El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán. / R. C. / EP

Las eléctricas exhiben que ganan menos en España para contrarrestar el nuevo impuesto

Aunque mejoran sus resultados globales hasta junio, Iberdrola y Endesa enfatizan las caídas registradas en sus negocios nacionales

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Pocas veces las grandes compañías eléctricas habían señalado con tanto ímpetu los resultados de sus negocios en España para tratar de demostrar lo que vienen sosteniendo desde el inicio de la crisis por la guerra en Ucrania: que estas empresas no tienen beneficios extraordinarios sino más bien una merma en sus resultados. Tanto Iberdrola como Endesa, las dos firmas que este miércoles daban a conocer sus cuentas del primer semestre de 2022, insistieron en que su negocio español se resiente. Y que lo hace, se justifican, porque no están trasladando los costes de la energía al cliente final.

La batería de comunicaciones remitidas a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) llega apenas unos días -incluso horas- antes de que se este mismo jueves los grupos parlamentarios de la coalición de Gobierno presenten en el Registro del Congreso la proposición de ley para aplicar un nuevo impuesto que grave las ganancias extraordinarias de las energéticas y la banca durante 2023 y 2024. El matiz estará en la definición de ese tributo que quiere gravar los beneficios de los «los grupos dominantes», esto es, las matrices, y no de las filiales como pueden ser la española, cuyos negocios siguen a la baja.

Frente a la consideración del Gobierno de que el sector energético se está aprovechando de los 'beneficios caídos del cielo', las compañías resaltan el menor resultado que han registrado en la primera mitad del año en España. Aunque en el resto del mundo sí lo han mejorado, como ocurre con Iberdrola. La compañía presidida por Ignacio Galán ha mejorado sus resultados un 36% en sus negocios en todo el mundo con los que ha conseguido obtener un beneficio neto de 2.075 millones de euros durante el primer semestre de este año. Sin embargo, España se ha convertido en el talón de Aquiles, al registrar un descenso del 26% en su resultado.

La firma destaca en su informe que el negocio nacional se ha visto afectado fundamentalmente «por los altos precios de la energía que no se han traspasado a los clientes con contratos a precio fijo acordados previamente». Ya en el primer trimestre, Iberdrola España ganó un 29% menos que en el mismo periodo del año anterior frente al incremento del 3% en el conjunto del grupo.

Por su parte, el fuerte crecimiento en Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, principalmente, como ocurrió en el trimestre anterior, compensa el resultado adverso de Iberdrola España.

Todas las miradas al gas

Galán no ha obviado la nueva figura tributaria con la que el Ejecutivo pretende ingresar unos 2.000 millones de euros durante los dos ejercicios en los que se encuentre en vigor. El presidente de Iberdrola ha defendido que las eléctricas «no tienen beneficios extraordinarios», tal y como acusa al sector el Gobierno. Y ha señalado que las energéticas que están aprovechando la actual espiral alcista de precios energéticos para aumentar sus ganancias son «las gasistas y las petroleras». En una conferencia con analistas para presentar los resultados del primer semestre, el máximo responsable de la empresa recordó que el 63% de la energía que se consume es gas y petróleo, mientras que el resto es electricidad. Galán subrayó que las eléctricas «no tienen beneficios extraordinarios», tal y como señala el Gobierno, aunque consideró que las empresas de gas y petróleo «no es el mismo caso».

Por su parte, Endesa ha culminado la primera mitad del año con un beneficio neto de 916 millones de euros. Supone un incremento del 10% con respecto al resultado del mismo periodo del año pasado. Sin embargo, la compañía aclara que en esa cifra se incluye el impacto positivo extraordinario derivado de la venta del 51% del negocio de movilidad eléctrica a su matriz, Enel, en abril. Sin esta circunstancia, el beneficio neto ordinario (el que sirve, por ejemplo, como referencia para el reparto del dividendo), ha caído casi un 12% hasta los 734 millones de euros.

El consejero delegado es José Bogas, ha señalado que la excepción ibérica «mitiga la subida de precios pero no soluciona el problema de fondo». Para el ejecutivo, es «el elevado precio del gas» el hándicap. Bogas ha insistido en que Endesa «no tiene beneficios extraordinarios en esta coyuntura, cumpliendo con la legislación aprobada en los últimos meses».

Por su parte, y a la espera de negociarlo, los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) proponen que los ingresos procedentes del futuro impuesto sean redistribuidos a los consumidores finales de electricidad para paliar en parte los elevados precios actuales, así como para incentivar una inversión adicional en energías renovables.