Terraza en un bar de Madrid. / R. C.

BBVA Research mantiene las previsiones para España a pesar de ómicron

El servicio de estudios de la entidad espera que el PIB cierre 2021 en por encima del 5% tras un final de año mejor de lo estimado

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El servicio de estudios de BBVA mantiene prácticamente sin cambios las expectativas de crecimiento de España: apenas revisa el crecimiento estimado del PIB una décima a la baja para 2021, hasta el 5,1%, y lo mantiene en el 5,5% para 2022. Además prevé que en 2023 la economía avanzará un 4,9%. De cumplirse este escenario, el nivel de actividad volvería a los niveles prepandemia a finales del presente año o inicios del próximo.

Estas previsiones son mejores que las publicadas a finales de 2021 por el Banco de España. el organismo rebajaba entonces su cálculo de crecimiento del PIB para 2021 (del 6,3% al 4,5%) y para 2022 (que baja del 5,9% al 5,4%). En cualquier caso, las estimaciones de BBVA Research son inferiores a las que aún mantiene el Gobierno desde septiembre del año pasado: un alza del 6,5% para 2021 y un 7% para 2022.

El servicio de estudios de la entidad financiera indica que la reducción de la incertidumbre sanitaria y el incremento en la movilidad impulsarán el consumo privado y las exportaciones de servicios turísticos y, por tanto, la recuperación económica en el corto plazo, según las previsiones de la entidad. Más adelante, conforme avancen los meses, es de prever que la inversión tome fuerza, apoyada por la estabilización de los precios de las materias primas, la resolución de los cuellos de botella en las cadenas de producción, la ejecución de los fondos europeos y el mantenimiento de una política monetaria expansiva, tal y como indica el último informe 'Situación España', presentado por Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe de BBVA; Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico; y Miguel Cardoso, economista jefe para España.

El mayor riesgo sigue siendo la pandemia, si bien si se confirma que el impacto sobre la economía decrece con cada nueva ola de contagios, el dinamismo podría ser superior al anticipado en el informe publicado hoy.

Los datos disponibles apuntan a que el dinamismo de la economía española volvió a repuntar en el último tramo del año, tras el bache del verano. En concreto, el menor avance trimestral del PIB en el tercer trimestre de 2021 (2,6% trimestral, por debajo del 4,0% estimado hace tres meses), podría haberse visto compensado por un mayor crecimiento de lo previsto en el último trimestre del año (2,4% frente a 0,6% intertrimestral).

El consumo privado siguió con su recuperación, pero a un ritmo inferior al que se esperaba. Por un lado, el crecimiento del gasto en servicios fue considerable, impulsado por la mayor movilidad, la mejora del empleo y la reducción de la elevada tasa de ahorro. Así lo muestran los datos de gasto en servicios con tarjetas emitidas por BBVA o en TPV de BBVA durante el cuarto trimestre de 2021: habría sido un 72% superior al registrado en el mismo período de 2019.

Sin embargo, la compra de bienes se habría ralentizado por el agotamiento del impulso que supuso para algunos de ellos el confinamiento -como en el caso del sector de la alimentación, el de los bienes duraderos, o el mobiliario-, por la falta de disponibilidad de algunos bienes, afectados por las interrupciones en las cadenas de producción, por la falta de contenedores o el incremento en el precio de los combustibles -como en el caso de la venta de automóviles-. Finalmente, el incremento en el coste de la electricidad habría obligado a las familias a redirigir recursos hacia el pago de la energía, en detrimento de otros servicios y de algunos bienes.

El otro componente de la demanda interna que no cumplió con las expectativas fue la inversión en vivienda. Aunque las ventas y los precios mantienen una evolución muy positiva, no termina de traducirse en un incremento de los visados de obra nueva o rehabilitación.

El nuevo informe de BBVA Research asegura que el resto de componentes del PIB habría mostrado una variación en línea con lo esperado, destacando el crecimiento de la inversión no residencial y de las exportaciones. Sobre la primera, aunque comienzan a verse algunas señales del impulso fiscal que está por venir, la ejecución de los fondos NGEU se encuentra muy por debajo de lo esperado, y también podría estar jugando un papel relevante la falta de seguridad sobre las cadenas de suministro de las empresas, el incremento en el coste de transporte o el aumento en el precio de la electricidad y su permanencia en el tiempo. Una vez que la ejecución de los fondos NGEU vaya ganando impulso, el motor de crecimiento de la economía española irá cambiando desde el consumo privado hacia la inversión.

Por otra parte, el crecimiento vendrá acompañado de niveles de inflación alrededor o superiores al 2%, lo que no se registraba de manera persistente desde antes de la crisis financiera global. Desde el servicio de estudios de BBVA explican que esto se daría en un contexto donde se espera que la cuenta corriente muestre un práctico equilibrio en 2022 -en parte como resultado de la reducción cíclica del déficit público, que se situaría por debajo del 7% del PIB en 2022, gracias al incremento del nivel de recaudación impositiva- y un desequilibrio moderado en 2023.