Fachada principal de la sede del Banco de España en Madrid. / O. Chamorro

Los bancos que limitaron el dividendo concedieron hasta el 23% más de crédito

El Banco de España constata además que las empresas que pidieron préstamos con aval público obtuvieron más crédito de los bancos que restringieron la retribución de sus accionistas

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de solicitar a la banca que renunciara al pago de dividendo por la pandemia tuvo las consecuencias esperadas. Las entidades que limitaron en 2020 la retribución a sus accionistas utilizaron su mayor capital para conceder entre un 12% y un 23% más de crédito que las que no lo hicieron, según un análisis publicado este lunes por el Banco de España.

Además, las empresas que han pedido préstamos con aval público (ICO) han obtenido más crédito de los bancos que no repartieron dividendos que de los que sí lo hicieron, por lo que esta limitación del BCE ha hecho más efectiva la financiación con garantías del ICO por parte del Gobierno, por un volumen que suma ya 120.000 millones de euros, según los últimos cálculos de la vicepresidenta Nadia Calviño. Esto indica, en opinión del supervisor, que ha podido haber una «posible complementariedad entre ambas medidas».

En el artículo se muestra que solo unas pocas entidades bancarias españolas pudieron repartir dividendos en los primeros meses de la pandemia porque habían sido ya aprobados en firme antes de la recomendación del BCE. Son estas las que menos volumen de crédito concedieron. Aquellas que lo cancelaron fue bien porque no se habían comprometido al pago de dividendos, o porque, si habían anunciado, aún estaba pendiente de aprobación. Así, siete de las doce entidades españolas consideradas repartieron la totalidad del dividendo propuesto con cargo a los resultados de 2019 (BBVA, Banco Sabadell, Bankia, Bankinter, Abanca, Ibercaja y Cajamar), mientras que cinco (Banco Santander, Caixabank, Kutxabank, Liberbank y Unicaja) suspendieron parte o su totalidad.

«De acuerdo con los resultados obtenidos, la restricción de dividendos parece haber tenido efectos significativamente positivos y económicamente relevantes en la concesión de crédito. Esto sería coherente con la hipótesis de que los bancos utilizan su mayor capital para incrementar el crédito«, concluye el Banco de España en su informe.

Aún así, el organismo reconoce que el análisis sugiere que este efecto «parece diluirse» a partir del mes de julio: «Los resultados son robustos y significativos para los meses de abril, mayo, junio y julio, si bien se encuentra menor consistencia en las estimaciones para agosto y septiembre», es decir, en la primera parte de la restricción a los dividendos, aseguran. Ello podría explicarse por el hecho de que la prórroga en el reparto de retribuciones a los accionistas a partir del segundo trimestre afectaría a todas las entidades por igual.

Evitar otra crisis financiera

Todo cambió para el sector bancario cuando el 27 de marzo el BCE hizo un primer llamamiento a las entidades para que renunciaran al pago de dividendos y a la recompra de acciones para que hubiera una mayor financiación bancaria y se garantizara la solvencia del sector ante la irrupción de la crisis. Su objetivo prioritario era que la ingente liquidez inyectada al sistema financiero llegara a la economía real y los bancos eran además una pieza fundamental para desarrollar el sistema de créditos con aval público puesto en marcha por los gobiernos de la zona euro.

Los bancos cumplieron de forma generalizada con la recomendación del BCE, que luego extendió en julio la limitación al dividendo hasta finales de 2020 y que en diciembre de ese año decidió prolongar hasta septiembre de este año. Así, hasta esa fecha los bancos no deberán repartir cómo dividendos más del 15% del beneficio acumulado entre 2019 y 2020.

El Banco de España reconoce en su informe que la adopción de la recomendación del BCE ha sido «controvertida» porque tiene un alto impacto sobre el sistema bancario. «Por un lado, está enfocada a mejorar la situación patrimonial de las entidades, alejando con ello el riesgo de posibles problemas derivados de una infracapitalización bancaria, ya sea una reducción del crédito a las empresas o un posible problema de solvencia bancaria. Pero, por otro lado, se argumenta en contra de esta medida que, al impedir el pago de dividendos y con ello la señalización de las entidades a los mercados financieros, puede generar problemas en futuras emisiones de capital bancario e incrementar su coste de capital, llegando a provocar una reducción de crédito», explica el organismo.

Además, subraya que este análisis solo examina el impacto de la limitación de dividendos en el volumen de crédito, «sin considerar su efecto sobre la calidad de este o si se ha canalizado a empresas más viables o con mejores perspectivas».