El ritmo de compras de viviendas se frenó en 2018

13/02/2019

Las transacciones inmobiliarias aumentaron un 4% en Canarias el pasado año, el menor incremento en los últimos seis años. La demanda de viviendas nuevas sube con fuerza frente al estancamiento de la usada

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José Miguel Pérez Las Palmas de Gran Canaria

El ritmo de crecimiento de las compraventas de viviendas se frenó en 2018, cuando registraron 24.006 operaciones, 932 más que en 2017, lo que supuso un incremento de un 4,04%, según los datos hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es el menor aumento de los registrados en el archipiélago en los últimos seis años de recuperación del sector inmobiliario, y se queda muy por debajo del 11,5% de repunte de las transacciones que se alcanzó en 2017.

En cualquier caso, las 24.006 compraventas de casas contabilizadas se quedan a un paso de las cifras de 2008, cuando se superaron las 25.000 transacciones.

El pasado año, de nuevo fue el mercado de la vivienda usada, con 18.713 compraventas, el 78% del total, la que protagonizó la mayoría de los movimientos en la comunidad canaria. Pero este balance solo representó un incremento de un 2,04% respecto a 2017. Y por el contrario, las 5.293 compraventas de casas nuevas supusieron un incremento de 557 operaciones, un 11,76% más.

El presidente de la Asociación de Empresarios Promotores e Inversores de Canarias (Aempic), Ramón Pérez, considera que estos datos reflejan una «recuperación evidente» de la demanda de viviendas nuevas que continuará en los próximos años. «Los promotores empiezan a valorar terminar proyectos ya inciados, inacabados, que tardarían siete meses en concluir y ponerse en venta, e incluso se plantean acometer nuevos que requieren más tiempo. Lo que es evidente es que se va agotando la oferta de casas usadas, y que seguirá creciendo la demanda de nuevas, hasta que dentro de dos o tres años se alcance un equilibrio en la demanda, siempre que el ciclo económico de crecimiento se mantenga».

A juicio de Pérez, la banca tiene aún mucho margen para abrir el grifo de los créditos para la compra de vivienda, porque sus clientes tienen ahora más capacidad para devolver las hipotecas sin entrar en riesgos.

«Si los bancos no fueran tan agresivos a la hora de pedir garantías, la firma de hipotecas podría aumentar del orden de entre el 30% y el 40%, y por supuesto, sin repetir los errores del pasado». El representante de los promotores entiende que en paralelo al aumento de las compras, los precios seguirán subiendo, aunque a un ritmo más suave que en los años del boom inmobiliario anteriores a la crisis que comenzó en 2008. E insiste en que no estamos asistiendo a la formación de una nueva burbuja inmobiliaria. «Ni la gente está comprando a lo loco, ni los bancos financian las compras sin garantías», resume.

En toda España, el año pasado se vendieron en España 515.051 viviendas, un 10,1% más respecto a 2017 y el mayor volumen de transacciones desde 2008. Pero fue la menor subida de los últimos cuatro años. Según los expertos, detrás de esta ralentización estaría el lastre que supuso la incertidumbre por la sentencia del Supremo sobre los gastos hipotecarios y en 2019 el mercado, que estaría llegando a su techo, podría volver a moderar su recuperación si el Banco Central Europeo (BCE) sube los tipos.