La empresa pasará de 2.581 empleados a 269 antes de final de año

SIC reduce plantilla un 90% y cierra el negocio en la península

25/11/2017

Seguridad Integral Canaria (SIC) está poniendo en marcha un plan de saneamiento de sus cuentas que incluye llegar a fin de año con un 90% menos de plantilla, la venta de una parte de sus negocios y el abandono escalonado de todos los contratos que tenía fuera de las islas. Se quedará en 269 empleados.

La compañía canaria, cuyo accionista mayoritario es el empresario Miguel Ángel Ramírez, experimentó un fuerte crecimiento la pasada década gracias a los precios que ofrecía en las licitaciones de concursos públicos de seguridad, en un contexto de crisis en el que la mayoría de ellos se convirtieron en subastas a la baja.

SIC pudo ofrecer esos precios tras la última reforma laboral, a la que se acogió para descolgarse del convenio nacional del sector y pactar un acuerdo de empresa con salarios sustancialmente inferiores, lo que le granjeó duras críticas de los sindicatos, que la acusaron de convertirse en «la reina de la seguridad low cost».

Sus directivos reconieron ayer que la sentencia del Tribunal Supremo que hace unos meses invalidó su convenio y le obliga a pagar a sus empleados con carácter retroactivo los salarios pactados en el convenio nacional hace «inviable» su estructura de costes, que han crecido de forma repentina, mientras que los ingresos van a la baja.

En este contexto, explicaron que han preferido apostar por una salida que evitase el concurso de acreedores, el despido de personal o el impago de nóminas: vender el grueso de su cartera de clientes a la sociedad Sinergias de Vigilancia y Seguridad (SVS), que sigue trabajando con un convenio propio, con salarios inferiores a los suyos, pero que no ha sido anulado por los tribunales.

De hecho, en estos momentos, SIC solo conserva los contratos de aquellas licitaciones que por ley no puede transferir a otras compañías (porque no se ha cumplido el 20 % de su tiempo de duración) y el único servicio que presta ya fuera de Canarias: la vigilancia del Metro de Madrid, donde su contrato expira en junio.

Los directivos de la empresa de Ramírez explicaron que, en este momento, su decisión es no volver a competir por el nuevo contrato del Metro de Madrid (que le reporta hoy unos ingresos mensuales de 1,7 millones, con un coste salarial de 690.000 euros al mes), sino centrarse solo en actividades en Canarias, puesto que reconocen que su estrategia de expansión a la península «fue un error».

SIC tenía en nómina el 1 de septiembre a 2.518 empleados. Tras haber comenzado a traspasar sus contratos a SVS, ahora cuenta con 794 y acabará el año con 269, la décima parte de los que tenía. Además, ha llegado a un acuerdo con Intersindical para abonar a su plantilla de forma escalonada hasta 2020 todos los atrasos que les adeuda como consecuencia de la sentencia del Supremo que le obliga pagar con carácter retroactivo el convenio nacional, a cambio de que esa organización levante los embargos.