El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. / E. P.

Escrivá propone subir la tarifa plana a 80 euros los próximos tres años

La negociación del nuevo sistema de cotización para los autónomos sufre otro retraso y no se aprobará este martes, a la espera de cerrar los «muchos flecos» que aún quedan

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

Nuevo giro en la negociación del nuevo sistema de cotización para los autónomos en función de sus ingresos reales. La 'tarifa plana' para aquellos trabajadores que inicien una nueva actividad subirá el año que viene, pero no de 60 a 70 euros, como se había planteado en la mesa del diálogo social, sino hasta los 80 euros. Y durante los próximos tres años: será la misma cuantía para 2023, 2024 y 2025. Así al menos figura en el último borrador del anteproyecto de ley, aunque la negociación sigue abierta y, por tanto, es susceptible de cambiar, según ha podido saber este periódico en exclusiva.

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, dio marcha atrás a su idea inicial y accedió a mantener esta cuota reducida para cualquier nuevo emprendedor, sin limitarlo a los que ingresen menos que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Pero en esta recta final de la negociación se ha sacado un as de la manga: elevar su cuantía hasta los 80 euros y, sin embargo, reducir su protección, puesto que la base mínima de cotización bajaría de los 960,6 euros actuales a 800 euros. Y esto no aplica solo a los nuevos emprendedores, sino también a las autónomas que hayan disfrutado de un permiso por maternidad, algo que está generando controversia entre los agentes sociales.

Este es uno de los puntos de fricción para alcanzar un acuerdo que se esperaba como tarde para finales de junio y aún se resiste, por lo que finalmente no se aprobará este martes en el Consejo de Ministros. «La negociación está madura pero quedan aún muchos flecos por solucionar», tal y como precisó a este periódico el presidente de ATA, Lorenzo Amor. Es más, esta organización, la mayoritaria entre los autónomos, así como CEOE y Cepyme desconvocaron este lunes los comités ejecutivos que habían previsto para votar si daban su visto bueno a la propuesta del nuevo esquema que recoge cuotas entre los 245 euros y los 500 euros para 2023 y que se incrementan progresivamente durante los dos años siguientes para alcanzar una horquilla entre los 230 y los 590 euros en 2025. «Hasta que no haya un texto definitivo no podemos dar nuestro veredicto», deslizaron desde la patronal, que, no obstante, precisaron que durante el fin de semana los contactos han sido «muchos» y se está «avanzando».

En esta línea, el nuevo secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, reconoció este lunes que están en un «momento decisivo» tras «meses de arduas negociaciones» y se mostró confiado en que esta concluya «satisfactoriamente en un plazo muy breve». Lo mismo indicó el presidente de UPTA, Eduardo Abad, que aseguró que «nosotros nos sentimos cómodos mientras se baje más a los que menos ganan y mientras la subida para los que más ganan sea una subida pautada y no sea desmesurada».

El escollo no está ya en las cotizaciones, el que hasta ahora había sido el principal caballo de batalla, puesto que la última mejora del ministro José Luis Escrivá –que recortó las cuotas tanto para los que menos ganan como para los que más ingresan e incluyó un nuevo tramo para los que obtienen rendimientos netos por encima de los 6.000 euros– generó un amplio consenso. El problema ahora reside en cómo avanzar a partir de 2025 y en definir lo que son ingresos reales.