El nuevo sistema de cotización de los autónomos se retrasa a 2023

Escrivá pretendía implantarlo de forma progresiva el año que viene, pero accede a que su puesta en marcha sea el 1 de enero de 2023 y con un periodo de transitoriedad de diez años

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Los más de 3,2 millones de autónomos no tendrán que cotizar en función de sus ingresos reales hasta 2023 y lo harán de forma paulatina. El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha retrasado un año su puesta en marcha y finalmente el nuevo sistema de cotización que se basará en los rendimientos netos de los trabajadores por cuenta propia no entrará en vigor el año que viene, como así había previsto el Gobierno en un principio, según confirmaron a este periódico fuentes cercanas a la negociación.

Además, habrá un periodo de transitoriedad de diez años para su implantación, para que tanto los autónomos que tengan que cotizar menos como a los que les corresponda cotizar más puedan hacerlo a largo plazo. Estas han sido dos concesiones que ha realizado el Ministerio de Seguridad Social en la reunión de la mesa de diálogo social que mantuvieron este miércoles y que han servido para acercar un poco las posturas con las principales organizaciones del colectivo.

«Hay tiempo suficiente para seguir negociando», explicó el presidente de ATA, Lorenzo Amor, que resaltó la «complejidad» que entraña este nuevo sistema, sostuvo que «no se puede hacer sin todos los informes técnicos necesarios» y celebró que la «Administración se ha dado cuenta de queremos que tenga esta transitoriedad para que esto funcione». Más beligerante se mostró el presidente de UPTA, Eduardo Abad, que se manifestó contrario a ese periodo de transitoriedad si significa esto que no todos empezarán a cotizar por rendimientos en 2023 y se incorporarían paulatinamente.

Pero el gran escollo de la negociación puede estar en cuáles serán los tramos de cotización. Así, la propuesta que hizo Escrivá a los agentes sociales es que haya 13 tramos en base a los rendimientos netos de los autónomos (una vez descontados de su facturación los impuestos y los gastos), aunque no llegó a definir las cuantías de cada franja. «En este aspecto empieza la negociación de nuevo», sostuvo el también vicepresidente de la CEOE, mientras que Abad dijo estar «cabreado por que «a estas alturas necesitamos saber cuáles serán los tramos, dónde estarán las bases mínimas y a partir de qué rendimientos de trabajo anuales subirá la cotización».

Lo que sí se sabe es que este nuevo modelo será flexible, de forma que cada autónomo podrá elegir libremente en qué franja cotizar presuponiendo cuáles van a ser sus rendimientos netos, pero a final de cada ejercicio fiscal tendrán que hacer una regularización, es decir, actualizar esa cotización para pagar la diferencia en caso de que sus rendimientos superen el tramo o, por el contrario, si han pagado de más, la Seguridad Social les devolverá el exceso. Esto sucederá prácticamente un año y medio después, una vez que ya haya presentado la declaración de la renta y sabiendo con certeza lo que ha ingresado.

Además, se podrá cambiar hasta seis veces al año de tramo de cotización, en aras de ir ajustándose más a los rendimientos netos y para que luego el desfase, a favor o en contra, sea menor.

La mayoría pagará menos

Escrivá sostiene que con el nuevo sistema dos de cada tres autónomos pagarán menos a la Seguridad Social, pese a que el objetivo de esta medida -que está incluida en el plan enviado a Bruselas- es recaudar más. Esto es debido a que casi la mitad del colectivo gana menos que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y apenas 700.000 tienen unos ingresos superiores a los 25.000 euros anuales.

Los datos que presentó recientemente el ministerio es que un 46,1% de los emprendedores, lo que supone más de 1,3 millones, tuvo en 2019 unos rendimientos netos por debajo de los 12.600 euros anuales, mientras que el 53,9%, unos 1,6 millones, superó esa barrera del SMI. De este colectivo, entre 600.000 y 700.000 de trabajadores por cuenta propia tuvieron unos ingresos (una vez descontados los gastos) superiores a los 25.000 euros. Es decir, que apenas uno de cada cinco autónomos gana más de 25.000 euros al año.

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