La presidenta del BCE, Christine Lagarde, interviene ante una vacía Eurocámara. / EFE

El Eurogrupo pacta la reforma del fondo de rescate y amplía el 'colchón' bancario

Consigue desbloquear después de un año dos herramientas clave para la prevención y respuesta ante futuras crisis

SALVADOR ARROYO Corresponsal. Bruselas

Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro han dado un paso significativo para la prevención de futuras crisis económicas. Tras un año 'congelado' por los reparos de Italia y las necesidades urgentes que ha impuesto la pandemia, este lunes alcanzaron un acuerdo para reformar el fondo de rescate, el conocido como Mecanismo Europeo de Estabilidad o Mede. Un cambio de estatutos que le otorgará mayor control de las operaciones de asistencia a países en apuros.

También se da luz verde a la red de seguridad que permitirá responder a potenciales riesgos de quiebra en los principales bancos de la eurozona, y que estaría disponible en 2022, antes de lo previsto. Se asienta así otra de las claves de bóveda de la ansiada Unión Bancaria. «Seguimos estableciendo sólidas redes de seguridad para respaldar el empleo y la recuperación en Europa», subrayó el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe.

Lo pactado en esta reunión telemática que duró siete horas, debería suscribirse en enero y luego ser ratificado en los Diecinueve Estados que comparten divisa. Se pulsará entonces el botón a unas herramientas en las que se comenzó a trabajar tras la anterior crisis financiera y que -ya con principio de acuerdo encima de la mesa-, entraron en 'standby' en diciembre pasado porque Italia (en plena tormenta política doméstica) echó el freno. El coronavirus hizo el resto.

Calviño: «Es un paso importante que refuerza la Unión Bancaria y la estabilidad financiera»

En esencia, el espaldarazo que recibe ahora es el previsto. El Mede (ESM, por sus siglas en inglés) tendrá más competencias a la hora de vigilar las operaciones con los países que recurran a él ante un riesgo de estrangulamiento de su deuda soberana. Aunque antes de llegar a esa situación podrían acceder a una línea preventiva de apoyo.

Y en lo que se refiere al 'backstop', 'cortafuegos' o red de seguridad; hablamos de un fondo de asistencia urgente para los 121 principales bancos del sistema con una dotación que inicialmente se planteó podría rondar los 65.000 millones de euros. Se emplearía en situaciones críticas que pudieran superar la capacidad del Fondo Único de Resolución (FUR), la 'caja' de reserva que las entidades nutren para asistirse entre ellas. Ampliar, en suma, la capacidad de ayuda.

«Todos los indicadores de reducción de riesgos han mejorado significativamente, aumentando la resiliencia del sector bancario», se destaca en el acuerdo. Una variable objetiva, la reducción de los créditos morosos, ha jugado en favor de esa decisión. En seis años han caído más de la mitad, aunque aún suponen unos 500.000 millones y es previsible que la pandemia revierta la inercia.

«Es un paso importante que refuerza la Unión Bancaria y la estabilidad financiera de la zona euro», destacaba la vicepresidenta Nadia Calviño al término de una videoconferencia en la que también pidió cerrar con «urgencia» el flanco del plan de recuperación, hoy bloqueado por Hungría y Polonia.

De «éxito» calificó el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, esta cita. «El acuerdo alcanzado es una buena noticia para la estabilidad y la resiliencia de la zona euro», aseguraba después de agradecer «el intenso trabajo» del ministro irlandés para salvar los últimos obstáculos (Italia, sin mencionarla). Aunque fue con su predecesor, Mario Centeno, cuando el Eurogrupo cubrió la mayor distancia.

El EDIS, sin avances

En lo que se refiere a la tercera pata de la Unión Bancaria, el fondo europeo de garantía de depósitos (conocido como EDIS por sus siglas en ingles), los ministros se limitaron a constatar que no se ha producido ningún avance. «No ha habido progreso en este tiempo porque toda la energía se ha centrado en dar respuesta a Pandemia», reconocía Calviño. Alemania ya levantó su veto a esta herramienta –que garantizaría los depósitos de hasta 100.000 euros en cualquier banco de la Eurozona- en octubre de 2019, después de dos años sin avenirse siquiera a negociarla.