El material inteligente: Cemento termocrómico y hormigón autorreparable

30/04/2019

El sector de la construcción avanza hacia materiales sostenibles y que minimicen la obsolescencia. Esta fórmula está pensada para mejorar el ahorro energético en las edificaciones.

El futuro de la construcción sigue una línea definida a la sostenibilidad y el respeto medioambiental, apostando por materiales inteligentes que mejoren la eficiencia energética de las nuevas edificaciones.

Este es el caso del cemento termocrómico y el hormigón autorreparable, materiales que impulsan una mejora en el aislamiento térmico, optimizando sistemas de calefacción y eliminando la obsolescencia con una mejor perdurabilidad desde la estructura.

El objetivo principal de este cambio hacia la concienciación medioambiental y la búsqueda del ahorro es crear espacios confortables, estables y que optimicen los recursos energéticos, atendiendo a la temperatura y horas de sol de invierno y verano y de esta forma ahorrando dinero y emisión de gases a la atmósfera.

La eficiencia energética de las viviendas, que ya cuenta con sus propias certificaciones y etiquetas, ha impulsado este tipo de materiales de cara a un futuro cercano, ya que a pesar de que los costes de implementar estos sistemas sigue siendo elevado la tecnología avanza aun ritmo acelerado para poder hacerlos asequibles al sector constructivo y arquitectónico en los próximos años.

La aplicación de los nanomateriales en el sector de la construcción pasa por la implementación del cemento termocrómico, un revestimiento inteligente que cambia de color según la temperatura exterior y la situación climatológica. De esta forma adquiere un color oscuro en caso de registrar alta radiación solar y disminuye el tono en caso de baja radiación.

De esta forma, este material analiza de forma inteligente el estado de la fachada y se adapta a las necesidades del edificio, ya que los cambios de color están directamente relacionados con la temperatura interior de los hogares.

Esta técnica ya ha sido aplicada en la pintura, avanzando en trasladarla directamente a los materiales constructivos y así mejorando significativamente la fórmula. Los primeros prototipos ya llevan dos años en el mercado, y el reto es lograr su implantación de forma general en los próximos años.

SOLVENTAR GRIETAS

El hormigón autorreparable es un material que incluye microcápculas en su interior, de forma que estas se rompen en caso de registrar una fisura interna.

De esta manera, el hormigón puede solventar pequeñas grietas de manera autónoma e inteligente, con el objetivo de paliar la obsolescencia de los materiales constructivos y de las edificaciones de la mano de la innovación y la tecnología.

Hasta el momento, los primeros prototipos ya han sido capaces de solventar fisuras de hasta 150 micrómetros de ancho, y la previsión es que gestionen roturas de hasta 300 micrometros en un futuro cercano.

Con este material, caracterizado por su durabilidad y por un menor impacto medioambiental se prevé que la vida útil de los materiales se multiplique, con el objetivo de que sean de hasta dos o cinco veces superiores a los tradicionales.