Las reservas están creciendo a buen ritmo y hacen prever que los próximos meses serán buenos en las islas. / CARRASCO

La apertura británica reactiva las reservas y anticipa la mejora turística

Los empresarios confían en que los próximos meses «vayan bien» por la alta demanda que existe pero advierten de que ahora se incorporan destinos competidores

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El cambio normativo respecto a los menores británicos -que desde ayer pueden entrar en España con una PCR y sin tener las dos vacunas, como se exigía hasta ahora- ha animado las reservas turísticas para Canarias para finales de mes y, sobre todo, marzo.

Las islas han perdido el período vacacional del 'half term', similar a la Semana Santa española y que se celebra esta semana, pero los empresarios quieren mirar para adelante. «Hemos perdido una oportunidad pero ahora hay que mirar a futuro. La tendencia de las reservas empieza a ser positiva y, si sigue la senda, en marzo alcanzaremos ocupaciones de entre un 70 y un 75%», indica el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT), José María Mañaricua.

  • Sexta ola La caída del número de contagios y la flexibilización de las restricciones ha empezado a animar las reservas.

  • Reino Unido A esta mejora se suma el cambio normativo con los menores británicos que ya se deja sentir en las reservas.

  • 2022 Las perspectivas son buenas si no hay nuevas variantes y olas pero Canarias se enfrenta a la competencia.

Como apunta, la ocupación seguirá en marzo lejos de la 2019, antes de la covid cuando estaba en el 90%, pero será buena y estará muy por encima de la que se anticipaba hace dos semanas, cuando se preveía «horrible», por debajo del 50%.

A partir de abril y con la Semana Santa en el horizonte, si no surgen nuevas variantes ni olas de la covid se estima que Canarias tenga buenas ocupaciones.

Sin embargo, ahí Canarias se enfrenta a menores precios porque su temporada alta ha llegado a su fin (termina en marzo) y los contratos negociados con los turoperadores hace un año son a precios más rebajados. Además, a partir de abril los destinos competidores a Canarias, nacionales e internacionales, abren sus puertas. Por ejemplo, Baleares que hoy tiene un 25% de sus hoteles abiertos tendrá entonces el 100%. Lo mismo ocurre con Egipto, Grecia, Malta, Turquía...

De hecho, si hoy uno busca un hotel en Canarias para marzo, abril y mayo, puede verificar que los precios actuales, son los más elevados al estar en temporada alta. Para abril (con la excepción de la Semana Santa), bajan.

«En abril, mayo, el verano... nos irá bien porque hay muchas ganas de viajar pero habrá competencia de otros destinos», indica Mañaricua, que deja claro que el turismo sigue a expensas del virus y de las restricciones que pongan los países. En este punto, reclama unanimidad entre los países y que la única exigencia de movilidad sea el certificado covid.

Algunos expertos apuntan que si no se producen nuevas olas 2022 podría ser el año de la recuperación del turismo e incluso alcanzar cifras superiores a 2019. Los hoteleros canarios se muestran escépticos tras lo vivido.

El presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Gran Canaria, además de vicepresidente de la institución y consejero delegado de Lopesan, Santiago de Armas, reconoce que la marcha de las reservas es «una buena señal» aunque advierte que todo depende de la evolución del virus. «Las reservas van bien pero de la misma manera que se hacen se deshacen. Evidencia un interés por viajar pero hasta que no llega el día no se confirma», indica. Por lo que respecta a los precios, apunta que hoy rondan un 80% de los que había en 2019 si bien este no ha sido un factor determinante en la crisis de la covid. «No ha habido un problema de demanda que obligara a bajar precios para captar turistas sino de movilidad y de restricciones. Esto ha hecho que no hayan bajado mucho», manifiesta.

En este sentido, el director general de la cadena Be Cordial & Resorts y vocal de la FEHT, Nicolás Villalobos, agrega que la subida de los costes de forma generalizada, como la electricidad, impide un mayor ajuste de los precios. Como explica, los hoteleros han hecho un esfuerzo por no subirlos pero tampoco pueden aplicar grandes descuentos «ante la espiral alcista» de los costes. Villalobos apunta como la nueva incertidumbre que surge ahora la posibilidad de una guerra en el continente si Rusia invade finalmente Ucrania. «Si se produce nos puede afectar», advierte.