Imagen del lineal de un supermercado de la capital grancanaria sin aceite de girasol y con los carteles fijando la limitación de compra. / C7

La subida del aceite impacta de lleno en los restaurantes y hoteles del archipiélago

Al fuerte alza de la luz, el gas y muchas materias primas se suma ahora el aceite. La hostelería sube precios pero de forma limitada, un 10%, cuando «debería doblarlos». Un hotel de 400 habitaciones y 4 estrellas pasa de 959 euros a 2.450 al mes en aceite y de 32.000 a 88.000 en su factura de la luz

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El encarecimiento del aceite de girasol ante la fuerte demanda del sector industrial y alimentario y la pérdida de producción a consecuencia de la guerra de Ucrania supone un nuevo golpe para el sector de la hostelería de Canarias, que aún no ha se ha recuperado del impacto de la covid.

Desde el año 2020 y hasta la fecha el aceite de girasol se ha encarecido un 160% -una tercera de este aumento se ha producido desde el inicio del conflicto bélico-. Su precio ronda los 2,50 euros el litro, apenas cincuenta céntimos más que el de oliva (a 2,95 de media) cuando históricamente la diferencia entre uno y otro bien es de un 200%.

La fuerte subida impacta de lleno en la cuenta de resultados de los bares y restaurantes de las islas, que un 45% del aceite que consumen es de girasol. «Es difícil dar una cifra del impacto porque depende del tipo de negocio. Algunos utilizan más plancha, otros fogones y otros freidoras pero este aceite es el más usado para frituras. Es una más para un sector muy castigado», indica Fermín Sánchez, el presidente de la Asociación de Empresarios de Bares, Cafeterías y Restaurantes de Las Palmas (AECBR).

Según señala, el encarecimiento del aceite de girasol no es el sobrecoste que más preocupa al sector pero sí pasa a sumarse al resto. «La luz ha subido un 200%-300%, el gas también se ha disparado, la inflación que afecta a todos los productos ha aumentado un 6,5% y ya se habla de un repunte de dos dígitos, está el alza del combustible y del transporte y ahora, el aceite. Cuando parecía que pasábamos una pandemia viene otra peor», indica Sánchez, que afirma que el sector «está amortiguando el golpe como puede».

Los bares y restaurantes están empezando a aplicar subidas de los precios de sus productos de comida y bebida pero son «limitadas», como apunta Sánchez. Rondan un 10% cuando la situación obligaría a duplicar los precios de la carta. «Es imposible hacer esto porque la capacidad de gasto de nuestros clientes no ha mejorado, con lo que tenemos que asumir parte de las subidas», señala Sánchez.

Los hoteles canarios también están sintiendo el impacto de la subida del aceite de girasol. A modo de ejemplo, un hotel de cuatro estrellas con unas 400 habitaciones gasta 1.000 litros al mes de este producto lo que supone unos 12.000 al año.

Según los datos aportados por un establecimiento de las islas, en 2020 y hasta junio de 2021, el aceite de girasol se pagaba a 0,95 euros el litro. a partir de ese momento comenzó una escalada alcista que lo llevó hasta el 1,65 euros en el primer trimestre de este año. A consecuencia de la guerra, el precio del litro ha subido hasta los 2,45 euros.

El gasto de este establecimiento en aceite era en 2020 de 950 euros al mes y ahora abona 2.450. «La subida es importante pero el aceite no es el peor de los problemas. Lo más grave es el encarecimiento de la luz y del gas», apuntan fuentes próximas. Según los datos que manejan, este hotel tenía una factura de la luz en 2019 de 32.000 euros que ahora, en 2022, ha escalado hasta los 88.000 euros. «Es imposible trasladar esta subida a los precios. Tenemos que asumirla», indican estas fuentes.

Como explican los establecimientos alojativos no tienen apenas margen para reducir sus consumos. «Cuando la tarifa es más cara es cuando hay que preparar las comidas y no puedes dejar en penumbras un complejo», señalan. Así todo, la mayoría ha adoptado medidas como reducir el alumbrado de sus fachadas.

Límite en los 'súper' para comprar aunque no hay desabastecimiento

La compra masiva de muchos consumidores de aceite de girasol ante el temor a que se agote por el conflicto con Ucrania (principal productor mundial de este producto) han obligado al sector de la distribución a limitar su venta.

El fenómeno se está produciendo en toda la península y Canarias. Desde principios de esta semana los supermercados de las islas han colocado carteles en los lineales donde está el aceite de girasol limitando la compra a varias botellas de litro (1, 3 o hasta 6, dependiendo de la enseña) o una garrafa de cinco por cliente.

«Con el aceite se da la profecía autocumplida de forma que, aunque no hay problema de abastecimiento, el que muchas personas se lancen a acaparar este producto pueden generar el temido desabastecimiento», indican fuentes del sector, que apuntan que está ocurriendo con el aceite lo mismo que sucedió con el papel higiénico en la covid.

En este contexto, el sector no solo ha experimentado un aumento de las compras de aceite de girasol sino también del de oliva. «Es efecto contagio. Si no encuentran del uno se llevan del otro», indican.

Desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), aseguran que las limitaciones de compras se realizan «ante el comportamiento atípico» de los consumidores. Aseguran que existen alternativas tanto de origen como de producto.

España, según indican, es el primer productor mundial en varias de las familias de productos que componen las categorías de grasas vegetales y hay capacidad de respuesta. «La cadena alimentaria española es extraordinariamente eficiente y tiene suficiente capacidad para proveer al mercado», afirma Asedas. Además, recalca que las instituciones europeas, el Gobierno y los sectores más directamente afectados están adoptando medidas para paliar esta situación concreta.