E.C.

La inflación se dispara al 7,6% y se extiende a toda la cesta de la compra

La luz, cuyo coste se ha duplicado en un año, y la gasolina, tiran al alza de todos los precios como no ocurría desde 1986

LUCÍA PALACIOS | JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Cuesta más pagar la factura de la luz y llenar el depósito de combustible. Pero también hacer la compra diaria o afrontar cualquier gasto inesperado. La inflación está desbocada y fuera de control. Prosigue la senda ascendente que inició ya hace casi un año y que ahora se acelera por la guerra en Ucrania. Así, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) escaló 1,5 puntos hasta el 7,6%, lo que supone la más alta en casi 36 años, desde diciembre de 1986, según el dato definitivo publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Tal y como era previsible, se trata de una inflación superior en dos décimas a la avanzada por el organismo estadístico (que cifró en un 7,4%), que incorpora ya los últimos días de febrero, en los que se sufrió el impacto de la invasión rusa. Desde que comenzó la guerra, el día 24 del pasado mes, los mercados internacionales energéticos se han tensionado como nunca lo habían hecho en un plazo tan corto de tiempo.

La electricidad y las gasolinas son los dos grandes productos que explican este alza de los precios, como viene sucediendo en los últimos meses. En el caso de la luz, se ha encarecido un 80% en los últimos 12 meses. Si se compara el dato de enero con respecto al mismo mes de 2021, el alza era del 46%. Estos datos incluyen las medidas de rebaja de impuestos (IVA y eléctrico) prorrogadas por el Gobierno hasta junio. Si no se incorporasen, el precio de la luz se habría duplicado. Sin ambages.

El problema es que este encarecimiento se ha generalizado y extendido a la mayor parte de los alimentos que componen la cesta de la compra, con lo que el consumidor está sufriendo seriamente en sus bolsillos los efectos de una inflación muy elevada.

Y esto se refleja en que la tasa de variación anual de la inflación subyacente (sin contar alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumentó seis décimas hasta el 3%. Se trata del nivel más alto desde mediados de 2008. Con el dato de febrero, el IPC interanual encadena su decimoquinta tasa positiva consecutiva y suma tres meses seguidos en cotas superiores al 6%, niveles que no se veían en tres décadas.

Por ahora, tiene visos de seguir ascendiendo hasta límites desconocidos, que podría marcar los dos dígitos en breve, cuando la cesta de la compra incorpore los niveles récord alcanzados por la luz en las últimas jornadas, así como los precios imparables de los carburantes, cada día más próximos a los dos euros.

La crisis de los años 80

Si la inflación se sitúa por encima del 10% interanual, se habrá rebasado otra cota que la economía española no veía desde hace casi 40 años. Fue en 1984, precisamente como consecuencia de la grave crisis energética y de petróleo vivida en los años anteriores, que llegó a dispararla hasta por encima del 15%.

Entonces, España contaba con la peseta como divisa -faltarían casi 15 años para que entrara en vigor el euro- y el Ejecutivo optaba por devaluarlo como medida de contención de los precios imparables. Ahora, el BCE ha optado por reducir la compra masiva de deuda pública, aunque, por ahora, no tocará los tipos.

Las previsiones no son nada optimistas. Funcas ya calcula que la tasa de inflación alcanzará su máximo en marzo, con un 8,6%, para descender hasta un 4,1% en diciembre, lo que supone una tasa media anual del 6,8%, frente al 4,6% de las previsiones previas.

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INE, IPC