Canarias necesita 40.000 casas de nueva construcción

Un estudio de Fundación Disa y Corporación 5 analiza la situación del mercado inmobiliario en las islas y certifica el déficit de viviendas.

CANARIAS7 / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Canarias cuenta, en la actualidad, con menos viviendas de las que demanda la población residente, lo que pone de manifiesto la necesidad de incrementar la construcción de este tipo de obra en las islas y hacer frente al aumento de los precios que se está produciendo en venta y, en especial, en alquiler desde 2013. Esta es una de las principales conclusiones que puede extraerse de la quinta entrega de Papeles de Economía Canaria, presentada ayer ante los medios de comunicación.

El presidente de la Fundación Disa, Raimundo Baroja, el máximo responsable de la CEOE de Tenerife, José Carlos Francisco, y la consultora Estefanía Díaz fueron los encargados de dar a conocer los resultados de este informe, que trata de analizar la situación actual de la vivienda en el archipiélago y el desequilibrio existente entre oferta y demanda en la actualidad y en el futuro, tomando como punto de partida los visados de dirección de obra de uso residencial desde 2007.

Según este último análisis que versa sobre La vivienda en Canarias, se estima que existe un déficit de viviendas en las islas en torno a las 40.000 y, si continúa el bajo ritmo de este tipo de construcciones, en 2031 se espera que el déficit de vivienda principal llegue a las 140.000.

El presidente de la Fundación Disa, Raimundo Baroja, explicó que «el objetivo por el que la Fundación DISA colabora en esta serie de investigaciones económicas llamadas Papeles de la Economía es dotar a Canarias de informes precisos que ayuden en la toma de decisiones públicas y privadas para garantizar el progreso de nuestro desarrollo social y económico».

Baroja añadió que «la vivienda, además de un derecho y un bien esencial para las personas, es, sin duda alguna, eje trascendental en el devenir de cualquier economía, porque influye en la capacidad económica y de consumo de las personas, y, por tanto, afecta directa e indirectamente a todos los indicadores macroeconómicos y sus tendencias».