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¿Nos vemos en Navidad o nos salvamos? Esa es la cuestión

¿Nos vemos en Navidad o nos salvamos? Esa es la cuestión

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Los psicólogos animan a relativizar los cambios obligados por la covid-19

canarias7

Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 24 de diciembre 2020, 07:34

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Los expertos en salud mental abogan por mantener el contacto virtual con los seres queridos, relativizar la importancia de celebrar unas fiestas concurridas, ser optimistas y no dejar que los niños pierdan la ilusión para afrontar la Navidad más atípica e incierta a causa de la pandemia de la covid-19.

El psicólogo Enric Valls ha asegurado que nos enfrentamos a unas fiestas rodeadas de una incertidumbre que «genera tensión» y se pregunta que «quién nos iba a decir que iba a ser un año tan difícil y tan brutal».

Se acercan unos días marcados tradicionalmente por las multitudes, los encuentros familiares, las fiestas con amigos, cabalgatas, las salidas nocturnas y los excesos y este año «no tendremos nada de esto» o, al menos, estará limitado y condicionado, y «nos miramos entre nosotros y podemos observar incertidumbre, sorpresa, miedo, fatiga y dudas» e incluso «sentimientos de estrés postraumático o de fatiga pandémica».

Ante esto nos queda «no perder la esperanza» y ser «optimistas, que no positivos», porque, explica, «el positivo dice que no pasa nada, mientras que el optimista reconoce que las cosas no están bien y hace lo posible para cambiarlas dentro de las posibilidades».

Valls recomienda no dejarse llevar por el «síndrome del cumpleaños» -por el cual el individuo «dice que todo está bien pero en el fondo está fastidiado por dentro»- sino que aboga por «hablar y comunicar lo que uno piensa, expresar con palabras que nos sentimos mal, y hacer partícipe de ello a las personas cercanas».

Se trata de «abrir puertas de emergencia», porque «hay quien, en estas situaciones, solo ve como salida la rabia o la agresividad», pero hay que dar paso a esas puertas para aliviar el estrés. Algo que se puede conseguir, según el psicólogo valenciano «dedicándonos a una afición, haciendo ejercicio, manteniendo charlas con las personas más cercanas» y con actividades como la ayuda social o el voluntariado y, sobre todo, «aprendiendo a relativizar y ser optimistas», porque «la Navidad no tiene por qué ser algo maravilloso».

Con ilusión

Para la psicóloga Gracia Vinagre el hecho de que la Navidad vaya a ser diferente no significa «que no se pueda vivir con ilusión». «Ligamos el cambio y la diferencia a cosas negativas», sobre todo a consecuencia de la pandemia, que «nos ha cambiado mucho y nos genera mucha infelicidad».

Pero un cambio «puede ser un regalo» y este año «puede que vayamos a renunciar a cosas, pero a lo mejor estas fiestas nos enseñan otras».

La profesional pone el foco en los niños, y hace un llamamiento a que los adultos «transmitamos a los pequeños que aunque van a ser diferentes serán igual de ilusionantes», y Valls añade que «aunque no se pueda regalar y ofrecer tantas cosas materiales, sí se puede ofrecer afecto y cariño».

Y ambos encuentran en estas Navidades diferentes algo positivo, «no serán tan estresantes», indica Vinagre, porque «con menos gente no tendremos que preparar grandes cenas, sino ir a lo sencillo, que a fin de cuentas es la base del espíritu navideño: disfrutar de las pequeñas cosas y momentos más hogareños».

Valls también se inclina por relativizar, «podemos verlas como una cena más, y pensar que ya habrá momentos para celebrarlo» y anima a la gente a no perder el contacto con los seres queridos, ya que «serán las Navidades más tecnológicas» y debemos hacer uso de recursos digitales para «poder tener cenas virtuales y si hace falta se pone en la mesa un altavoz y una videollamada con los familiares y amigos».

En este sentido el profesional explica que el «amortiguador del dolor es el contacto social y el trato personal», así, aboga por mantener los contactos a distancia valiéndonos de la tecnología, y también por tener proyectos de cara al año nuevo como «almohada protectora frente a la angustia».

Para Vinagre, podemos verlas como unas navidades «más tranquilas» y sugiere «tirar de imaginación» para mantener el contacto social mediante cartas, mensajes, videollamadas, hacer un adorno navideño para un ser querido» e intentar buscar los mecanismos que «nos hagan sentir más cerca a nuestros seres queridos».

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