Virginia Guinda, junto al presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre (d). / EFE

Virginia Guinda planta cara a Garamendi de la mano de la patronal catalana

La vicepresidenta de Foment del Treball reúne los avales para las elecciones de la CEOE y se distancia del actual presidente: «Somos incompatibles»

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La empresaria catalana Virginia Guinda ya es candidata oficial a la presidencia de la CEOE tras cumplir este martes, el último día posible, con el trámite final: presentar los avales necesarios para competir contra Antonio Garamendi por el liderazgo de la patronal. Y no hay vuelta atrás, ya que rechazó de plano llegar a un acuerdo con el actual presidente para reintegrarse en su candidatura: «Somos incompatibles», declaró en una rueda de prensa celebrada en Barcelona.

Guinda cuenta ya con 37 avales -casi el doble de los 20 que se exigen- y el respaldo público de cinco organizaciones diferentes integradas dentro de la CEOE -necesitaba cuatro-: Foment del Treball, la patronal catalana donde ocupa el cargo de vicepresidenta; la patronal de cogeneradores industriales, Acogen; la Asociación Profesional Nacional de Gestores Administrativos (APNGA); la patronal automovilística Faconauto, cuyo presidente amagó con presentarse al cargo; y la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC). En total suman 55 votos de los 789 que están en juego y, aunque tiene complicado ganar las elecciones, sí puede erosionar la unidad que se exhibía hasta ahora.

Quedan por delante quince días en los que esta ingeniera apasionada de los libros llamará personalmente a otras patronales para recabar más apoyos y tratar así de desbancar a Garamendi, contra el que en esta ocasión sí que se desmarcó de forma clara e incluso, a diferencia de su presentación la semana pasada, se mostró bastante crítica al tildar su liderazgo de «muy jerarquizado y personalista». Es más, denunció el excesivo peso que tienen las empresas del Ibex en la presidencia de Garamendi mientras que las pymes «se sienten alejadas de las acciones que lleva a cabo la CEOE. Esto se tiene que cambiar completamente».

Por el contrario, la también consejera delegada de Iberboard dejó claro que si llega a la presidencia, el modelo que ofrecerá será «más plural, integrador y transparente» y apostará por «una gobernanza más participativa, de proximidad y moderna». «Un estilo de gestión del siglo XXI con un gran equipo al servicio de la organización», apuntó, aunque no quiso desvelar quién formará parte de su equipo, algo que desvelará «en los próximos días».

Lo que sí desgranó fueron algunas de las líneas por las que pivotaría su presidencia. Así, abogó por incrementar el salario mínimo, pero dentro de un «gran pacto de rentas» en el que deben incluirse también los sueldos de los trabajadores y funcionarios, y las pensiones, aunque reivindicó que debe volver a diferenciarse entre un SMI para jóvenes y para adultos. A su vez, ve la necesidad de hacer «reformas muy importantes respecto de las fiscalidades y cotizaciones», así como apuesta por modular la reforma laboral y abordar otras cuestiones como el absentismo y la presencialidad laboral.

Las alabanzas de Sánchez Llibre

Al lado de Guinda estuvo el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, quien ha sido en numerosas ocasiones crítico con la gestión de Garamendi, y dio claramente este martes su bendición a la primera mujer que aspira a liderar la CEOE, a la que retrató como una «persona muy valiente, con mucha fortaleza, humilde, muy responsable, con mucha sensibilidad social y que sabe escuchar».

Además de todos estos valores, el líder de los empresarios catalanes resaltó la que considera que es su «virtud más importante»: que es «una empresaria industrial, que sabe lo que es avalar con su patrimonio su proyecto empresarial, sabe lo que es pagar las nóminas a final de cada mes, sabe lo que es pagar cada mes las cotizaciones sociales e impuestos». «La calificaría como una de las personas capaz de encarnar el liderazgo social del siglo XXI», resumió.

Sin embargo, Llibre resaltó que no fue él quien empujó a Guinda a rivalizar con Garamendi, sino que fue ella la que le llamó el pasado 27 de octubre para contarle que había tomado esa decisión después de que el presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, descartara presentarse tras unas semanas en las que amagó con su candidatura. «Tenía la responsabilidad de hacer algo al respecto porque considero que la CEOE ha de ser una pieza clave de la historia», ratificó la empresaria.