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La banca se suma al pacto por las hipotecas

El Banco de España considera que se ha conseguido un «equilibrio» para proteger a las familias. Estima la banca solo ha trasladado un 30% de la subida del euríbor a sus préstamos

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

La banca española muestra su voluntad de adherirse al nuevo plan de protección para los hipotecados afectados por el brusco repunte del euríbor. El sector, que en los últimos días había mostrado su malestar con el Gobierno -que llevó el pacto al Consejo de Ministros del martes sin tener cerrados todos los detalles- ha moderado su posición tras saber que, finalmente y como solicitaban, los beneficiados por el protocolo no tendrán que ser incluidos en el cajón de morosos de las entidades.

Este punto era clave para el sector, pues obligaría a los bancos a dotarse con mayores provisiones todavía para proteger sus carteras de ese incremento del crédito impagado. Del mismo modo, las entidades advertían que, si no se incluía esta cláusula, los propios clientes saldrían perjudicados, ya que pasar a formar parte del crédito denominado 'stage 3' implica no poder solicitar otro tipo de financiación.

«Podemos anunciar ya la voluntad de adhesión de las principales entidades de la Asociación Española de Banca (AEB) al acuerdo», confirmaba la presidenta de la institución, Aleandra Kindelán, durante un breve encuentro con los medios en el XXIX Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte, ABC y Sociedad de Tasación.

La decisión llega después de que el texto se haya publicado en el BOE y a la espera de que se publique el acuerdo de Consejo de Minstros del martes. «A partir de ahora, las entidades tendrán su tiempo para revisar los textos en detalle y pasarlos por sus órganos de Gobierno», indicó Kindelán. La idea del Ministerio de Economía es que las nuevas medidas -que incluyen ampliación de plazos, carencias y facilidades para pasar de una hipoteca variable a fija, entre otras- se pongan en marcha a partir del 1 de enero de 2023.

«Es un acuerdo muy importante para el sector, que muestra una vez más el compromiso del sector bancario con las personas y, en particular, con aquellas que afrontan mayores dificultades para asumir el impacto de la subida de los tipos de interés en las cuotas hipotecarias», indicó Kindelán.

En el mismo sentido se manifestaba el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, quien considera que «se ha logrado un equilibrio» para proporcionar alivio a los hogares sin generar una presión excesiva en el balance del sector bancario. «Seguir manteniendo una cultura de pago es clave para que de una manera estructural el mercado hipotecario inmobiliario funcione adecuadamente», destacó el gobernador.

Durante su intervención en el encuentro, Hernández de Cos insistió en que la actual crisis está pasando una factura mayor a las familias vulnerables. Desde el Banco de España calculan, de hecho, que la inflación media acumulada entre 2021 y 2022 ha supuesto un incremento del 3,9% en el gasto de los hogares, «pero supera el 10% en el quintil de menores renta». «En las rentas más bajas ya vemos una reducción del consumo de bienes no energéticos», indicó el gobernador.

Hernández de Cos matizó, no obstante, que la traslación de los tipos del mercado monetario a los préstamos financieros se está produciendo de una forma muy lenta. De hecho, indica que los bancos solo han trasladado un 30% de la subida de los tipos de interés al crédito para la adquisición de vivienda (frente a la transmisión del 100% en el anterior ciclo de subidas de 2010). Si solo se tiene en cuenta el euríbor a 12 meses -al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España- la traslación es de apenas el 16% sobre el saldo vivo del crédito hipotecario.

Eso sí. El organismo no descarta que en los próximos meses los bancos sigan incorporando el efecto de los tipos de interés a sus préstamos para vivienda. Según sus cálculos, la subida de más de 300 puntos básicos del euribor «elevará los gastos financieros netos de los hogares endeudados en un 2,3% de su renta, una vez que se actualicen plenamente los préstamos a tipo variable».

El BCE alerta: se avecinan «tiempos complejos»

En el encuentro financiero celebrado estos días en Madrid, también participó el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien anticipó que los bancos tendrán que prepararse para mayores provisiones. Y no precisamente por las hipotecas, sino por el impacto de la situación macro actual y las negativas perspectivas para los próximos meses.

A la espera de que el organismo monetario haga públicas sus próximas previsiones en diciembre, Guindos, adelantó que la zona euro se encamina a una recesión técnica combinada con una elevada inflación «que continuará en torno a los niveles actuales del 10% en los próximos meses».

Las estimaciones del BCE apuntarán, además, a que el alza de precios empezará a moderarse en el primer semestre de 2023. Pero Guindos advierte que «no se debe infraestimar las tensiones inflacionistas y su persistencia», especialmente por el lado de la subyacente y los posibles efectos de segunda ronda. Según las previsiones del organismo, pese a limitar su crecimiento, la inflación se mantendrá en el entorno del 6%-7% de media, con una subyacente que va a continuar también elevada.

Durante su intervención en el encuentro, el ex ministro de Economía español estuvo regado de matices pesimistas en torno a la situación económica actual. «Nos tocan tiempos complejos. Hace seis meses nadie preveía la posibilidad de una recesión técnica en Europa. Una desaceleración que además no va a reducir el nivel alto de inflación», alertó.

De hecho, el BCE coincide con las últimas previsiones de la OCDE y apunta a tasas de crecimiento negativas ya en el cuarto trimestre del año en la zona euro, ante el impacto del shock energético y el deterioro de la relación de precios de exportación e importación, que se ha encarecido mucho. Según advirtió Guindos, esta situación ha provocado que la zona euro haya perdido sus niveles de renta, que ahora rondan el 3% del PIB. «Estamos dedicando más parte de nuestra renta a pagar por la producción que no tenemos en la región», indicó.

En este punto, recordó que «los hogares son más vulnerables ahora que antes». Y es que según los datos que maneja el organismo, el ahorro acumulado durante la pandemia se ha ido reduciendo de una forma cada vez más intensa. Pero no hacia un consumo productivo, sino por el impacto de la inflación sobre la renta fisponible, «especialmente entre los grupos más vulnerables de la sociedad», que destinan un mayor peso de su presupuesto a los bienes que más se han encarecido, como los alimentos.

Entre los datos que invitan a la prudencia destaca, además, «la notable reducción de la intención de compra de vivienda de las familias».

Ante las dificultades por las que atraviesan los hogares, el vicepresidente del BCE también hizo un llamamiento a los Gobiernos para que las políticas fiscales desplegadas durante la crisis sean a partir de ahora «más selectivas, temporales y focalizadas en los colectivos vulnerables, que son los que más sufren el aumento de la inflación».

«Es muy importante que la política monetaria -restrictiva- y la fiscal -expansiva- no entren en colisión», insistió durante su discurso, recordando la brusca volatilidad que provocó la política expansiva en Reino Unido, que provocó un fuerte incremento del riesgo soberano en la región.

Algo que afectaría, de nuevo, a la estabilidad financiera y al sector bancario, al que Guindos también lanzó un mensaje de advertencia: las entidades no deben confiarse ante la mejora de la rentabilidad que han conseguido con las subidas de los tipos de interés. «Esta situación tiene un cierto componente de ilusión, porque la situación económica afectará a la solvencia y a los clientes y los bancos tendrán que hacer mayores provisiones», alertó.