis. Los criterios que se han aplicado corresponden a dónde se ha concentrado el desempleo y pérdida de PIB asociada a covid. Me parece una falsa polémica porque realmente los fondos van donde los sectores más afectados se concentran. Me sorprende que comunidades que no han repartido ni un solo euro por ayudas directas, se quejen porque lleguen 679 millones de euros para su sector. En Madrid los hosteleros han tenido una situación excepcional pero los hoteleros han estado cerrados y no han recibido ayudas.

–¿Son suficientes entonces?

–Tengo que pensar que el verano es el principio de la recuperación y con estas aportaciones el sector llegará al verano, donde se recuperará actividad que no será completa en 2021 pero sí en 2022.

–¿Qué opina de los que piden que España tenga menos dependencia del turismo? ¿España tiene que cambiar de modelo económico?

–No es un juego de suma cero. Que se desarrollen otros sectores productivos en nuestro país como la industria no debería ir en contra de la depreciación de nuestro sector turístico. Tenemos una joya que atesorar y que aporta a la generación de puestos de trabajo y a la riqueza del país y eso es compatible con que España quiera abordar una mayor participación de la industria, incremento de la aportación en innovación… pero no a costa del turismo, sino a más.

–Los extranjeros están llegando a las islas en Semana Santa, pero los nacionales no podemos salir. ¿Esta situación seguirá así hasta el verano?

–La estrategia está basada en tres pilares. Primero, España no va a ser el país que pida el cierre de fronteras en el espacio Schengen, un país turístico como el nuestro no se lo puede permitir. Segundo, las restricciones internas tienen que ver con un control de la pandemia hasta salir de la transmisión comunitaria y levantarlas. Creo que acompañarán el estado de alarma y a continuación se tomarán decisiones. Y tercero, llegar en buena situación al verano es algo que nos obsesiona a nosotros y al sector. Se han hecho tantos sacrificios que estamos concentrados en seguir siendo responsables para que en verano España sea un destino seguro.

–¿El certificado sanitario también se instalará entre los viajes nacionales?

–Hasta la fecha los únicos debates dentro del Gobierno se refieren al uso del certificado digital para movilidad internacional únicamente. La propuesta que ha hecho la Comisión Europea va en ese sentido. Ahora no se me antoja otro escenario.

Fernando Valdés durante la entrevista. / J. R. Ladra

«Esperamos cerrar el año con 40 millones de turistas, la mitad que en 2019»

–¿Qué perspectivas hay de cara al verano? ¿Abriremos al mercado europeo?

–La reactivación del turismo doméstico es sin duda la primera que va a llegar. Para nosotros es fundamental y hay regiones que ya en 2020 tuvieron buen año a consecuencia del turismo doméstico. No obstante, el certificado digital permitirá abrir nuestras fronteras. Primero a los países más cercanos (UE) y España quiere que dentro del reglamento que está previsto que se apruebe en junio también se llegue a acuerdos con terceros países porque nos interesa especialmente Reino Unido, que es nuestro principal mercado emisor. España va a estar preparada para recibir a los turistas británicos de forma segura con test, vacunación y protocolos. Sabemos que probablemente será un verano más de turismo doméstico pero para nosotros que somos un país periférico nos interesa especialmente activar la movilidad aérea, no lo podemos fiar todo a los desplazamientos terrestres porque hay otros países que se pueden beneficiar más de ello.

–¿Tienen una previsión de cuántos turistas llegarán este verano? En el verano de 2019 hubo 30 millones de viajes, ¿este año se podrán alcanzar los 15?

–Somos un poco más cautos. Esta Semana Santa estamos en torno al 18% de los desplazamientos internacionales frente a 2019. Mantenemos la planificación de vacunación y eso nos lleva a un escenario optimista donde 40 millones de turistas a 31 de diciembre de 2021 nos colocaría en una senda de recuperación. Si España puede cerrar el año con la mitad del turismo que en 2019, mucho más que en 2020, se consolidará la recuperación del turismo.

–¿Se tardará mucho en volver a las cifras del turismo de 2019?

–La planificación estratégica que estamos haciendo nos lleva a una plena recuperación de las cifras de 2019 en 2023, siendo el sector uno de los más reactivos a la recuperación. Somos muy cautos e incluso el rebote puede ser superior a lo que prevemos. Hay una demanda embolsada, hay mucha gente que quiere viajar y queremos ver cómo opera en un mercado de movilidad segura. 2023 es un año en el que apostar por recuperar turismo no solo desde el punto de vista cuantitativo sino de valor añadido, que los turistas dejen más ingresos porque la oferta sea experiencial, cualificada, que permita que el turista participe de forma más activa en la generación de riqueza.