ARCADIO Suárez

El ajuste bancario sigue en Canarias con el cierre de oficinas y la salida de personal

En el último año se han cerrado 116 oficinas en las islas. Actualmente hay 703. El recorte de plantillas genera una sobrecarga difícil de asumir para los que siguen

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El ajuste de oficinas y personal continúa en las entidades financieras de Canarias diez años después de que se iniciara el proceso de reestructuración de la banca en España.

Solo en el último año han cerrado en las islas 116 sucursales, según los datos del Banco de España, al tiempo que ha seguido el recorte de las plantillas que hoy se enfrentan a una sobrecarga de trabajo difícil de asumir.

En el archipiélago se contabilizan hoy 703 oficinas bancarias frente a las 819 que había a finales de 2020: 352 están en la provincia de Las Palmas y 351 en Santa Cruz de Tenerife. Desde que empezó la reestructuración del sistema financiero español el recorte supera el 50%, habiéndose pasado de casi 1.500 sucursales en 2008 a 703 a finales de 2021. La mayor parte del ajuste en el último año se ha debido a la fusión de Bankia y Caixabank, aunque también ha habido cierres de otras entidades financieras, en un intento de seguir ajustando costes en un entorno complicado y de fuerte competencia con la banca 'online'.

L a previsión en los próximos meses es que los bancos sigan adelgazando sus estructuras, según pone de relieve un informe elaborado por la firma de consultoría inmobiliaria CBRE a raíz de una encuesta en el sector y que apunta a que el 88% de los cuestionados del sector financiero y el 57% del mundo asegurador prevé seguir con los cierres.

Además de recortarse sucursales las plantillas se han reducido de forma sustancial. En el último año y según los datos de afiliación, el empleo de las entidades financieras y aseguradoras se ha recortado en más de 500 personas. En enero de 2022 había había dadas de alta en esta actividad 9.192 personas frente a las 9.702 de un año antes. El recorte desde el año 2008 supera, al igual que las sucursales, el 50%.

El recorte de personal está generando en las plantillas que siguen trabajando una sobrecarga de trabajo difícil de asumir. La situación es generalizada en todas las entidades, según fuentes del sector, si bien se hace especialmente dura en Caixabank debido a que la salida del personal del último ERE se ha producido sin que aún se haya implementando en su totalidad los sistemas informáticos que permiten aligerar el trabajo.

La situación de malestar entre las plantillas ha llevado a los tres sindicatos con representación mayoritaria en la entidad: UGT, CC OO y SECB a convocar protestas el próximo martes 22 de febrero ante las sedes centrales de la entidad en las dos capitales de provincia. En la capital grancanaria tendrá lugar ante la sede de Caixabank en Triana. «Tras la fusión con Bankia, la situación que vivimos en la red de oficinas es insoportable por el volumen de clientes que atendemos y con una notable merma de personal tras las salidas del ERE», indican desde los sindicatos, que critican la «presión desmedida» que sufren las plantillas por parte de la empresa para lograr unos retos difíciles de alcanzar.

«Las bajas por procesos de ansiedad y depresivos se están multiplicando. ¡La plantilla decimos basta! y por este motivo nos concentramos», indican.

El representante en la entidad por CC OO, Borja Suárez, asegura que los recortes de personal han llevado a l as plantillas que quedan a una «situación de precariedad» en la que los trabajadores «lo están pasando muy mal».

Sobrecargados y señalados con el dedo por la exclusión financiera que sufren numerosas personas y sobre todo los mayores que no manejan las herramientas digitales, los representantes sindicales reclaman más medios humanos para atender el trabajo. « Nosotros no podemos dar mejor servicio por los procesos de reestructuración y los cambios que venimos sufriendo», indica.

En este sentido, desde la representación sindical de UGT se asegura que el cierre de oficinas lo que ha supuesto es un aumento de trabajo en las oficinas que siguen abiertas y que tienen el mismo personal. «Es imposible dar una buena respuesta al cliente. Si hay cola en la calle de personas esperando a ser atendidas pero un jefe manda realizar una gestión comercial no puedo levantarme para atender a esas personas», explican fuentes de este sindicato en la entidad, que aseguran que al empleado le gustaría hacer más y atender mejor al cliente «pero no pueden llegar a todos lados».