Fachada del Banco de España, en la calle Alcalá de Madrid / Óscar Chamorro

La banca pide una nueva regulación tras la pandemia

José María Roldán, presidente de la AEB, anima a revisar el uso de los colchones anti-crisis de las entidades, el esquema de resolución y la complejidad institucional y normativa

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), ha afirmado que la pandemia y la crisis económica que ha provocado pueden convertirse en un experimento sobre qué ha funcionado y qué no en términos de regulación, qué ha sido útil y qué no, para el sector bancario.

En su participación en el curso organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo Roldán animó a «con calma y con tranquilidad» diseñar un 'Basilea V', es decir, un nuevo marco regulatorio para el sector bancario. «Una mejor regulación», precisó Roldán, «que no es necesariamente una regulación menos estricta», abundó.

El presidente de la patronal bancaria explicó, por ejemplo, que hay que analizar la normativa de carácter anticíclico que marca los colchones de recursos (capital y liquidez) con que ha de contar la banca para absorber shocks. «Hay que evaluar cómo han funcionado y cómo van a funcionar en los próximos trimestres. Un colchón que no se utilice en esta crisis no vale para nada y más vale quitarlo», expuso Roldán, que afirmó que tiene la sospecha de que los colchones de liquidez a corto plazo no se van a emplear por parte de ninguna entidad, por lo que habría que plantearse si tienen sentido.

También sugirió analizar la relevancia de las nuevas normas, en particular, las que regulan la resolución bancaria, ahora suspendidas. En este sentido, Roldán afirmó que quizás sea más operativo contar con un régimen de insolvencia para los bancos que con el esquema actual, que pasa por una directiva de resolución, un fondo de resolución, un FROB nacional y unos instrumentos financieros de absorción de pérdidas que son caros de emitir.

El tercer elemento que sugirio revisar es el de la complejidad, no sólo del corpus de normas, sino también de las instituciones: «Hay muchos reguladores nacionales y europeos y es difícil saber quién hace la legislación, quién es el responsable de la regulación y quién supervisa», expuso. «Necesitamos menos complejidad en la norma y también desde el punto de vista institucional», demandó.

Roldán también animó a evaluar si la normativa diseñada en la última década es «la adecuada para el 'nuevo normal' de los próximos años». Sugirió que parece que el marco regulatorio está pensado para el mundo de las oficinas bancarias y el contacto personal entre el empleado y el cliente, cuando la tendencia de la digitalización se está acelerando.

Por otro lado, José María Roldán también destacó que «la colaboración público-privada» o, en concreto, entre el Estado y la banca a través de los avales «ha funcionado a las mil maravillas»: «Tenemos al Gobierno dando avales, a los reguladores flexibilizando las reglas y a los bancos dando financiación en un momento crítico», valoró. «La liquidez servía si se ponía rápido a disposición. Y los bancos han sido clave. Porque son los que pueden aportar el dinero necesario para que llegue a todas las esquinas» en un sistema productivo que, como recordó, está formado sobre todo por pequeñas y medianas empresas.