Plantación de tomates en la isla de Gran Canaria. Este año la temporada pinta bien por la crisis energética. / C7

La crisis energética en Europa obliga a recortar producción hortofrutícola y tira del tomate isleño

Los productores isleños prevén exportar unas 50.000 toneladas, un 10% más que en la anterior campaña. Las ventas al Reino Unido tras el 'brexit' caen un 30%

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El tomate canario vivirá este año una buena campaña. La razón no estriba en la mejora competitiva de este producto hortofrutícola, que lleva 25 años sufriendo una merma de su producción y perdiendo peso en la economía canaria, sino en un factor externo: la crisis energética en Europa a consecuencia del recorte del gas ruso.

Los productores del continente utilizan gas para calentar sus invernaderos y simular las condiciones de calor que necesita la planta para crecer y producir durante el invierno. Este año, sin embargo, el fuerte aumento del precio del gas y su carestía hace inviables las producciones, que deberían venderse a un precio tan desorbitado para hacer frente a los costes que el consumidor no lo compraría. En consecuencia, productores en países como Holanda han abandonado este año los invernaderos, dejando ese hueco al tomate canario.

La competencia es difícil en el mercado europeo

No será él producto de las islas el único que estará en los mercados del continente este invierno, ya que tendrá que competir con el tomate peninsular y con el de Marruecos, que no deja de crecer en la UE. En la anterior campaña las exportaciones marroquíes aumentaron un 14% a la Unión Europea (solo Francia supone el 60% de los envíos de tomate marroquí). También avanza con fuerza el de Turquía, que creció un 16% en solo un año.

Pese a la fuerte competencia y la dificultad de este mercado, en el que los márgenes son reducidos y la mayoría de las veces deficitarios, los productores canarios de tomate prevén este año un aumento de la producción y de las exportaciones de entre un 5% y un 15%, siempre y cuando no ocurra nada y la climatología se mantenga, según apuntan fuentes de la Federación Provincial de Asociaciones de Exportadores de Productos Hortofrutícolas de Las Palmas (Fedex).

En total, se prevé esta campaña una producción de entre 45.000 y 52.000 toneladas de tomate y pepino sobre una superficie de 400 hectáreas.

«Ahora mismo las plantas se encuentran a pleno rendimiento, mucho mayor de lo que es habitual en esta época del año. Si las condiciones se mantienen las cifras serán buenas. Si hubiera que concluir la campaña antes de mayo, las cantidades previstas se recortarían», agregan fuentes de la Fedex.

Fuerte caída de las ventas al Reino Unido tras el 'brexit'

Los siete productores canarios que continúan activos -seis en Gran Canaria y uno en Tenerife (que está en fase de reconversión hacia otros productos con menor coste) exportarán este año a Reino Unido, donde tras el 'brexit' las ventas han caído en torno a un 30%. También mandará producto al centro de Europa, con Holanda, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Austria a la cabeza. Además, el tomate canario ha consolidado su presencia en Noruega, Suecia y Dinamarca y continúa en la Europa del este.

La preocupación de Fedex, además de la competencia marroquí, es el constante aumento de los costes, tanto en insumos como del transporte. En este sentido, según apuntan fuentes de la Fedex y basándose en un estudio de la Universidad de La Laguna, el coste de producir un kilo de tomates cuesta en torno a un euro mientras que los precios de venta, que llevan estables unos 20 años, rondan los 0,80 ó 0,90 euros. «A veces superamos el pico del euro o incluso más pero en la media de la campaña el precio suele estar por debajo, con lo que su producción es deficitaria», indican fuentes de Fedex. Esta situación es la que ha obligado a la mayoría de los productores a dejar el campo y a los siete que quedan, planear su reconversión y diversificación.

Viaje en barco y en camión para llegar al corazón de Europa

Desde que en 2018 los productores de tomate canario dejaron de chartear barcos frigoríficos para llevar el producto hasta los mercados europeos, debido al alto coste, este probó suerte en las líneas de la naviera MSC.

Sin embargo, los retrasos que se producían en las rutas y que provocaba que el tomate no llegara en óptimas condiciones llevaron a los productores a contratar chóferes y transportar la mercancía en barco hasta la península y después por carretera.

Como explican fuentes de la Federación Provincial de Asociaciones de Exportadores de Productos Hortofrutícolas de Las Palmas (Fedex), desde hace dos años han aumentado «de forma exponencial» los envíos por remolques (camiones) en detrimento de las línea de MSC.

El tomate viaja en las líneas entre Canarias y Cádiz o Huelva, e incluso con Alicante. Una vez descargado, los camiones siguen su ruta hasta el Reino Unido (Londres) y Holanda (Rotterdam). Este transporte, según apunta la Fedex, tiene la ventaja de que en un plazo de 48 a 52 horas llegan a destino. De igual forma, los productores abandonaron también las instalaciones que tenían alquiladas en el puerto británico de Southampton; en su lugar, tras trasladaron la operativa y alquilaron instalaciones en London Gateway. Desde la Fedex, se destaca la calidad de los productos del campo canario que se exportan, ya que se utilizan técnicas de control biológico, con producción integrada y con uso, aunque en menor medida, de hidroponía y recirculación. «El empleo de estas técnicas renuncia al uso de productos fitosanitarios de manera muy importante, reemplazándolo por recursos y mecanismos reguladores naturales y respetuosos con el medio ambiente. El resultado es que las plantas crecen más vigorosas, los frutos son más sabrosos y el entorno de trabajo es más saludable y sostenible», indican fuentes de la Fedex.